Periodismo; por Reynaldo Sietecase

Columna de opini髇.

El 7 de junio celebramos un nuevo D韆 del Periodista. Como suele ocurrir en los 鷏timos a駉s me piden alguna opini髇 sobre el ejercicio de nuestra profesi髇. Me dicen que hable de los cambios en los medios y de las nuevas tecnolog韆s.
Me doy cuenta de que nada me interesa menos. No quiero decir cosas que ya conocen. Hay nuevas formas de comunicar, nuevos emisores y nuevos consumidores de informaci髇 que, a la vez, tambi閚 emiten noticias. No quiero hablar de la inmediatez ni de la crisis de los medios tradicionales. Ni del algoritmo en la web ni de las redes sociales. Hay especialistas m醩 capacitados y abundante bibliograf韆 sobre estos fen髆enos que est醤 revolucionando la comunicaci髇. Me interesa m醩 abrir un debate sobre la manera en la que estamos desarrollando nuestro trabajo. En mi opini髇, en el momento de mayor degradaci髇 profesional desde el retorno a la democracia. Lo hago en forma de dec醠ogo, en recuerdo y homenaje a ese maestro de periodistas que fue Tom醩 Eloy Mart韓ez, quien en el dec醠ogo del buen periodista que supo elaborar, anunci: "El 鷑ico patrimonio del periodista es su buen nombre. Cada vez que se firma un art韈ulo insuficiente o infiel a la propia conciencia, se pierde parte de ese patrimonio, o todo". Ojal este punteo sirva para abrir un debate necesario.

Dec醠ogo 蓆ico para Periodistas

1. Para un periodista lo m醩 importante es la verdad. Contamos lo que vemos y sabemos, lo que podemos demostrar. Los hechos est醤 por encima de nuestra perspectiva ideol骻ica. Tambi閚 por sobre los intereses pol韙icos y econ髆icos de las empresas que nos contratan.

2. Nadie nos puede obligar a hacer mal nuestro trabajo. Nadie nos puede obligar a mentir. En Argentina, desde hace una d閏ada, despu閟 del conflicto entre el gobierno nacional y los grandes medios de comunicaci髇, la verdad dej de tener prioridad en los contenidos period韘ticos. Era m醩 importante afectar al otro, "al enemigo" que comunicar algo verdadero. Esa pr醕tica nada tiene que ver con el periodismo.

3. Los periodistas tenemos derecho a decir que "no" s nos plantean tareas que se alejen de la verdad de los hechos. No nos pagan para participar de operaciones de prensa ni para inventar.

4. Vendemos nuestra fuerza de trabajo, no nuestra opini髇. Trabajar en un medio p鷅lico no cambia la esencia de nuestra tarea. Nadie nos puede obligar a hacer propaganda de una gesti髇 determinada. Somos periodistas no voceros.

5. No somos fiscales de la Patria, ni h閞oes civiles, ni vedettes. Somos personas comunes obligadas moralmente a contar lo que pasa, desde nuestra subjetividad y de la manera m醩 precisa y completa posible. Contar por qu pasan las cosas que pasan permite generar pensamiento cr韙ico.

6. Contar lo que el poder (pol韙ico o econ髆ico) no quiere que se conozca es la mejor definici髇 de Periodismo en su variante de investigaci髇. Si hacemos bien nuestro trabajo vamos a contribuir a una sociedad m醩 justa y democr醫ica.

7. No se deben alterar los contenidos period韘ticos por la pauta publicitaria. Sea privada u oficial. Lo ideal es que los periodistas no est閚 relacionados a la venta de publicidad. En los 鷏timos a駉s se extendi una modalidad perversa, "los periodistas empresarios". Con productoras o representantes se pueden disfrazar formas de dependencia con empresas o gobiernos. Una cosa es vender publicidad para sostener un proyecto period韘tico y otra muy distinta cobrar de manera encubierta para callar o alabar a funcionarios o empresas.

8. Nunca el periodista puede estar delante de la informaci髇. Esos periodistas podr韆n escribir Yo y Platero pero no una buena cr髇ica. Tener la capacidad de ponerse en el lugar del otro, en especial de los que sufren, puede ayudar a un periodista a encontrar variantes que enriquezcan su punto de vista.

9. El periodismo no es un camino hacia la fama y la popularidad. El periodismo es una herramienta destinada a iluminar la realidad. El periodista es quien enfoca. Si prefiere estar bajo el haz de luz algo est funcionando mal.

10. El principal dilema del periodismo actual sigue siendo 閠ico. Escribamos en un I-pad o en una libreta, emitamos por la web o desde un tel閒ono inteligente, el tema es qu contamos y c髆o lo hacemos. En palabras de Tom醩 Eloy Mart韓ez: "El lenguaje del periodismo futuro no es una cuesti髇 de oficio o un desaf韔 est閠ico. Es, ante todo, una soluci髇 閠ica". <