Un semillero de desgracias sangrientas; por Ricardo Ragendorfer

Columna de opini髇.

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, demor 36 horas en esgrimir una explicaci髇 sobre el asesinato del joven mapuche Rafael Nahuel, baleado por la Prefectura. Y sus palabras fueron en realidad una declaraci髇 de principios: el Poder Ejecutivo "no tiene que probar lo que hace una fuerza de seguridad". 緼caso fue un exabrupto? Todo indica que no. Porque semejante tesitura fue apuntalada por prestigiosas voces; entre estas, la de Mauricio Macri ("Hay que volver a la 閜oca en que la voz de alto significaba entregarse"); la de Gabriela Michetti ("El beneficio de la duda siempre lo tienen las fuerzas de seguridad"); la del ministro de Justicia, Germ醤 Garavano ("La violaci髇 de las leyes va a tener consecuencias") y la del diputado del PRO Waldo Wolff ("Se deber韆 tomar medidas contra el juez si no act鷄"). A modo de remate, "La Piba" 杢al como sus allegados a鷑 llaman a esa se駉ra de 62 a駉s hasta suscribi una resoluci髇 para que los uniformados "no obedezcan 髍denes de los jueces si consideran que no son legales", lo que sin duda ser un semillero de sangrientas desgracias. 

縎e podr韆 suponer que esa fue una iniciativa de su propio cu駉 o una medida debidamente consensuada en las m醩 altas esferas del poder? Alguna vez se sabr en qu despacho oficial 杫 con qu funcionarios fue ideada y pulida tal "doctrina" que legitima, entre otras peligrosidades, el pogrom contra los pueblos originarios. 

El secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, otro alfil de tal pol韙ica, expres en un comunicado el disgusto gubernamental ante la realizaci髇 de una mesa de di醠ogo con representantes de la comunidad Lafken Winkul Mapu, ya que ello hizo que el juez federal de Bariloche, Gustavo Villanueva, frenara la represi髇. 

Lo cierto es que aquella circunstancia tambi閚 caus un cisma entre 閘 y la Bullrich, su 杊asta entonces socia en el asunto. Por tal motivo, en relaci髇 al crimen de Rafael, ella solt: "Es el juez quien deber韆 buscar pruebas, y ya est perdiendo bastantes d韆s". 

Un encono injusto hacia el hombre que obedeci con suma docilidad los dictados segregacionistas del Poder Ejecutivo. De hecho, fue Villanueva quien llev a juicio 杙ara su extradici髇 a Chile al lonko Facundo Jonas Huala en base a testimonios obtenidos bajo tortura. Fue tambi閚 Villanueva 杚uien tras la anulaci髇 de ese proceso orden otra vez su detenci髇 una hora despu閟 de que el Presidente, de visita oficial en el pa韘 trasandino, recibiera un pedido al respecto de la mandataria anfitriona, Michelle Bachelet. Y su 鷏timo servicio a la causa civilizatoria ocurri el 23 de noviembre, cuando dispuso desalojar del lago Mascardi a 30 personas con una task force compuesta por 400 efectivos de Gendarmer韆, Prefectura y Polic韆 Federal. La faena fue bestial; entre los detenidos hubo ni駉s de uno a cuatro a駉s cuyas mu馿cas fueron precintadas. Algunos pobladores lograron huir al monte. Entre ellos estaba Rafael. Ahora es casi un chiste que ese sujeto deba esclarecer su muerte. 

Ya se sabe que en el sur el v韓culo entre los magistrados y el gobierno tiene tales dobleces. Y el juez Guido Otranto es un ejemplo de ello. Ese sujeto fue el garante de la impunidad en la causa Maldonado. Pero su exagerado empe駉 ti耋 de impudicia el sano ejercicio de la "posverdad" judicial. Y fue apartado por un simple tecnicismo: "temor de imparcialidad". As lleg la hora del juez Gustavo Lleral, quien descomprimi esa penumbra. 縃ab韆 que cambiar algo para que nada cambie? As al parecer lo hab韆 interpretado el presidente de la C醡ara de Apelaciones de Comodoro Rivadavia, Javier Leal de Ibarra. Aquel hombre 杗ada menos que el vicario patag髇ico de Ricardo Lorenzetti fue el bastonero de dicho enroque. Y ahora la pesquisa bailotea en un limbo procesal. 

La investigaci髇 por la muerte de Rafael va hacia el mismo camino. El juez, bas醤dose en "rumores surgidos en las redes sociales", acaba de aplazar la inspecci髇 en el lugar de la muerte. Y por falta de materiales no se tomaron muestras para determinar la presencia de p髄vora en manos de los prefectos. 

El doctor Villanueva no tard en aprender la lecci髇.