MUCHO M罶 QUE UNA ABOGADA HOT

Columna de opini髇 de Roberto Caballero, periodista.

En apenas seis meses de gobierno macrista el endeudamiento de la Argentina creci un 11%, la proyecci髇 oficial de inflaci髇 es del 42% para el a駉 y no el 25 que promet韆n, ya se perdieron 250 mil puestos de trabajo y la incertidumbre sobre el futuro domina los hogares del pa韘, azotados a su vez por un inclemente tarifazo en los servicios p鷅licos que modifica negativamente el mapa de gastos y expectativas de todas las familias. La situaci髇 econ髆ica es mala, en progresi髇 agravada, y nada indica que vaya a mejorar, porque todos saben que si la inflaci髇 baja en alg鷑 momento ser producto de una recesi髇 profunda y las consecuencias para el aparato productivo, en t閞minos de empleo y consumo, ser醤 mucho peores que las actuales.

Este es el escenario real, asumido incluso con dolor por sectores que votaron el cambio apoyados en cr韙icas m醩 o menos fundadas al modelo que funcion hasta diciembre pasado. No se est mejor, se est peor. Frente a esto, el nuevo gobierno ofrece cotidianamente un cap韙ulo nuevo de la novela de criminalizaci髇 de funcionarios de la anterior administraci髇 que distrae de los problemas centrales y sus responsables, y hace foco en los asuntos accesorios, aunque no por eso menos llamativos. De a centenas se cuentan las imputaciones y procesamientos a ex ministros, secretarios, vicegobernadores de los gobiernos kirchneristas, ahora que los jueces y fiscales federales parecen haber despertado de un letargo vergonzoso y, en el tiempo libre que les deja la defensa cerrada de sus privilegios, entre ellos, el de no pagar Impuesto a las Ganancias, reactivan causas diversas originadas hace siete, ocho o nueve a駉s.

Hacen fila en los canales de TV los panelistas para sostener el nuevo relato, que asocia maliciosamente 12 a駉s de pol韙icas inclusivas y desafiantes del orden conservador con la venalidad y la corrupci髇 administrativa generalizada, donde no habr韆 nada positivo para rescatar y todo pasa a la condici髇 de desechable por ominoso. La incontestable fuerza de las im醙enes del monasterio y el caso L髉ez, la verborragia dram醫ica de Elisa Carri, la unificaci髇 de agendas de la comunicaci髇 concentrada socia del gobierno, construyen un sentido de los hechos y las cosas que pretende volverse insoportable para las mayor韆s que creyeron en el kirchnerismo y su modelo.

Los efectos de esta inmensa operaci髇 pol韙ica se ven, sobre todo, en el alejamiento por goteo de diputados y senadores del FPV a variantes o bloques que apuntalan el proceso de deskirchnerizaci髇 del peronismo, sostenido en distintos argumentos, pero cuyo principal eje es la pavura a caer en la volteada persecutoria que hoy parece indetenible. El miedo no es zonzo, habr que decir, pero roza algo parecido a la capitulaci髇 sin garant韆s: salvo que haya acuerdos por lo bajo que comprometan al macrismo de un modo desconocido, no existe ninguna prueba o esperanza de que la cacer韆 se detenga en Cristina Kirchner y sus allegados m醩 inmediatos, porque no se trata de una cuesti髇 t醕tica o est閠ica. Para los due駉s del poder y del dinero, la satanizaci髇 y criminalizaci髇 del kirchnerismo es un asunto estrat間ico. El objetivo es esterilizar pol韙icamente, aislar un proyecto que triplic favorablemente la distribuci髇 del ingreso entre los deciles m醩 bajos de la pir醡ide social al tiempo que produjo una resignaci髇 de privilegios in閐ita contra el 10% m醩 rico del pa韘, de las mayor韆s que lo hicieron electoralmente posible. El gobierno del Panam Papers, del blanqueo a fugadores y evasores, de las incompatibilidades evidentes de sus funcionarios, de la Patria Contratista hist髍ica, de los Niembro y los Melconian, no puede horrorizarse de los L髉ez. No es cre韇le.

Pero la saga folletinesca de la corrupci髇 a diestra y siniestra, espectacularizada al infinito por los medios audiovisuales, es funcional al macrismo. Porque si bien debilita al kirchnerismo, asusta tambi閚 al peronismo que viv韆 de la obra p鷅lica de los L髉ez (縬u gobernador, qu intendente puede despegar de la lista de obras construidas de la mano del ex secretario de Obras P鷅licas en sus provincias o comunas?), condiciona al massismo que convivi con L髉ez en la gesti髇 (縪 acaso Massa no fue jefe de Gabinete del kirchnerismo?) y controla al sindicalismo que se sacaba fotos con L髉ez y Julio De Vido. Todo lo que alguna vez fue kirchnerista, en sus distintas etapas, reacciona como el macrismo quiere que reaccione: con miedo y con ego韘mo darwinista, en un contexto general complejo y agresivo, donde cada uno decide salvar el pellejo como puede y se desentiende de lo que antes apoyaba, diciendo 搉o v頂, 搉o fui o 搉o estuve. Van a ir por ellos tambi閚, cuando llegue el momento.

