Gendarmer韆 opera una base informal en el casco de la estancia de Benetton

Es en el marco del conflicto con la comunidad mapuche.

"La noche del apag髇". As pas a la historia la fat韉ica jornada del 27 de julio de 1976 en la peque馻 ciudad juje馻 de Libertador General San Mart韓 杕醩 conocida como Ledesma cuando un corte intencional del suministro el閏trico propici allanamientos en todas las casas por polic韆s, gendarmes, militares y capataces de la compa耥a azucarera explotada por Carlos Pedro Blaquier. Casi 500 pobladores fueron llevados en veh韈ulos del ingenio a sus galpones, donde permanecieron durante tres meses en medio de interrogatorios y torturas. Unos 30 desaparecieron para siempre. A 41 a駉s de eso, semejante modelo empresarial de gesti髇 represiva es emulada por el Grupo Benetton en sus tierras de la Patagonia. Tanto es as que 杝eg鷑 una investigaci髇 de Tiempo Argentino en la estancia Leleque, de 90 mil hect醨eas al noroeste de Chubut, no s髄o hay una comisar韆 de la polic韆 provincial abocada exclusivamente a su custodia (en la ruta 40 y el cruce de la ruta 15) sino tambi閚 una base log韘tica de Gendarmer韆 sobre el casco; o sea, dentro de dicha propiedad privada. Y las camionetas del establecimiento, tripuladas por una suerte de guardia blanca, suelen secundar a los de aquella fuerza en sus virulentos operativos contra la lof mapuche de Cushamen, as como lo hicieron la ma馻na que Santiago Maldonado desapareci. 

 Para reconstruir este fen髆eno de militarizaci髇, digamos, campestre, es necesario retroceder a mediados de 2016. 

Por entonces el Ministerio de Seguridad arguy en un informe que los reclamos de los pueblos originarios no constituyen un derecho garantizado por la Constituci髇 sino un delito federal porque "se proponen imponer sus ideas por la fuerza con actos que incluyen la usurpaci髇 de tierras, incendios, da駉s y amenazas". Una din醡ica cuasi subversiva ya que 杝eg鷑 ese documento"afecta servicios estrat間icos de los recursos del Estado, especialmente en las zonas petroleras y gas韋eras". 

Ahora se sabe que tal paper naci del pu駉 y la letra del ya c閘ebre jefe de gabinete ministerial, Pablo Noceti, luego de tres interesantes c髇claves en Bariloche, Jun韓 de los Andes y Esquel entre el Poder Ejecutivo y las filiales de la Sociedad Rural en Chubut, R韔 Negro y Neuqu閚. En las dos primeras asisti Noceti junto con Patricia Bullrich, y la 鷏tima 鷑icamente cont con la presencia oficial de este exabogado defensor de genocidas y apologista de la 鷏tima dictadura. Por los hacendados concurr韆 el administrador general de las estancias Benetton, Ronald McDonald, con su capataz, Vivian Hughes, adem醩 de varios terratenientes; entre ellos, Julio Crespo Campos, Roberto Jimeno y N閟tor Becerra. El prop髎ito: nada menos que impulsar una especie de nueva Conquista del Desierto*. 

Esas reuniones de trabajo se desarrollaban en un clima de cordialidad en las que Noceti supo cultivar gran empat韆 con dicho tr韔. Fue memorable una cena con una entretenida sobremesa en el caser髇 de Jimeno a la vera del lago Mosquito, en Cholila, donde atesora una colecci髇 de reliquias del per韔do en que el general Julio Argentino Roca expand韆 civilizaci髇 en tales confines. El jefe de Gabinete se sinti atra韉o por una pieza en particular: el cr醤eo con un orificio de bala perteneciente a un mapuche fusilado en 1881. Su anfitri髇 y 閘 tambi閚 compart韆n aceitados v韓culos con militares de pasado sombr韔. Y con agentes de inteligencia de presente vidrioso. De hecho, Jimeno fue nada menos que informante del esp韆 de la AFI recientemente enjuiciado en Trelew. 

Julio Crespo Ramos y N閟tor Becerra no les van a la zaga. El primero, un ingeniero agr髇omo y exconcejal de la UceDe que posee un campo de 600 hect醨eas en la zona del lago Lezama, es un sujeto influyente en la Sociedad Rural de Chubut. Y un f閞reo defensor de la "mano dura" para los d韘colos mapuches de la zona. El otro es un terrateniente de Cholila al que se lo vincula con el caso de Genaro y Cristi醤 Cafullanca, dos integrantes de esa comunidad desaparecidos en 2013. 

En ese marco de camarader韆 se defini el plan operacional contra la lof de Cushamen. De modo que al finalizar la primavera de ese a駉 se instal en El Mait閚 杣n poblado de 4000 habitantes a 55 kil髆etros al este de El Bols髇 la aparatosa avanzada de la Gendarmer韆 con tres camiones Unimog, otros tres hidrantes y uno de comunicaciones, junto con 12 camionetas, seis combis y tres autos no identificables. En total, alrededor de 130 efectivos pertrechados hasta los dientes. Sin embargo, en las instalaciones locales de esa fuerza no cab韆n todos. Por lo tanto, hubo una gesti髇 para instalar parte del contingente en la comisar韆 de Leleque, aunque sin 閤ito. Al final, el bueno de McDonald les cedi una casa en el casco de la estancia de Benetton. Ese sitio se convirti en un fort韓 corporativo. 

