Dios salve a las reinas de la noche drag porte馻

Iconos de la cultura gay del siglo pasado, las drag queens protagonizaron en los '80 y '90 la teatralidad camp del under de Buenos Aires. Hoy siguen desparramando su glamour sin prejuicios.

Diva total. Peluca carr a lo Uma Thurman en Pulp Fiction, pesta馻s kilom閠ricas orladas con plumas de fantas韆 y sandalias de taco aguja que dan v閞tigo. Esta noche nace una estrella: Dixie Valentine. Danilo, el padre de la criatura, confiesa que por ahora s髄o le preocupa conseguir un rush rojo shocking para barnizarse los labios. "Es la primera vez que me transformo. Mi debut Espero que no sea tambi閚 mi despedida", dice el joven de 19 a駉s y gui馻 el ojo derecho, sexy.

Se larga en Casa Brandon, Villa Crespo, la tercera edici髇 de Divas Drag Race, que premia a las drag queens m醩 carism醫icas de la escena porte馻. "La competencia es una excusa. Ac hay comuni髇, un espacio abierto para performatear, sumar fuerzas e ir para adelante. Sin dejar de lado el glamour, obvio", explica Nico, uno de los organizadores y a cargo de las bandejas de DJ. "Nos interesa darles un espacio a todos: drag queens, drag kings... Es una aut閚tica variet con escenario y micr骹ono abierto. La 鷏tima palabra la tiene el p鷅lico. El aplaus髆etro define qui閚 es la reina", dice el muchacho musculoso de pelada brillante, frondosa barba le馻dora y botas bucaneras.

En la previa, Nico calienta la pista con ardientes cl醩icos de la m鷖ica disco. La elecci髇 no es azarosa: las drag queens no pueden ser escindidas de esa est閠ica setentosa. Tampoco de la teatralidad camp, y mucho menos de los brillos de la moda. Drag significa "ropa", y en la jerga teatral anglosajona designa a la vestimenta femenina para un actor masculino. Una drag queen es mucho m醩 que un var髇 cross-dresser o un cultor del fetiche. Ni travesti ni trans, no vive bajo esa "regia" identidad las 24 horas. Con dosis desparejas de humor, exageraci髇 y barroquismo, las drags son personajes que nos hablan de los tiempos modernos. "Le suben el volumen a lo que est dando vueltas en la calle y no se dice. Y obviamente hacen gala de eso", asevera sin vueltas Nico, y enseguida hace explotar en los parlantes el inoxidable "Last Train to London".

La cr髇ica cuenta que las drag queens fueron una parte fundamental de la cultura gay del siglo pasado. Del Pop Art de Andy Warhol a las caminatas por el lado salvaje que inmortaliz Lou Reed en su disco Transformer, sin olvidar el culto que les profesa Pedro Almod髒ar. Las chicas no esquivaron el bulto en la primera l韓ea de la revuelta de Stonewall, en la Nueva York de 1969, y desde ese momento se ganaron en buena ley su espacio en las carrozas de las Gay Parade a lo largo y ancho del planeta. En su versi髇 criolla, en los a駉s '80, brillaron primero en los s髏anos del under, aquel subsuelo de la patria sublevado en los t髍ridos a駉s de la primavera democr醫ica. Y en los '90 fueron un faro en las noches porte馻s, con sus andanzas y desandanzas en las pistas de El Dorado, de Bunker o Morocco.

"Hay toda una historia de las drag queens que nunca se cort, pero creo que en los '80 fue el pico, por las ganas de expresarse luego de la represi髇 que arrastr醔amos de la dictadura. En esos a駉s, mis amigas ten韆n que escaparse de las brigadas de moralidad de la polic韆", recuerda Ignacio, mientras se maquilla los p髆ulos en el diminuto camar韓. Naci en Casilda, vivi gran parte de su vida en Rosario y hace nueve meses se mud a Buenos Aires. Es bailar韓 y actor todoterreno. Por las tardes trabaja en una obra infantil en la calle Corrientes. Esta noche subir al escenario caracterizado como Putito Broadway: "Es m醩 bien un hijo de una drag queen neoyorquina que se permite jugar. Es un h韇rido, una m醩cara que me pongo, una construcci髇 de mi cabeza. Me gusta ponerle el lomo", comenta. Para el artista de fibrosos brazos repletos de tatuajes, "draguearse" es toda una profesi髇, por el grado de detalle en la preparaci髇 del personaje y el m閠odo de maquillaje.

