Haciendo lo que se propusieron hacer, por Carlos Heller

Columna opini髇.

Al abrir la p醙ina web de la Casa Rosada, aparece una secci髇 bajo el lema "Haciendo lo que hay que hacer", superpuesto a una imagen de una ruta en construcci髇. No casualmente, Patricia Bullrich, ministra de Seguridad de la Naci髇, utiliz la misma frase para referirse a la actitud del gobierno bonaerense con los trabajadores de PepsiCo.

En verdad, una transcripci髇 m醩 ajustada de este mensaje ser韆 "haciendo lo que el gobierno se propuso hacer".
Una de las preguntas a contestar sobre el "haciendo" del gobierno es qui閚 tiene la culpa de la p閞dida de d韆s de clases en la Provincia de Buenos Aires. En el inicio de las negociaciones el gobierno provincial decidi ofrecer un aumento salarial del 18% en cuatro cuotas a los docentes, aludiendo que la provincia estaba quebrada. Luego, por necesidades de la campa馻 electoral, termin ofreciendo el 27%. De haberse comenzado con una oferta razonable, no hubiese habido p閞dida de clases. Pero lo que "ten韆n que hacer" era someter al ajuste a los trabajadores y a sus organizaciones. Esa es la l骻ica.

Tambi閚 el gobierno "hizo lo que ten韆 que hacer" en Atucha. La primera etapa de las obras primarias para la cuarta central nuclear, que financiar China, estaba siendo ejecutada por una subsidiaria de la estatal Nucleoel閏trica Argentina (Nasa). Desde Energ韆 explicaron: "Nasa no tiene por qu hacer obras de infraestructura" (El Cronista, 11/7/17). De esa forma, la compa耥a dej de participar en el proyecto.
El conflicto ya se hab韆 iniciado el a駉 pasado, cuando se tercerizaron los trabajos en firmas privadas. Hoy cesan esos contratos, y dejan en la calle a m醩 de 1100 trabajadores. De hecho, una parte importante de las obras fue posteriormente asignada en licitaci髇 a Techint. La multinacional prometi que, cuando comiencen los trabajos, bsorber a 70 personas! (P醙ina/12, 7/7/17). Esa es la "reconversi髇" que propone Cambiemos.

Para maximizar ganancias

Tambi閚 persiguieron sus prop髎itos con el desalojo de los trabajadores de PepsiCo. Hace rato que no se ve韆n escenas de personas vestidas con sus ropas de trabajo siendo agredidas, detenidas y esposadas por la Polic韆. PepsiCo es la segunda mayor empresa de alimentos y bebidas en el mundo, presente en m醩 de 200 pa韘es. Tienen ganancias mundiales por U$S 62.799 millones y U$S 6820 millones en Am閞ica Latina. En Argentina posee marcas l韉eres en cereales, gaseosas, isot髇icos, snacks (controla el 80% del mercado) y galletas.

La empresa sostiene que la planta se ubica "en un barrio residencial con su consiguiente imposibilidad de ampliaci髇 ni modernizaci髇, la inviabilidad econ髆ica derivada de su alta estructura de costos y las dificultades log韘ticas de acceso y traslados". Ante tales razones estructurales, 縫or qu no la cerraron estos 鷏timos a駉s? La respuesta a esta pregunta aparece r醦idamente: tienen ahora el apoyo de la ideolog韆 y de las pol韙icas del gobierno. PepsiCo es una empresa con elevadas ganancias y est queriendo optimizar su rentabilidad, hacerla superlativa a costa de los trabajadores. La verdadera raz髇 del cierre de la planta de Florida.

Cabe resaltar tambi閚 sus v韓culos con el poder. Su presidente y gerente titular, Marcelo Eduardo Bombau, figura en el directorio de la francesa Milkaut. En 2013 Milkaut cerr su planta de Chamical, La Rioja, con un modus operandi similar al de PepsiCo. Bombau tambi閚 figura en el directorio de Torneos y Competencias, y es socio a cargo del 醨ea de Fusiones y Adquisiciones del estudio jur韉ico M&M Bomchil. Los Panam Papers detallan m醩 de 14 empresas off shore que mont dicho estudio jur韉ico, con un altamente probable objeto de fugar divisas.

