Hace un mes los trabajadores del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti comenzaron una campaña de difusión y denuncia de las políticas de desfinanciamiento que el macrismo implementa en esa y otras instituciones del Estado y cuyo fin último es el vaciamiento. Esa campaña tiene por nombre «El Conti no se achica» y culminará mañana, sábado, con  un gran festival al que asistirán diversos artistas y personalidades de la cultura.

Javier Salerno, delegado de ATE, es trabajador del Conti desde sus comienzos cuando hace siete años el centro abrió sus puertas en el predio de la ex ESMA. Como la mayoría de quienes lo integran formó parte del debate que a partir de 2004 se dio con los familiares de desaparecidos y sobrevivientes y con las organizaciones de Derechos Humanos para establecer qué se debía hacer con ese espacio que era un inmenso centro de memoria.

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Iván Wrobel es el responsable de Derechos Humanos de ATE Capital y parte del Consejo Directivo. Desde ese lugar, al igual que Javier, está comprometido con la lucha por mantener en pie y en pleno funcionamiento un lugar emblemático que aborda los Derechos Humanos a través de diferentes disciplinas artísticas. Ambos hablaron con Tiempo Argentino sobre los problemas que atraviesa la institución a partir de los embates del macrismo. 

-¿Cuál es la situación del Conti en este momento?

Javier Salerno: -Desde que cambió el gobierno y asumieron las nuevas autoridades, Claudio Avruj en la Secretaría de Derechos Humanos y Germán Garavano en el Ministerio de Justicia, el Conti está totalmente desfinanciado. Se sostienen los sueldos de los trabajadores pero no hay plata para hacer ningún tipo de actividad, es decir para pagarles a los artistas o para pagar un flete para obras.

-¿Y de qué modo se sostiene la programación?

JS: -Gracias al apoyo de muchos artistas que, como tienen un compromiso con el Conti, con la ex ESMA y con las políticas de Memoria, Verdad y Justicia siguen yendo, siguen sumándose a presentar sus trabajos.

-¿Cuál es la actitud de los trabajadores ante esta situación?

JS: -Los trabajadores decidimos en asamblea seguir sosteniendo el lugar y hace un mes iniciamos una campaña que se llama El Conti no se achica. El principal objetivo de esta campaña es hacer visible y denunciar este desfinanciamiento.

Esta estrategia del desfinanciamiento por parte del gobierno es común a otras instituciones, programas y planes y el objetivo final es el vaciamiento. ¿Este es el temor que tiene el Conti?

JS: -Exactamente. Consideramos que el desfinanciamiento lleva a un vaciamiento de las actividades. Además, se corre el riesgo de caer en la banalización porque al no haber plata para contratar artistas y espectáculos que nos interesa que estén allí, se intenta llenar el lugar de otras cosas, otras actividades que quizá no tienen nada que ver. Se busca sostener sin nada de plata y de esta forma se va perdiendo el sentido original del Conti que está ubicado en la ex ESMA que es construir memoria colectiva a través de arte.

-¿La campaña El Conti no se achica culmina mañana, sábado?

JS: -No sé si se puede decir que culmina porque nosotros vamos a seguir denunciando lo que pasa. Lo que buscamos con el festival que vamos a hacer este sábado es traspasar la cuestión digital de juntar firmas que tuvo la campaña y generar un hecho político en el predio con la participación de organismos de Derechos Humanos, de personalidades de la cultura, de todos los trabajadores y del público. Queremos poner el cuerpo para denunciar ahí mismo lo que está pasando.

¿Y en qué va a consistir el festival?

JS: -El festival comienza a las 16 y va a durar hasta la noche. Va a haber bandas, van a estar Liliana Herrero, Bruno Arias, Cafundó, Cumbia hasta el lunes. También va a ver lecturas a cargo de Cristina Banegas y Fernando Noy y va a haber intervenciones artísticas del grupo Arte Callejero y un colectivo gráfico que se llama Onaire. Este festival lo organizamos los trabajadores del Conti en conjunto con ATE Capital. Por eso va a hablar Daniel Catalano que es el secretario general de ATE, los trabajadores del Conti vamos a leer la solicitada y vamos a hablar para hacer para hacer visible la situación.