Antes de seguir su faena deline醤dose los labios, resalta el car醕ter inclusivo del encuentro: "Ac no participa exclusivamente la gente del mundo drag. Tambi閚 se interpretan cuentos o se leen poemas, es un espacio abierto. Est bueno romper el g閚ero. Ac la 鷑ica vedette es la libertad."

Antes muerta que sencilla

Mat韆s tat鷄 con parsimonia las cejas de Irup, la Reina del Camalote. La Beyonc guaran est casi lista para hacer su entrada triunfal en el escenario. Es de San Lorenzo, muy cerca de Asunci髇 del Paraguay, pero hace un tiempo comparte una casa en Caballito con varios amigos artistas. Dice que est en plena etapa de b鷖queda: baila, canta y estudia Medicina. En los claustros universitarios conoci a su chongo. "Me estoy metiendo, soy reci閚 llegada al mundo drag. Es la quinta vez que lo hago. Y est buen韘imo. Irup busca una identidad, es una mamarracha que se monta y se va reciclando. Se construye todo el tiempo."

Un poco m醩 de base por aqu, algo de glitter por all y el l醦iz labial como la cereza del postre. Mat韆s es un artista del maquillaje. Su personaje drag se llama Serendipia. "Adopt ese nombre porque significa 'encontrar algo cuando no lo estabas buscando' 朿uenta, y me gusta esa cuesti髇 de que las casualidades sean la regla." Su identidad tambi閚 se nutre de la diversidad: "Arriba del escenario, Serendipia es medio 閠nica. Tiene algo de mapuche, de tibetana, es como una ciudadana del mundo. Y eso flashea a la gente."

Como todo gran show, la Drag Race tiene su maestra de ceremonias. La blonda Loca Di Crazy lleva la batuta. "El personaje me acompa馻 desde hace diez a駉s, surgi cuando arm mi primer grupo de amigues. En esa 閜oca no hab韆 Facebook ni WhatsApp, mucho menos matrimonio igualitario. Ten韆mos 20 a駉s y nos junt醔amos a performatear en casa o alquil醔amos salones y boliches. xplotaban!", resalta Lucas Tapia, el joven actor oriundo de Azul. Con su espect醕ulo Divas hizo varias temporadas en Carlos Paz y en la Costa. "A los argentinos les llama la atenci髇 el universo drag porque son medio tapados 杁ice entre risas. En realidad, lo que fascina es la alegr韆 y la forma que tenemos de mostrarnos sin prejuicios." Para la gala de esta noche, Loca eligi un look bien sencillo, casi de entrecasa: vestido largo de leopardo "bien divine" con muchas lentejuelas, estola de plumas y un infaltable abanico, porque "la noche va a estar muy acalorada". En Brandon, todos la conocen como la RuPaul argentina, porque sin esforzarse podr韆 seguir los pasos de la morocha estrella medi醫ica norteamericana que conduce el programa de TV semillero de la cultura drag contempor醤ea. Pero, se sabe, las comparaciones son odiosas. Lucas aclara que su b鷖queda va m醩 por el lado de las rubias: "Me inspira Susana Gim閚ez, pero la hago m醩 deforme. Una Susana cruzada con el Che Guevara."

Nueve reinas

Las chicas saben c髆o hacer delirar a la platea. En la pista, donde se ven los pingos, hacen gala de sus dotes, bailan hasta quedar exhaustas. Antes de la medianoche, las nueve candidatas al trono se sacan chispas en el dancefloor, pero s髄o dos llegan a la gran final. La joven Dixie Valentine y la bahiense Emily 杣na maestra en el arte de imitar la lengua karateca de Moria Cas醤 se baten a duelo para definir qui閚 es la reina de la noche. La consigna es sencilla: matar o morir bailando. La batalla es parej韘ima. Emily deja todo en la cancha, pero no puede hacer nada ante el glamour de la nueva monarca. Dixie termina la noche coronada. Disfrutando la divina gloria.