Una condena pol韙ica; por Ricardo Romero

Columna de opini髇

La m醩 clara manifestaci髇 pol韙ica de la condena al expresidente Ignacio Lula Da Silva se expresa en la suba de la bolsa de valores en Brasil. Es claro que el poder econ髆ico quiere avanzar con sus ganancias, arrasando con los derechos laborales, y en lo pol韙ico desplazando una alternativa popular que puede reorientar la voraz exclusi髇 que impulsa el gobierno neoconservador.

El contenido pol韙ico del fallo aumenta cuando se advierte que la condena, que no tiene una sola prueba que involucre al exmandatario con los casos de corrupci髇 "pasiva" y lavado de dinero, es emitida por un juez parroquial que aspira a ser candidato presidencial y pretende seducir a este poder econ髆ico buscando su bendici髇.

Es m醩, la decid韆 pol韙ica se profundiza cuando el mismo Joesley Batista, que delat al actual presidente Michel Temer de recibir coimas e impulsar sobornos para el silencio de Eduardo Cunha, niega que existan cuentan bancarias vinculadas a Dilma Rousseff y Lula.

Est muy claro que ante una eventual ca韉a del actual gobierno, el poder real de Brasil no quiere experimentar un regreso neopopular y muestras su accionar inescrupuloso para bloquear el regreso de Lula a la primera Magistratura.

Falta mucho: si el proceso en la C醡ara que deber juzgar en segunda instancia, con la segura apelaci髇 de los abogados de Lula, mantiene los decoros, tardar韆 al menos un a駉 en resolverse. O sea, entrada la campa馻 electoral. De suceder, la proscripci髇 ser韆 manifiesta y la democracia brasile馻 estar韆 herida de muerte.