Venezuela y el destino de su democracia

Ricardo Romero, OPL-Sociales-UBA @Richardbsas

A la situaci髇 en Venezuela podemos abordarla de distintas maneras. Period韘ticamente, se debe informar objetivamente que el Tribunal Superior de Justicia (TSJ), en base a las atribuciones que le da la Constituci髇 Bolivariana de dirimir controversias entre los 髍ganos del Poder P鷅lico, decidi asumir las funciones legislativas, algo que ha hecho en otras ocasiones, en tanto que la Asamblea Nacional (AN) no acate la desincorporaci髇 de tres diputados de la Mesa de Unidad (MU), partido que controla el cuerpo parlamentario y acusa de "Golpe de Estado" (GE) la decisi髇 del tribunal por su hegemon韆 chavista. 

Politol骻icamente, cabe se馻lar que la situaci髇 no cuadrar韆 en un GE, porque en esta ocasi髇 no hay desplazamiento o toma del poder por parte de un grupo, ni en forma violenta o vulnerando las normas institucionales, como podr韆 ser en un "Golpe Blando". Tampoco se ubicar韆 en un "Auto-Golpe", como lo est醤 presentando los medios, al menos si lo comparamos con los casos de Bordaberry en Uruguay de 1973 o Fujimori en Per de 1992, sencillamente porque no hay disoluci髇 del W3醫ico ante una derecha que se apresura por asumir el gobierno y una izquierda que se resiste a dejarlo usando todo poder a su alcance.

Algunos entendieron que en Brasil hubo un GE, blando pero golpe al fin, y que el llamado a elecciones podr韆 ser visto como una v韆 para reencontrar la democracia, algo que se podr韆 acelerar con una condena a Michel Temer. Con el mismo razonamiento, se podr韆 decir que en Venezuela la voluntad popular podr韆 dirimir esta disputa de poder y ser韆 un desaf韔 para el chavismo sostenerse democr醫icamente o saber replegarse para resistir desde la oposici髇.

Sin embargo, cabe se馻lar que 閟te es el juego que la derecha propone: adelantar las elecciones, porque quiere plasmar una mayor韆 que cree tener y no est dispuesta a esperar a las elecciones presidenciales de 2018, porque podr韆 cambiar el escenario.

Esta estrategia no es nueva, desde el fallido GE del 11 de abril de 2002, la oposici髇 siempre busc el bloqueo y la destituci髇 del chavismo. La diferencia es el contexto internacional adverso para el gobierno de Maduro, que encuentra pocos aliados, y que por el contrario es asediado por la presi髇 de instancias como la OEA o el Mercosur y hasta podr韆 perder la mediaci髇 del Papa Francisco que impulsaba un di醠ogo para una disputa que no lograr韆 resolverse en el marco institucional.

En esta encrucijada, Venezuela juega el destino de su Democracia.