El dibujante holandés Marcel Ruijters recibió hace un año el encargo de hacer un cómic sobre la vida de El Bosco (1450-1516) , que en coincidencia con los quinientos años del nacimiento del artista se publica ahora en español. Especializado en temas medievales, el ilustrador traslada al lector a esa parte de la vida del pintor interesada en lo grotesco, en las criaturas antropomórficas o en los seres malformados por los que sentía verdadera pasión. El dibujante y el artista holandés comparten esas facetas, que se entremezclan en una trama en la que también refleja las relaciones entre el arte, la iglesia y el pueblo. 

Con un dibujos de gruesas líneas y figuras casi de aspecto caricaturesco, Ruijters (1966) ha creado un cómic que recuerda el día a día del clero y pone de relieve aspectos donde está presente el lujo y la corrupción; aunque los ciudadanos menos nobles tampoco salen bien parados, ya que en «El Bosco» hace ver cómo su rutina los hacía caer en extravagancias. Así, con clérigos y feligreses perseguidos por los pecados de la carne y la avaricia, el autor holandés convierte a Hieronymus Bosch en un observador silencioso con ganas de representar lo noble y lo bajo que rodeaba su día a día. Pero también resalta lo grotesco y exalta esa preocupación del Bosco por lo divino, y se detiene en su fascinación por el pecado y en su obsesión por llevar al lienzo su visión del infierno y del paraíso. En este universo, Ruijters se detiene en las páginas del cómic en un hecho que marcó al autor de «El jardín de las delicias»: el gran incendio que asoló la ciudad de Hertogenbosch, donde nació, desarrolló toda su vida y murió. Un episodio que lo marcó, principalmente, por ver cómo las llamas arrasaban el taller de pintura de su padre. 

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Reconocido como el novelista gráfico más original de los Países Bajos, Ruijters empezó a autopublicarse en 1988 y desde entonces se ha publicado más de 30 novelas gráficas. «El Bosco» es un ejemplo más de cómo el cómic se ha convertido en un vehículo para abordar la vida de este pintor ya que en España el Museo del Prado, con motivo de la exposición «El Bosco. La exposición del V centenario», también encargó a Francesc Capdevilla, Max, realizar una novela gráfica que hiciera que este genio del pincel se pasara a la viñeta.