Agust韓 Rossi hay uno solo: dijo que la corrupci髇 es individual, que Cristina nunca le pidi que se corrompa, que era una presidenta celosa de los fondos p鷅licos, que 閘 no se hab韆 hecho kirchnerista por los L髉ez, reivindic la figura de N閟tor Kirchner y afirm que segu韆 reconociendo a Cristina como su conductora pol韙ica. M閞ito doble el del ex ministro de Defensa que nunca fue precisamente un mimado del c韗culo chico kirchnerista. Pero dijo algo muy parecido a lo que, se supone, debe decir alguien que crey y cree a鷑 en un proyecto pol韙ico, por encima de las circunstancias desdorosas que pueda envolver a alguno de sus funcionarios, independientemente del tif髇 que haya enfrente.

Llama la atenci髇, de todos modos, el bajo nivel de comprensi髇 de lo que est sucediendo entre gente que vivi de y para la pol韙ica, no de cualquiera, sino de una que transform la Argentina de los 鷏timos a駉s. No hay enojo con la conducci髇 de la ex presidenta o con La C醡pora que justifique ponerse de un lado que, lejos de reforzar su situaci髇, los debilita al punto de licuarlos en distintas versiones que, por acci髇 u omisi髇, funcionan como soportes del nuevo modelo, que ser resistido por sus propios votantes en las urnas cuando haya oportunidad. 緾髆o se explica que senadores del FPV, cuya pol韙ica en Derechos Humanos fue de la mano de las Madres, Abuelas y los Hijos, hayan votado a favor de un integrante de la Corte como Carlos Rosenkrantz, impugnado por esos mismos organismos de Derechos Humanos? 縌u estuvieron apoyando en los 鷏timos a駉s y qu apoyan ahora?

La incomprensi髇 tambi閚 se verifica en la nula capacidad para advertir que detr醩 de los bolsos de L髉ez y el monasterio hay una narrativa dise馻da en usinas de inteligencia que despliegan operaciones de acci髇 psicol骻ica sobre la poblaci髇, que tambi閚 los afecta como dirigentes, hasta el m醩 insensato disciplinamiento. L髉ez es un ladr髇, pero podr韆n preguntarse, al menos, para qui閚 trabaja hoy. O para qui閚 comenz a hacerlo despu閟 del 10 de diciembre. Si alguna vez le creyeron a Cristina Kirchner cuando denunci que a Alberto Nisman lo indujeron a matarse servicios de inteligencia que buscaban perjudicar al gobierno anterior en medio de una guerra geopol韙ica, 縞髆o es posible que no se cuestionen ahora qu hacen esos mismos servicios de inteligencia operados ya abiertamente por el macrismo?

La espectacularidad del caso de General Rodr韌uez, los bolsos, el fusil, la coca韓a, el caso y el chaleco antibalas, a lo que debe sumarse una abogada medi醫ica que va al programa de Tinelli, parecen todos datos sacados grotescos y obscenos de una pel韈ula guionada. Todav韆 m醩 sorprendente cuando se lee una nota de Clar韓 del 26 de octubre de 1999, firmada por Ernesto Martelli, bajo el t韙ulo 揕a vida te da sorpresas, donde la abogada en cuesti髇, Fernanda Irene Herrera, es presentada como candidata a vicepresidenta de la Alianza Social Cristiana, cuyo competidor a la presidencia era el empresario Juan Ricardo Mussa. All, Herrera cuenta que su hermano era diputado del Mod韓 de Aldo Rico.

Mussa, para los que no lo recuerden, es el denunciador serial que, entre decenas de causas desopilantes, afirm en un expediente que Cristina Kirchner mat a N閟tor Kirchner. Su candidata a vice, Herrrera, la abogada hot, hoy defiende a L髉ez. 縋ara qui閚 trabajaba L髉ez? 縋ara qui閚 o qui閚es el macrismo mand a votar la Ley del Arrepentido? 縌u estudio de abogados controla a esa abogada y qu relaci髇 tendr韆 ese estudio con organismos oficiales?

縁unciona una fuerza paraestatal de inteligencia para perseguir kirchneristas como denunci la ex presidenta, luego de que desconocidos violentaran la casa de sus suegros en Santa Cruz? Es obvio. Tan obvio como el resultado concreto de esas operaciones: el miedo y la negaci髇 de viejos amigos de andanzas de L髉ez que ahora sostienen que no saben qu hac韆 y hasta que no lo conoc韆n. Ni de lejos. <