Eficacia y eficiencia "Pro", por Claudia Bernazza

Columna de opini髇 de la ex Diputada Nacional, Coordinadora Comisi髇 de Estado Instituto Patria

Administrar con eficacia (obtenci髇 del resultado esperado) y eficiencia (obtenci髇 de un resultado con el menor gasto posible) es la primera lecci髇 de cualquier curso de Administraci髇. Estos t閞minos han regresado a las oficinas p鷅licas, por lo que vale la pena interpelar su significado, en apariencia universal.

En los a駉s '90, la corriente conocida como Nueva Gerencia P鷅lica impuso estos conceptos en el sector estatal, asoci醤dolos a estructuras m韓imas y gastos muy controlados. Los organismos se propusieron entonces certificar sus procesos seg鷑 las normas ISO, emulando a las empresas que buscaban adaptarse a nuevos modos de producci髇.

El Instituto Argentino de Normalizaci髇 y Certificaci髇, conocido por su sigla 朓RAM, se encarga de certificar procesos seg鷑 est醤dares internacionales. Esta asociaci髇 civil nos representa ante organizaciones como la International Organization for Standardization (ISO), que da el nombre a las normas de calidad m醩 difundidas. Un decreto del Poder Ejecutivo de 1994 valid este rol, mientras se recomendaba la normalizaci髇 de procesos y la conformaci髇 de "c韗culos de calidad" en oficinas p鷅licas. Las consultor韆s se multiplicaron en organismos y poderes del Estado, con un costo significativo en honorarios profesionales y pagos a las certificadoras.

A partir de 2004, la certificaci髇 de procesos p鷅licos pas a un plano secundario. Con el regreso de la pol韙ica y su voluntad transformadora, el gobierno fij prioridades en materia econ髆ica y social que interpelaron las definiciones de eficacia, eficiencia y buena administraci髇.

Gobernar no es administrar. Es una tarea mucho m醩 compleja. Para llegar a lo que se proponen, los gobiernos deben orientarse por criterios muy diferentes a los que aplica el sector privado. Durante el gobierno anterior, las pol韙icas de ampliaci髇 de derechos y los programas orientados al consumo interno debieron lidiar con dificultades para alcanzar lo que podr韆mos denominar eficacia p鷅lica: los resultados se obtienen gradualmente y por un conjunto de decisiones que deben esperar su oportunidad, en un campo minado por intereses encontrados. Estos programas masivos obligaron a la construcci髇 y actualizaci髇 de grandes sistemas de informaci髇, entre los que se destaca el Sistema de Identificaci髇 Nacional Tributario y Social (SINTyS). En este escenario, si alguna pensi髇 o asignaci髇 llega a quien no debe llegar, esto es preferible a renunciar a la cobertura universal. En todo caso, los monitoreos anuales saldan las desviaciones. Este criterio redefine la eficiencia p鷅lica.

Con estos criterios, y en un continente signado por la exclusi髇, los Estados garantizaron un piso de derechos sin que esto supusiera una contraprestaci髇. Nadie deb韆 "agarrar la pala" al recibir la Asignaci髇 Universal por Hijo o la pensi髇 por discapacidad. Estos programas sociales son eficaces porque materializan un precepto constitucional, y son eficientes porque logran resultados de bienestar en plazos m醩 breves y para m醩 personas que un capitalismo que nunca aprende.

En este contexto, tomar la informaci髇 del SINTyS para recortar pensiones en nombre de una racionalizaci髇 del gasto es, antes que una virtud t閏nica, una posici髇 ante la vida. Concluir que una ni馻 con hemiplej韆 no tiene derecho a una pensi髇 porque pertenece a una familia propietaria de un veh韈ulo, ofende a la inteligencia. Debatir el porcentaje de discapacidad que supone el s韓drome de Down es, directamente, un insulto.

Prefiero nuestras equivocaciones. Nuestras ineficacias e ineficiencias. Seguramente no ganemos ning鷑 Premio a la Calidad, ninguna consultora aprobar nuestros procesos, pero nuestra gente sentir que est adentro, abrigada por el Estado.

Y si vamos a certificar normas de calidad, que sean las nuestras, las que podemos pensar como Pueblo, las que hacen realidad (pido disculpas por la digresi髇) la felicidad del Pueblo y la grandeza de la Naci髇.