Fabiana Rousseaux: "Con el 2x1, en muchas familias hubo una catarata de terror"

Es psic髄oga y conoce en profundidad la problem醫ica de las v韈timas: desde esa arista se sumerge en las alternativas del fallo de la Corte.


Diego Mart韓ez

柨Cu醠es son las consecuencias inmediatas del fallo de la Corte?

朎stos 鷏timos acontecimientos hay que pensarlos desde el lugar de que este gobierno administra el genocidio y no administra una pol韙ica de Derechos Humanos. Venimos de una historia, por la lucha de los organismos, centrada en los familiares, en los sobrevivientes, pero tambi閚 en un gran sector social que acompa耋. Venimos de un recorrido de m醩 de 40 a駉s que, adem醩, tiene una mirada internacional atenta, desde antes de que se convirtiera en una pol韙ica p鷅lica durante el kirchnerismo. Que el Estado asumiera esa lucha como pol韙ica p鷅lica, gener un acontecimiento social sin precedentes, que se abroch en el juzgamiento a los responsables de estos cr韒enes. Algo in閐ito. Con una justicia ordinaria y no con una extraordinaria. As el negacionismo le queda chico a la pol韙ica del macrismo, respecto de lo que ocurri en la Argentina. Se trata de un gobierno que dijo "30.000 ni idea, te lo debo", "el curro de los Derechos Humanos", "la cifra se defini en una mesa", se puso en tela de juicio y se denigr a las v韈timas respecto de las pol韙icas reparatorias del gobierno anterior que se consolidaron con actos contundentes. Por eso, el proceso de denigrar y profanar la memoria de las v韈timas en la Argentina no es sin consecuencias.

柨Como influy puntualmente en las v韈timas?

朌e una manera inmediata y muy profunda. Trasciende en mucho a la comunidad de las v韈timas, aunque a ellos los hiri puntualmente. Hicimos una reuni髇 a los pocos d韆s del fallo, con v韈timas, sobrevivientes, familiares y psicoanalistas, porque de inmediato recibimos much韘imos llamados para consultarnos qu se hace con esto, c髆o frenar la catarata de situaciones de terror que se gener en muchas familias. Y eso que muchas de ellas no fueron tocadas directamente por terror de Estado. En aquellos a駉s, la sociedad toda convivi con el terror cotidiano, aunque mucho despu閟 continu diciendo "yo no sab韆, yo no lo v". Ahora estamos todos tocados por esa ley, por la sola posibilidad de que se vuelvan a lanzar a la calle los genocidas y que convivan con el que todav韆 busca a sus desaparecidos, a sus nietos apropiados No se les puede decir, como dijeron, que es en nombre de la convivencia. Al contrario: en esas condiciones, el pa韘 se vuelve invivible.

柨Ese fallo tend韆 a banalizar el testimonio de los testigos?

朆usc consenso social para trabajar sobre la memoria de lo ocurrido. Pon韆 en tela de juicio la validez de los testimonios. Cuando decante todo, hay que medir el efecto. Fue tan contundente la reacci髇, tan acompa馻da por un gran sector de la sociedad.

朎n plena 閜oca de los juicios dijiste que 30/40 a駉s despu閟 de la dictadura "ya no se trata de demostrar los hechos sino de producir un sentido de lo ocurrido".

朎ntonces dec韆mos que no era necesario que los testigos se presentaran s髄o para convertirse en la prueba descriptiva de los hechos, porque ya estaba probado el genocidio y el terrorismo de Estado. El objetivo de esas declaraciones era encontrar un sentido que se construye socialmente. Aun cuando los argumentos de las defensas apunt a desprestigiar la validez de los testimonios: que hab韆n pasado tantos a駉s, que la memoria no es cre韇le, que los testigos inventaban Le contrapon韆mos que no se apela a cualquier memoria, sino a una memoria traum醫ica y que es imposible olvidar. Son hechos que responden a un tiempo l骻ico y no cronol骻ico. Un tiempo l骻ico, instalado en el consciente de quien lo vivi y tambi閚 en la sociedad. Eso se actualiza ante cualquier fecha, como la del 24 de Marzo, y tambi閚 ante un fallo como este. Por eso, este fallo, que toc un punto como es la impunidad, actualiza todo lo ocurrido. Fue un fallo fallido. Y no puede ser un fallo sin consecuencias. Me parece que no calcularon lo que significaba tocar lo sacro de una sociedad que son sus v韈timas, sus muertos y sus desaparecidos.

朎l gobierno trat burdamente de despegarse

朥na locura. Terminaron diciendo que era un fallo atroz. Una vuelta de cinismo tan importante que descoloca. 緼caso hay una maniobra en la que el gobierno intenta designar por decreto a los jueces para que lleven adelante este trabajo sucio y ellos no tienen nada que ver?

柨Se puede comparar este episodio con las leyes de amnist韆 o punto final?

朎s un acto de impunidad en nombre de la Justicia y nos retrotrae a esos episodios. La diferencia, que es lo que produjo una respuesta m醩 virulenta, es que hubo un proceso previo de justicia en todo el pa韘. Hubo m醩 de 180 juicios. Transitaron por los estrados judiciales, miles y miles de v韈timas.

柨C髆o se trabaja hoy en Derechos Humanos en este Estado macrista?

朇髆o acompa馻r pol韙icas de Derechos Humanos en nombre de un Estado negacionista y antidemocr醫ico. Por ejemplo, el Centro Ulloa, que fund con Eduardo Luis Duhalde: hay una intenci髇 permanente de hacerlo extensivo a cualquier tipo de v韈timas, de delitos comunes, accidentes de tr醤sito, y otros, que est醤 atravesados por otra problem醫ica. Son otras las consecuencias y otras las pr醕ticas. Ya lo dijo este gobierno cuando plante la justificaci髇 por el cambio de pr髄ogo en el Nunca M醩 y se volvi al de los dos demonios: nos vamos a ocupar de las v韈timas despolitizadas. Apuntan a correr el eje Y otra cosa: no cuidan ni los edificios. Por ejemplo, los archivos, en algunos lugares est醤 llenos de ratas. Una met醘ora de estos tiempos.

柨C髆o fue trabajar con Eduardo Luis Duhalde?

朧en韆 del campo del Derecho, intelectual, te髍ico, militante. Fue una experiencia impresionante. El proyecto del Centro Ulloa era m醩 peque駉, yo lo hab韆 armado para trabajar la capacitaci髇 y transmisi髇 de salud mental en las facultades de todo el pa韘. Fueron dos a駉s de debate. Luego del caso de Julio L髉ez, armamos una red del Estado para dar una respuesta protectora. Un trabajo muy arduo. Una vez que muere Eduardo, con su familia encontramos entre sus cosas, un proyecto que hab韆 empezado, un libro que ten韆 planeado escribir conmigo, pero que no hab韆 llegado a dec韗melo. Ten韆 los conceptos que quer韆 que yo trabaje, y as lo continu. Quisimos dar cuenta de una instancia del Estado, que no exist韆.