Tsunami de pi馻s y patadas: una tarde de kick boxing en el Club Social y Deportivo Alsina

La disciplina originaria del Jap髇, mezcla de karate y boxeo, tiene 50 millones de cultores en el mundo y cada vez m醩 en la Argentina, donde funciona una filial del c閘ebre Ihara Dojo. En el ring de Quilmes, los peleadores cultivan el arte marcial seg鷑 las reglas del osu, que anima a perseverar bajo presi髇, y sue馻n con luchar en el Tokyo Dome, la meca.

Para entrar al dōjō, primero hay que descalzarse. Unas peque馻s estatuas de Buda, un tapiz con 揕a Gran Ola de Hokusai y el d骳il tintineo de las fuurin (揷ampanas de viento) decoran la escalera que lleva al gimnasio. Se podr韆 pensar que estamos en alg鷑 barrio de Kioto u Osaka. Pero no, la filial del afamado Ihara Dojo 杣no de los puntos cardinales del kick boxing a nivel global se encuentra enclavada en el primer piso del Club Social y Deportivo Alsina, a pasitos de la estaci髇 de Quilmes.

Faltan pocos minutos para que den las dos de la tarde. La hora se馻lada para que se largue la novena edici髇 del Real Japanese Kick Boxing, el evento que re鷑e a los fan醫icos bonaerenses de la disciplina creada por Osamu Noguchi en la d閏ada del 60. 揚ara muchos, somos unos locos tir醤donos patadas, lo que es bastante cierto. Pero hay toda una filosof韆 de vida atr醩 del kick boxing, explica a Tiempo Diego Gonz醠ez La Volpe, el sensei que comanda el dōjō quilme駉. Y agrega que detr醩 del arte marcial tambi閚 hay una historia. 

La cr髇ica cuenta que Noguchi, el padre fundador, ten韆 grandes aptitudes para el boxeo. Lo llevaba en la sangre: su padre hab韆 sido campe髇 de peso pesado. Sin embargo, una lesi髇 en la espalda dej en la lona al joven p鷊il cuando su carrera apenas empezaba a despegar. Luego de aquel nocaut, Noguchi tuvo que colgar los guantes. Dicen que era un peleador obstinado y a la vez t醕tico, con mucha visi髇. Quiz醩 por eso decidi que su vida siguiera ligada al cuadril醫ero. Entonces se recicl como promotor de peleas. Primero en Jap髇, luego en Tailandia. En el antiguo reino de Siam organiz tres combates m韙icos, que enfrentaron a sus paisanos karatekas de Oyama y los aguerridos thai-boxers. Fue la g閚esis de un nuevo deporte que, incluso, lleg a tener secuelas geopol韙icas. 揅uando los primeros peleadores japoneses les ganan a los tailandeses, el reino, furioso, corta relaciones comerciales con Jap髇, donde tambi閚 es muy fuerte el nacionalismo y la defensa del emperador, advierte La Volpe, con m醩 de 48 combates internacionales sobre sus espaldas. 

Cuenta que dio sus primeros pasos en el gremio en los '90: 揂rranqu en 閜ocas dif韈iles. En el pa韘 no hab韆 nada y nadie te cuidaba, dice el hombre de 45 a駉s y casi 30 dedicados a las artes marciales. 揤engo de una familia trabajadora. Mi viejo era peronista de Per髇, fan醫ico del ciclismo, del f鷗bol y el boxeo. Cuando empec a dedicarme a esto, para 閘 era 慹se deporte en el que se tiran pataditas, medio de se駉ritas. Pero con el tiempo entendi que era mi pasi髇 y que me ayudaba a conocer otros planos, un mundo diferente. 

La disciplina que atrap al sensei argentino combina en dosis desiguales las patadas m醩 potentes de karate y el muay thay con los pu馿tazos certeros del boxeo y buena parte de sus reglas. Peleas con guantes y por puntos. Con rounds extenuantes y nocauts frecuentes. A finales de los '60, fue bautizado con el ostentoso y poco oriental nombre de kick boxing. En 1968 se fund la primera federaci髇 en tierras niponas. Poco despu閟 conquist buena parte del planeta.

揈n la actualidad hay unas 50 millones de personas que practican kick boxing en el mundo, asevera el curtido sensei y resalta que no es un mero deporte de contacto, sino un aut閚tico arte marcial que hermana a la actividad f韘ica con la espiritualidad. El dōjō es un terreno de entrenamiento, pero m醩 un espacio donde se forjan valores y recorridos vitales. En japon閟, significa 揺l lugar donde se busca el camino. Y el maestro es quien recorri antes que sus aprendices esos senderos que muchas veces se bifurcan. 

Esta tarde, el sensei oficiar de 醨bitro. Mientras se calza una camisa impoluta y un pantal髇 de vestir, comenta que la perseverancia es un valor que intenta trasmitir todos los d韆s a sus pupilos. 揢tilizamos el t閞mino osu, que significa perseverar bajo presi髇. Custodiado por varias docenas de trofeos y una estatua de un soldado de terracota de Xian, La Volpe se despide y regala una reflexi髇 final: 揂c no hay lugar para los violentos. Osu es el camino que elegimos. Creemos que a trav閟 del arte marcial es posible llegar a la iluminaci髇.

