Una mirada estr醔ica sobre el mundo

Mercedes Halfon acaba de publicar "El trabajo de los ojos" (Entrop韆) , un libro tan breve como apasionante que logra transformar la enfermedad ocular en materia po閠ica. Un texto que revela la relaci髇 entre la mirada y la escritura.

揈l a駉 pasado muri mi oculista. Balzaretti era especialista en ni駉s, una orientaci髇 que suelen tener los que tratan el estrabismo. Es una de las enfermedades que tengo y, como a todos los que la padecen, me apareci en la infancia. Hoy la acompa馻n el astigmatismo y la hipermetrop韆. Como uso lentes de contacto y me toco los ojos continuamente, es com鷑 que tenga conjuntivitis. Virales, inflamatorias, papilares, con gigantismo. Las enfermedades oculares se reproducen. As comienza El trabajo de los ojos (Entropia) de Mercedes Halfon (1980), un libro breve cuya clasificaci髇 -縩ouvelle?, 縯ratado?, 縣istoria cl韓ica literaturizada?, 縠nsayo? o acaso todas estas cosas a la vez- es menos importante que la capacidad de la autora para transformar una enfermedad ocular en materia po閠ica. 

La narradora pasa revista a su enfermedad heredada, a los escritores ciegos de la historia, al sistema creado por Louis Braille, al miedo a que el hijo herede su enfermedad, el fantasma de la ceguera匛s decir, recorre el tema hasta agotarlo, o al menos hasta agotar lo que en el marco de su texto est destinado a formar un todo. Si hay algo para destacar del libro es, precisamente, la capacidad de la autora para sortear el riesgo de la enumeraci髇 de cat醠ogo. Por el contrario, logra un enfoque que hace que la enfermedad ocular adquiera un inter閟 universal. 

El libro sorprende y atrapa porque narra y reflexiona a la vez de forma tal que el lector puede corroborar una vez m醩 que es la mirada 杫 aqu la palabra intensifica su sentido- la que le confiere inter閟 a las cosas y no las cosas mismas. 揈xiste una vinculaci髇 entre mirar y escribir. Estoy segura. Mi laptop parpadea dice la autora en un brev韘imo cap韙ulo que consiste s髄o en esa frase. Por otro lado, como si se tratara de una asociaci髇 libre en el div醤 del analista, logra que la dispersi髇 adquiera de pronto un sentido. 

La sensaci髇 que queda luego de la lectura es de perplejidad, de haber incorporado al repertorio propio de sorpresas y revelaciones una que hasta el momento no se ten韆. Quiz no sea casual que Halfon haya escrito un libro que refiere a la enfermedad ocular aunque su sentido sea mucho m醩 amplio que lo que suele llamarse 搕ema. Naci en el pa韘 cuyo escritor m醩 renombrado se fue quedando ciego de manera paulatina. Tambi閚 la suya era una enfermedad heredada. Como ya lo demostr Freud, adem醩, una historia cl韓ica puede ser un relato apasionante, sobre todo en un pa韘 tan psicoanalizado como la Argentina. Por otra parte, la enfermedad es un t髉ico cotidiano de conversaci髇 tan difundido como el estado del tiempo, s髄o que m醩 apasionante. 縌ui閚 no asisti alguna vez a la narraci髇 pormenorizada de una operaci髇, a un concurso de males en el que cada integrante quiere lograr el premio m醲imo? 縔 no es acaso el parto y sus posibles complicaciones el discurso 閜ico-fisiol骻ico por excelencia, el que narra la epopeya del cuerpo materno? 

Existe, adem醩, una tradici髇 de la enfermedad convertida en literatura. Basta citar al neur髄ogo Oliver Sacks autor, entre muchos otros, de un libro de t韙ulo tan literario como El hombre que confundi a su mujer con un sombrero. En Un antrop髄ogo en Marte afirm: 揌ay defectos, alteraciones, enfermedades y trastornos que pueden desempe馻r un papel parad骿ico, revelando capacidades, desarrollos, evoluciones, formas de vida latentes, que podr韆n no ser vistos nunca, o ni siquiera imaginados en ausencia de aquellos. Quiz por eso cuando se tiene el talento para detectar y contar, como sucede con Halfon, la enfermedad se convierte en revelaci髇. Oliver Sacks, por su parte, afirm que se hab韆 dedicado a la neurolog韆 luego de leer el libro del escritor y periodista rumano Frigyes Karinthy quien, sin ser neur髄ogo, a puro talento, convirti la aparici髇 y operaci髇 del c醤cer cerebral que padeci en una joya narrativa, Viaje alrededor de mi cr醤eo, que rescat recientemente Juan Forn en la colecci髇 Rara avis de Tusquets.

 En la contratapa dice el escritor Ezequiel Alemi醤: () lo que El trabajo de los ojos observa es la observaci髇 misma. Y es cierto. Nada m醩 apasionante que la observaci髇 porque es la que 揷onstruye la realidad. Por eso, 閟ta no tiene un sentido un韛oco, sino uno particular para cada uno. Como puede deducirse del libro de Halfon, aunque no lo diga de forma expl韈ita, es que se necesita una mirada estr醔ica sobre los seres y las cosas para hacer literatura.