La disputa es por el modelo, por Carlos Heller

Columna de opini髇

Los malabares medi醫icos del gobierno no llegan a ocultar el creciente malestar que generan las significativas pol韙icas de transferencias de ingresos hacia los sectores concentrados. La movilizaci髇 del 鷏timo martes result un claro reflejo de ello, con una nutrida participaci髇 no solo de gremios, sino tambi閚 de peque駉s y medianos empresarios, profesionales, y ciudadanos en general. Todos ellos saben que su destino est 韓timamente ligado al mercado interno y a la preservaci髇 del salario real, precisamente lo que no contempla este modelo.

Los reclamos en torno a la definici髇 de la fecha para un paro general se explican acabadamente. De hecho, la idea hace rato que se viene demorando. Los or韌enes del planteo pueden rastrearse desde el momento del veto presidencial a la ley antidespidos, en mayo de 2016, acallado moment醤eamente en octubre con la firma de una 杋nsuficiente compensaci髇 salarial y con el "pacto antidespidos", incumplido finalmente por el sector empresario.

En un primer momento el gobierno sostuvo que la medida de fuerza obedec韆 a intereses sectoriales asociados al a駉 electoral, una mirada parcial e interesada de los hechos. Fue el ministro de Energ韆, Juan Jos Aranguren, quien tir por la borda esta caracterizaci髇 al afirmar que "si alguien quiere cambiar la pol韙ica econ髆ica, primero tiene que ganar las elecciones y luego aplicarla, o dictar las leyes que le permitan generar condiciones econ髆icas distintas".

En el sistema democr醫ico en que vivimos, tal como est pensado, las elecciones son un hito trascendente y suelen marcar la continuidad o no de las pol韙icas. Esto es algo que el gobierno entiende a la perfecci髇, por ejemplo, cuando encara la campa馻 en la apertura de las sesiones ordinarias del 1 de marzo, con un discurso presidencial plagado de posverdad.

Desde los medios hegem髇icos, quien expres de manera concreta la estrategia pol韙ica fue Carlos Pagni (La Naci髇, 9 de marzo). Seg鷑 el periodista: "El jueves pasado el Presidente orden moderar al m醲imo las decisiones que puedan determinar un deterioro del salario (...). La eliminaci髇 de los subsidios y, por lo tanto, la reducci髇 del d閒icit fiscal ser醤 aun m醩 gradualistas. A los inversores inquietos se les preguntar: 縌uieren una macroeconom韆 m醩 equilibrada o que ganemos las elecciones?"

As, cada vez es m醩 expl韈ito que lo peor del ajuste quedar para despu閟. En la portada de La Naci髇 (10 de marzo) se titul: "Macri orden demorar medidas para evitar reacciones negativas con impacto en los comicios de octubre. Postergar韆n aumentos en los servicios y el transporte (...). Macri defini una prioridad para este a駉: la coalici髇 oficialista Cambiemos deber ganar las elecciones legislativas del 22 de octubre pr髕imo. Por eso orden atenuar y postergar los ajustes del gasto p鷅lico, el recorte de los subsidios y el aumento en las tarifas del gas, el transporte p鷅lico y el agua." Una sinceridad escalofriante, m醩 pensando que, de ganar, el oficialismo lo considerar韆 como un cheque en blanco para profundizar el ajuste que est en marcha.

Hasta el propio Observatorio de la UCA mostr en un informe c髆o en los primeros nueve meses de gesti髇 de un gobierno que tendr韆 entre sus objetivos eliminar la pobreza en la Argentina, la misma aument en un mill髇 y medio de personas. Uno de los factores que explican la din醡ica, adem醩 del mayor desempleo, es la suba de la inflaci髇, que para colmo en febrero alcanz un valor del 2,5% mensual, la m醩 alta desde junio pasado. No pod韆 esperarse otra cosa dados los aumentos autorizados en las tarifas de luz, en la educaci髇, la salud y los alimentos. Para marzo tambi閚 se espera un 韓dice elevado.