Bellas artes marciales

Con la misma pasi髇, la joven Nadia Bronn Balbis da pelea dentro y fuera del cuadril醫ero. Es mam de una nena, cajera de Fr醰ega y uno de los secretos a voces del kick boxing nacional. Este a駉 tuvo la posibilidad de pelear dos veces en el m韙ico Tokyo Dome. 揕a Meca. No hay palabras para describir lo que se siente pelear ah. Me llevaron un d韆 antes a conocer el estadio, porque si vas el mismo d韆 de la pelea, dicen que te agarra un shock. Es un monstruo, entran 50 mil personas, cuenta Nadia, y luego revive los combates: 揕a primera pelea, en abril, empat contra una campeona de karate. Y en septiembre perd por puntos. Son rivales muy dif韈iles por el nivel y la t閏nica, y porque respiran esto los 365 d韆s del a駉, resalta la dama, primera mujer no japonesa en ingresar al circuito de la federaci髇 nipona. Sue馻 con ser profesional: 換uiero vivir de esto. A veces, voy a trabajar y pienso que estoy perdiendo seis horas de mi vida, porque me gustar韆 estar ac entrenando.

Consultada sobre los valores que le ense耋 el deporte, la joven de brazos y piernas de acero no duda. Rescata la b鷖queda paciente y dedicada para ser la mejor en el arte marcial, y en todas las facetas de su vida. 揂c aprendo a superarme d韆 a d韆, a ser m醩 tolerante con mi hija si se manda una cagada, a ser mejor persona. Aunque en un rato debe enfrentar a una oponente en el ring, Nadia luce la templanza de un monje tibetano: 揕a pelea no es contra el rival. Siempre es contra uno mismo.

Mauro Herrera tambi閚 pele en Jap髇. De sus viajes al Lejano Oriente se trajo dos triunfos por nocaut en el primer round. Es grandote, muy grandote: un hombre monta馻 de 100 kilos y musculatura maciza. Vive en Berazategui, est casado y tiene dos hijas. Trabaja como productor de seguros y entre risas afirma que antes de los combates nunca les ofrece una buena promoci髇 a sus retadores. Esta tarde no sube al ring, pero acompa馻 a los peleadores desde uno de los rincones. 揕es pido que vayan para adelante, que salgan a divertirse, no a matarse. Que pongan en pr醕tica lo que aprenden todos los d韆s en el dōjō.

En la primera exhibici髇 de la tarde, se enfrentan los deportistas m醩 j髒enes del Ihara: Lautaro Luque, de 11 a駉s, y Tom醩 Hern醤dez, de 12. Cuentan a coro que son primos y que practican kick boxing desde hace pocos meses. Sobre el ring, brincan de una punta a otra como peque駉s saltamontes.

Ni retroceder, ni rendirse 

A las cuatro, el gimnasio es un sauna. La t閞mica debe andar por arriba de los 40. La m鷖ica electr髇ica explota en los parlantes. En las gradas, los espectadores pelean contra el calor. Sobre el ring, los gladiadores de sangre fr韆 miden sus golpes para llegar al final, vivitos y coleando. 

En pocos minutos ser el momento de la verdad para Rodolfo Roncoroni, un portuario cuarent髇 de larga barba vikinga. Poco antes de subir al cuadril醫ero, cuenta que su verdadera batalla la gan cuando comenz a practicar kick boxing, siguiendo el consejo de su hijo: 揇esde que vengo al dōjō, baj 30 kilos y dej de fumar. Y ese es un triunfo en el primer round. No muy lejos, su esposa Soledad lo alienta desde la tribuna: 揇esde que empez lo veo m醩 guapo. Otro beneficio es que viene y se pelea ac, y no me hincha en casa.

El plato fuerte de la tarde ofrece a Juan Cruz Vel醶quez y Ricardo Bravo, dos de los luchadores con m醩 polenta del Ihara. Pelean por el t韙ulo local de la WKBA. Bravo elonga y tira golpes al aire. Vel醶quez se reconcentra, cierra los ojos. Segundos afuera. Vel醶quez toma la iniciativa y castiga al fibroso Bravo con una r醘aga de cortitos. Van pi馻s, vuelven patadas. Tambi閚 rectos, jabs y alg鷑 que otro abrazo de oso. Con sus cascos protectores, los luchadores tienen un aire a Mazinger Z. Finalmente, Bravo logra recuperarse con la fuerza de sus patadas y consigue una postrera victoria por puntos.

En pocas semanas, el ganador partir raudo a Jap髇, donde vivir un a駉. Lo eligieron por su potencial y sus aptitudes. Dice que quiere ser campe髇 japon閟 y del mundo. Bravo dejar familia, colegio y amigos. 揟odo para conseguir la gloria, dispara. Hasta la victoria, siempre.