El episodio de PepsiCo nos indica que el ajuste sin represi髇 es muy dif韈il. La historia argentina nos ense馻 que inevitablemente van de la mano. Hay gente que acepta y se resigna, pero otros resisten.
En un entorno de altos 韓dices de desocupaci髇 y p閞dida de empleos privados, los trabajadores despedidos de PepsiCo fueron puestos entre la espada y la pared: muchos aceptaron las indemnizaciones. Esos pagos probablemente se conviertan en "emprendedurismo", al mejor estilo de lo que sucedi en los '90 con las indemnizaciones a los trabajadores de las empresas privatizadas. Sabemos c髆o termina esta pel韈ula, en la mayor韆 de los casos la crisis econ髆ica se devora el capital de los extrabajadores emprendedores y quedan en la calle nuevamente.

El oficialismo va mostrando cada vez, con m醩 claridad, su actitud inflexible y de qu lado est: los perjudicados son siempre los trabajadores. A los que, adem醩, se culpa. Son claras las palabras del ministro de Trabajo, quien defiende la decisi髇 de la empresa y culpabiliza a los trabajadores. Jorge Triaca sostuvo: "Ayer ve韆mos algunos que repitieron las mismas situaciones que en Lear, en Donnelley y en Kraft", enumer, y cuestion "una visi髇 pol韙ica" por la que "terminaron cerrando muchas empresas". Patricia Bullrich y Mar韆 Eugenia Vidal se sumaron a este enfoque. Haciendo lo que se propusieron hacer.
El caso de PepsiCo muestra claramente cu醠 es el sentido del ajuste, qui閚 paga sus consecuencias, as como la utilizaci髇 del aparato represivo acompa馻ndo la actitud ajustadora de una empresa multinacional. 縀s este el tipo de inversiones extranjeras que Cambiemos espera?

La reforma que est viniendo

La reciente reforma laboral aprobada en Brasil avanza sobre los derechos de los trabajadores. Pueden detallarse cuatro grandes ejes. 1. Flexibiliza al m醲imo los contratos de trabajo y su rescisi髇 (permitiendo la terciarizaci髇 indiscriminada); 2. Acomoda la jornada de trabajo para que pueda ser escalonada o compensada de acuerdo a las necesidades de la empresa; 3. Debilita y neutraliza las organizaciones sindicales, atacando su sustento financiero, y llevando la negociaci髇 hacia una relaci髇 directa entre empresas y trabajadores; 4. Reduce el papel de la Justicia del Trabajo, limitando su alcance, complicando y encareciendo la presentaci髇 de denuncias contra fraudes.

Las razones para implementar esta aguda flexibilizaci髇 se basan en que "es preciso modernizar las relaciones de trabajo en Brasil, con nuevas modalidades de contrataci髇 que incluyan las nuevas formas de trabajo actuales". Tambi閚 se sostiene que "la seguridad jur韉ica" y el combate a "la rigidez de las reglas limitan las inversiones y dejan al empleador receloso de contratar trabajadores". Similar a lo que proclama Macri al sostener que Argentina se rige por convenios del siglo pasado. Que la reforma en Brasil sea un espejo de lo que se viene aqu no es solo una proposici髇 futurista: ya tiene avances concretos (Vaca Muerta, Chubut, McDonald's).

Por ejemplo, la presentaci髇 de la Asociaci髇 de Fabricantes de Autos (Adefa) al gobierno propone "la subdivisi髇 del convenio colectivo por servicios" y "permitir el desarrollo de polivalencia entre puestos de trabajo y 醨eas", as como la "reducci髇 de cargas sociales" y la b鷖queda de una "mayor flexibilidad en la contrataci髇 de personal temporario". Las terminales quieren que el "tiempo de comedor no integre la jornada de trabajo" e implementar "banco de horas acumuladas en paradas/suspensiones para compensar horas extra".

Luego de reflexionar sobre lo escrito, no queda m醩 que pensar en el nivel de ajuste y p閞dida de derechos que se tratar de imponer luego de las elecciones de octubre.