Feminizaci髇 de la pobreza, la deuda pendiente de una demograf韆 sustentable

El 鷏timo informe anual del Fondo de Poblaci髇 de Naciones Unidas pone el dedo en la llaga de g閚ero que lacera al mundo: la falta de acceso de las mujeres a sus derechos reproductivos.


Hern醤 Mombelli

Alejada de los centros de poder de decisi髇 mundial pero ejemplo mundial en su tradici髇 feminista, la Argentina acu耋 en 2004 un lema superador de cualquier eslogan del oeneg韘mo global: educaci髇 sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir. Poder decidir sobre nuestros cuerpos al momento de ejercer nuestra sexualidad puede marcar para siempre nuestros destinos, y es la clave para combatir ese fen髆eno que crece como un monstruo, sobre todo en los pa韘es m醩 pobres, que es la feminizaci髇 de la pobreza. El 鷏timo informe anual del Fondo de Poblaci髇 de las Naciones Unidas (UNFPA) da cuenta de que 搇a disponibilidad de servicios de planificaci髇 familiar es un elemento fundamental, no s髄o para la salud reproductiva, sino tambi閚 para la igualdad econ髆ica y social, ya que los embarazos no planeados limitan las oportunidades de las mujeres de cursar estudios, su participaci髇 c韛ica y su progreso econ髆ico. El estudio global agrega: 揕as mujeres que carecen de control sobre su fecundidad pueden verse imposibilitadas para incorporarse a la fuerza de trabajo remunerada porque tienen m醩 hijos de los que deseaban. O es posible que les resulte demasiado complicado permanecer en un puesto de trabajo porque el servicio de guarder韆 es excesivamente caro. Y, una vez en el mercado laboral, cabe la posibilidad de que no se las considere para un ascenso porque su empleador da por sentado que dejar醤 el puesto cuando queden embarazadas. Las mujeres m醩 pobres tienen un acceso m醩 reducido a la salud sexual y reproductiva, enfrentan m醩 dificultades para ejercer sus derechos reproductivos, y presentan mayor probabilidad de estar desempleadas o subempleadas y ganar menos que los hombres.

Con el descenso de la fecundidad en todo el mundo, la participaci髇 de las mujeres de 25 a 54 a駉s en la fuerza de trabajo ha aumentado en pr醕ticamente todas las regiones a lo largo de los 鷏timos 20 a駉s. All donde se registran tasas elevadas de participaci髇 de las mujeres en la poblaci髇 ocupada, las tendencias han dado pie a la reducci髇 de la fecundidad, debido en parte a las dificultades de equilibrar las aspiraciones educativas y profesionales con la maternidad y el cuidado de los hijos. En los pa韘es con tasas de fecundidad elevadas, en especial los menos desarrollados, la incorporaci髇 de las mujeres a la fuerza de trabajo en empleos remunerados sigue siendo baja: el 20% en Asia Meridional y el 22% en el 羏rica Subsahariana.

Las que carecen de los medios necesarios para decidir si desean quedar embarazadas, cu醤do o con qu frecuencia, hacen frente a desaf韔s a鷑 mayores. En general, las mujeres m醩 pobres, con menos estudios y que residen en zonas rurales tienen menor acceso a los anticonceptivos. Seg鷑 un estudio del Instituto Guttmacher, las tasas de embarazos no planeados son m醩 elevadas entre las mujeres sin acceso a los servicios de control natal o al m閠odo anticonceptivo de su elecci髇. Se calcula que en el mundo en desarrollo se producen cerca de 89 millones de embarazos no planeados al a駉.

Tambi閚 pod閟 leer: Aborto legal para no morir, la mirada de la Campa馻 Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito

El lema 揺ducaci髇 sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir, nacido de la Campa馻 Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito, al calor de los hist髍icos Encuentros de Mujeres, es exhaustivo, no deja tramo sin recorrer del proceso decisorio al momento de vivir nuestras sexualidades. Sin embargo, luego del grito colectivo, su traducci髇 en pol韙icas p鷅licas es en la Argentina un camino accidentado. Las dos primeras partes del lema se corporizaron en una ley y en un programa de aplicaci髇 nacional.

En 2006 se promulg la ley de Educaci髇 Sexual Integral  (ESI) y se empez a implementar en todos los tramos de la educaci髇 formal en el pa韘, desde jard韓 hasta el secundario, con resultados dispares. La ley no s髄o contempla la formaci髇 en prevenci髇 de embarazos no deseados, sino tambi閚 la prevenci髇 de enfermedades de transmisi髇 sexual, identidad de g閚ero, orientaci髇 sexual y la igualdad de trato y oportunidades para las mujeres.

Si bien la implementaci髇 de la ley es gradual y defectuosa, ya que su cumplimiento es escaso en muchos distritos, el escenario se complica a鷑 m醩. El Observatorio de Derechos Humanos de la Ciudad detect que el gobierno nacional invirti en ESI 12 millones menos que en 2015. La partida que ejecut el Ministerio de Educaci髇 desde su sanci髇 creci sistem醫icamente hasta 2015, cuando se gastaron $ 55.755.738. Sin embargo, desde el primer a駉 de la administraci髇 Cambiemos, la inversi髇 se redujo en un 50,3% y pas a $ 27.662.623 en 2016. Este a駉, la cartera ejecut $ 43.211.136 pesos, un 22,5% menos que el 鷏timo a駉 de gobierno anterior.

En tanto, el reclamo por 揳nticonceptivos para no abortar dio a luz la ley 25.673 que cre el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreaci髇 Responsable, dependiente del Ministerio de Salud, por la cual 揳 demanda de los beneficiarios y sobre la base de estudios previos, se debe prescribir y suministrar los m閠odos y elementos anticonceptivos que deber醤 ser de car醕ter reversible, no abortivos y transitorios, respetando los criterios o convicciones de los destinatarios, salvo contraindicaci髇 m閐ica espec韋ica y previa informaci髇 brindada sobre las ventajas y desventajas de los m閠odos. Tambi閚 prescribe controles peri骴icos y la inclusi髇 de esta prestaci髇 en el Programa M閐ico Obligatorio para los servicios de salud del sistema p鷅lico, de la seguridad social y prepagas.

Flor Maffeo, integrante de la Campa馻, da cuenta de que desde la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir se percibe un retroceso en el acceso a estos m閠odos. 揇urante 2016 faltaron preservativos y anticonceptivos. Reci閚 este a駉 se volvi a comprar implantes subd閞micos, que liberan hormonas. Se hab韆 empezado la compra desde el Estado nacional, con prioridad para la poblaci髇 adolescente, pero este a駉 disminuy, y hay escasez de preservativos. Tampoco est醤 disponibles en varios centros de salud los anticonceptivos inyectables trimestrales y mensuales, lo que genera dificultades en el uso concreto. 