Brasil, un a駉 despu閟, con el presidente menos popular

La C醡ara de Diputados brasile馻, que tiene a 190 de sus miembros investigados por la Justicia, se apresta a debatir sobre el destino de Michel Temer, acusado de haber recibido un soborno.


AFP

El 31 de agosto de 2016, el Senado de Brasil declaraba a Dilma Rousseff culpable de corrupci髇. Con 61 votos a favor y 20 en contra, se orden su destituci髇. El 揼olpe parlamentario se consum bajo la acusaci髇 de haber 搈aquillado cuentas p鷅licas a trav閟 de las llamadas 損edaleadas fiscales. Lo ins髄ito es que parte de los que condenaron a la ex presidenta forman el entramado de corrupci髇 de la Petrobras (ver recuadro).

A casi un a駉, la C醡ara de Diputados comenzar a debatir el destino del gobierno de Michel Temer. A partir del 2 de agosto, este cuerpo que fue el responsable de poner fin a un ciclo de 13 a駉s de un gobierno encabezado por el Partido dos Trabalhadores (PT) para reemplazarlo por este opaco vicepresidente y constituir un gobierno conservador-liberal dif韈ilmente pondr韆 fin a esta gesti髇.

Los diputados deber醤 decidir sobre la acusaci髇 que pesa sobre Michel Temer de haber recibido un soborno del mega frigor韋ico JBS, algo que dif韈ilmente ocurra, teniendo presente que la c醡ara es dominada por el centr鉶 (gran centro) o bancada 揃BB (Biblia, Bala y Buey) compuesta por representantes de los agronegocios e intereses religiosos.

M醩 aun, cuando tiene a 190 de sus miembros (el 37% del cuerpo) investigados por la Justicia, incluso hasta condenados, como el legislador que al tener un r間imen de detenci髇 semiabierto puede legislar y votar en la c醡ara para luego volver a su celda. As, ser remota la posibilidad de encontrar los 342 votos neceaarios para la destituci髇 de Temer.

Por otra parte, comenz el impulso de una iniciativa popular lanzada el pasado 30 de junio, que intenta juntar 1,3 millones de firmas para presionar al Supremo Tribunal Federal (STF) a que se expida por la revocaci髇 del resultado del juicio pol韙ico. Frente a esto, el Senado brasile駉 tom la iniciativa y convoc a una consulta ciudadana con la propuesta de anular el impeachment.

Los medios de comunicaci髇 brasile駉s informan que este s醔ado la consulta divulgada en el sitio E-Ciudadan韆 del Senado de Brasil se acercaba a las 40 mil firmas, superando holgadamente las 20 mil necesarias para convertir la iniciativa en una 搒ugerencia legislativa a ser abordada por la C醡ara Alta.

A todo esto, se suma el nuevo r閏ord de impopularidad que acaba de batir Michel Temer con el 5%, al superar al exmandatario Jos Sarney que en 1989 hab韆 ca韉o al 7 por ciento. Si bien su imagen siempre fue baja, asumi con un 13% de aprobaci髇, la crisis econ髆ica que no logra superar, ante la retracci髇 del 3,5% en 2016, se estima que este a駉 el PBI se mantendr estancado.

Sin embargo, Michel Temer apuesta todo a la confianza del establishment econ髆ico al propiciar la reforma laboral y jubilatoria, de manera de retroceder casi un siglo en materia de derechos sociales y as condicionar la vuelta de gobierno petista en tanto busca una alternativa sin recurrir a la proscripci髇 de Lula, como la del diputado Jair Bolsanaro, que con su discurso elogioso a la dictadura militar (1964-1985) est subiendo en las encuestas.

La corrupci髇 mata a la Democracia

La derecha brasile馻 parece ser una serpiente que se come su propia cola, cuando apela a la corrupci髇 para evitar que el principal referente de la izquierda vuelva al gobierno, bebe de su propio veneno y expone el entramado de negocios que involucra a todo el espectro pol韙ico, deslegitimando a la rep鷅lica y dejando en riesgo a la democracia.Si la consigna del 揚etr髄eo nosso abri una etapa de desarrollo nacional para Brasil, la Petrobras se convierte hoy en el epicentro de un esquema de corrupci髇 que involucra tanto a funcionarios p鷅licos, parlamentarios y dirigentes pol韙icos como a empresarios, ejecutivos e intermediarios de las grandes constructoras, entre ellas la gigante Odebrecht.

El esquema de corrupci髇 de Petrobras funcionaba a partir de mordidas, cuotas, que las empresas constructoras pagaban a pol韙icos y ejecutivos de la empresa para ser beneficiadas a dedo por inflados contratos. As, con intermediarios se remit韆n los fondos a trav閟 del blanqueo en para韘os fiscales y cuentas offshore de dirigentes pol韙icos.