Para su propio consuelo, el gobierno debe haber visto con buenos ojos la deflaci髇 del 0,5% en Indumentaria, que se suma a la del 2,2% de enero. No deben pensar lo mismo los productores del sector. Los industriales textiles nucleados en la Federaci髇 de Industrias Textiles Argentinas (FITA) informaron que en enero la actividad del sector se contrajo un 11,1% y que las importaciones se incrementaron 11,5% respecto de un a駉 atr醩. El aumento de las importaciones y la ca韉a del consumo interno afectaron duramente a la producci髇 local. Con este ejemplo, mejor ni pensar cu醠 debiera ser la ca韉a de la actividad econ髆ica y el ingreso de importaciones requerido para contener los precios generales.

Por su parte, la 鷏tima informaci髇 de utilizaci髇 de capacidad instalada en la industria marc un valor del 60,6% en enero, apenas por encima del valor de enero de 2003 (58,8%), que sigui a la brutal recesi髇 de 2002. Con una ociosidad del 40% dif韈ilmente pueda esperarse una lluvia de inversiones en la industria.

Hacia adelante

La paradoja de las pol韙icas del gobierno es que este dice combatir la inflaci髇 y la duplica; trata de reducir la pobreza y la aumenta; habla de generar actividad econ髆ica y produce recesi髇; intenta crear empleo y solo se ve m醩 desempleo. Sin embargo, no se trata de un gobierno errante. Este gobierno vino a cumplir una tarea y esa tarea es la de modificar de manera regresiva la distribuci髇 del ingreso en la Argentina, con una activa participaci髇 y con pol韙icas que van en ese sentido. Por ejemplo, con la baja y eliminaci髇 de retenciones, con el retoque a la f髍mula de movilidad jubilatoria, o cuando planea aumentar la edad m韓ima de las jubilaciones, para citar algunos casos.

El economista Ha-Joon Chang cit estos d韆s en una entrevista una frase muy elocuente del escritor norteamericano Gore Vidal: quien sostuvo que "el sistema econ髆ico norteamericano es socialismo para los ricos y capitalismo para los pobres". Para Chang, "resume muy bien lo que fue el capitalismo de libre mercado durante las 鷏timas d閏adas, especialmente, aunque no 鷑icamente en Estados Unidos. Durante las 鷏timas d閏adas los ricos recibieron cada vez m醩 protecci髇 de la fuerza del mercado, mientras que los pobres han sido cada vez m醩 expuestos a ella." Este es el tema que atraviesa todos los an醠isis y en este sentido el gobierno argentino ya ha dicho, como era de esperar, que no se va a rectificar. Es atendible: ello implicar韆 modificar la matriz de beneficiarios del modelo, algo que no est dispuesto a sacrificar.

Los que nos oponemos a este modelo excluyente tenemos un gran desaf韔 por delante. Es preciso organizar una respuesta efectiva que no est limitada a una alianza destinada a ganar exclusivamente las elecciones. Argentina necesita un frente que sea lo m醩 amplio posible, pero basado en ejes program醫icos comunes. Que permita resistir el ajuste ahora y que adem醩 est preparado para implementar su agenda en caso que pueda ser gobierno.

En esta l韓ea de resistencia y propuestas, el Paro Internacional de Mujeres y la movilizaci髇 del d韆 8 constituyeron una demostraci髇 rotunda para tratar de erradicar toda forma de violencia y discriminaci髇 por cuestiones de g閚ero. Desde el Frente de Mujeres del Partido Solidario se particip activamente y se emiti un documento. Entre los ejes planteados se sostuvo "la importancia, especificidad y transversalidad de las reivindicaciones de g閚ero, as como su inseparabilidad de la lucha contra el neoliberalismo en todas sus formas y expresiones pol韙icas. Porque con ajuste econ髆ico y sin presupuesto para pol韙icas p鷅licas no hay #NiUnaMenos; por el proceso evidente de feminizaci髇 de la pobreza, y porque el ajuste neoliberal en 醨eas de servicio recae sobre el trabajo gratuito e invisibilizado de las mujeres.