Ahora merecer韆 ser inspeccionado. 

Despu閟 de la desaparici髇 de Santiago, el doctor Noceti fue sacado del medio para que no abriera m醩 la boca. Sin embargo, hay quienes aseguran que entre el 7 y el 9 de agosto habr韆 vuelto al campo de Leleque para verse con McDonald. 縎er韆 un viaje oficial? 

M醩 tangible fue su presencia al mediod韆 del primer martes de agosto, as como lo atestigua una foto suya en la ruta 40, a la altura de la tranquera. Poco antes, un gendarme hab韆 gritado no lejos de all. "enemos a uno!" Y ahora, con gesto ce駏do, el funcionario depart韆 con un oficial. 

En ese preciso instante era filmado un video (ver captura) junto a otra tranquera, la que conduce hacia el caser韔 de la comunidad. All, un pu馻do de miembros de la Asamblea Permanente por los Derechos del Hombre (APDH), encabezados por Julio Sarquero, parlamentaba en vano con los uniformados su ingreso al centro del conflicto. De pronto, esa conversaci髇 fue interrumpida por el paso de una camioneta de Gendarmer韆. Por unos metros la c醡ara capta su trayecto. Y en la caja se ve un bulto cubierto con nylon. Todav韆 se ignoraba la captura del joven al que los mapuches llamaban "El Brujo". 

Sergio Maldonado, su hermano, observ esa imagen una y otra vez sin dejar de preguntarse. 緼caso era la mochila de Santiago? 

Un interrogante que a鷑 flota en el aire.

Un pedido de informes

En la nota "Por la desaparici髇 forzada de Santiago estall una guerra interna entre gendarmes", publicada el domingo 10 de agosto por Tiempo Argentino, se informa que el comandante del Escuadr髇 35 de El Bols髇, Fabi醤 M閚dez, le dijo a un funcionario del gobierno de R韔 Negro las siguientes palabras: "El operativo estuvo a cargo de Chubut. Ellos son muy celosos; s髄o ellos saben lo que pas". 

La difusi髇 de tal frase 杅iltrada a este diario por una fuente pr髕ima al oficialismo provincial tuvo una amplia repercusi髇 en los c韗culos pol韙icos locales. Una inquietud que choc con el silencio del gobierno encabezado por Alberto Edgardo Weretilneck. Ahora Tiempo pudo saber que el funcionario en cuesti髇 es el ministro de Seguridad, Gast髇 P閞ez Estevan. Y a ra韟 del dato el legislador rionegrino Marcelo Mango, del FpV, presentar ma馻na un pedido de informes al respecto.

Un reclamo viral

El viernes y s醔ado, las redes sociales, tanto Facebook como Twitter, desbordaron de mensajes de usuarios que se presentan a s mismos y preguntan 緿髇de est Santiago Maldonado? La acci髇 solidaria y de reclamo puso en foco nuevamente 朼 casi un mes de la desaparici髇 forzada del joven en la lof Resistencia de Cushamen a manos de Gendarmer韆 Nacional bajo las 髍denes directas de Pablo Noceti, jefe de Gabinete de Patricia Bullrich la complicidad del Estado y la solidaridad de miles de ciudadanos.

* Derecho a r閜lica

Haciendo uso de la oferta de publicaci髇 que me brinda el diario Tiempo Argentino de ejercer mi derecho a r閜lica a las aseveraciones que involucran mi nombre en la nota publicada el d韆 27 de Agosto del corriente a駉 bajo el t韙ulo " Gendarmer韆 opera una base informal en el casco de la Estancia de Benetton", declaro lo siguiente:

1) No conozco a los Sres. Pablo Noceti (funcionario del Mtrio. de Seguridad), Mc. Donald (administrador de la Estancia Leleque) ni al Sr. Hughes (capataz de la misma estancia) , s conozco a los Sres. Crespo Campos y Becerra por ser vecinos de muchos a駉s de la localidad de Cholila-Chubut.

2) No soy terrateniente dado que mi propiedad no llega a seis hect醨eas y no tengo ning鷑 v韓culo con la Sociedad Rural ya que no poseo animales. Mi actividad luego de mi jubilaci髇 es la del turismo con un peque駉 emprendimiento de caba馻s y restaurant.

3) No tengo ning鷑 caser髇 a la vera del Lago Mosquito y no he mantenido ninguna reuni髇 ni cena con dichas personas ni con personal de AFI.

4) No tengo en mi poder reliquias de origen mapuche relacionadas con la Conquista del Desierto.

5) No conozco el casco de la Estancia Leleque.

6) Detallo estas aclaraciones dado que los comentarios vertidos en la nota mencionada ha afectado mi buen nombre y honor en la comunidad a la que pertenezco y la preocupaci髇 l骻ica en mi persona.

Agradezco a la direcci髇 del diario Tiempo Argentino la publicaci髇 de estos conceptos en las mismas condiciones en que fuera dada a conocer vuestra nota mencionada al comienzo.

Atentamente,

ROBERTO JIMENO