Iván, vos que seguramente conocés la situación de otras instituciones, ¿cómo ves el conflicto del Conti?

Iván Wrobel: -Tiene bastante que ver con lo que fue la política de Cambiemos desde que asumieron desde hace un año respecto de la política de Derechos Humanos. Lo que hacen es mantener las instituciones desde la formalidad. A primera vista parece que las cosas siguen funcionando. Si pasás por el predio de la ex ESMA vas a ver que está abierto, que hay gente recorriendo, que hay visitas guiadas y que el Conti está de pie, pero cuando te metés a indagar lo que se ve es que se lo vacía de contenido, de presupuesto, incluso de personal porque hubo bastantes despidos en la Secretaría de Derechos Humanos. Con la lucha organizada logramos recuperar un grupo pero la intención es vaciar  aunque específicamente en el Conti no hubo despidos. A medida que indagás te das cuenta de que el vaciamiento de las políticas de Derechos Humanos es algo que fue común a todo el Estado Nacional, no solo al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos sino a las áreas que trabajan sobre Derechos Humanos en otros ministerios. Las cerraron, las modificaron o les pusieron trabas para seguir funcionando. Un ejemplo muy claro es el la Dirección de Derechos Humanos del Ministerio de Seguridad que trabajaba con informes para las causas judiciales de delitos de lesa humanidad que cerraron. Es un área muy sensible porque tiene que ver con lo que son nuestros derechos de hoy en día respectos de lo que hacen hoy en día las fuerzas de seguridad. La línea de Cambiemos fue dejar de prestarle atención a eso, dejar de lado el control civil de las Fuerzas y promover el autogobierno de las Fuerzas de Seguridad, lo cual implica un retroceso en nuestros derechos como ciudadanos. Este es un ejemplo específico, pero si indagás en cualquier área del Estado, hubo un retroceso en esas políticas. En el Instituto de Asuntos Indígenas que trabaja con comunidades de distintas provincias del país recién volvieron a hacer viajes ahora, pero durante todo el año los obligaron a trabajar por teléfono, sin tener un contacto con las personas. Al programa de Verdad y Justicia que asistía las causas de delitos de lesa humanidad primero lo cerraron y luego le cambiaron el contenido sobre el que trabaja. Otro caso muy concreto es el de Milagro Sala. El macrismo asume diciendo que iba a impulsar el respeto a los Derechos Humanos en la región, hace todo un circo con el caso de Venezuela por no haber cumplido una resolución de la ONU y termina incumpliendo de la misma forma. Ya son cinco los organismos que se pronunciaron a favor de la libertad de Milagro Sala y el macrismo sigue mirando para otro lado. El mismo grupo de trabajo que había hecho mención al caso de Venezuela es el primero que hace mención al caso de Milagro Sala y le exige al gobierno que la libere. Luego se suma el secretario general de la OEA, Human Rights Wacht, Amnesty Internacional y ahora, la Conferencia Sindical Internacional. Sin embargo, siguen haciendo caso omiso de eso. Con el gobierno de Macri hoy el respeto por los Derechos Humanos está bastante lesionado. 

-Volviendo al Conti, ¿de qué forma continúa la lucha?

JS: -En principio la herramienta que tenemos es visibilizar y denunciar. Creemos que en el Coti se conjugan tanto las políticas públicas de Derechos Humanos y Memoria, Verdad y Justicia como las políticas culturales. En este sentido es bastante preocupante el antecedente que tiene el PRO en la Ciudad de Buenos Aires que tendió a instalar un modelo de gestión cultural que tiende a la privatización y a ir vaciando y limitando cada vez más los espacios. En el Conti se conjugan tanto el vaciamiento de las políticas de Derechos Humanos como el vaciamiento cultural. Es un espacio público y para nosotros es muy importante que se sostengan las actividades en forma gratuita y que estas actividades que se ofrecen a los visitantes sean de calidad. Entendemos que lo que está pasando hoy tiende a ir vaciando y a disipar todo lo que venimos haciendo. 

JW: -Quisiera aportar una cosa respecto de lo que dice Javier. Este vaciamiento en la Ciudad de Buenos Aires se dio en lo cultural y también en los Derechos Humanos. Justo antes de que asumiera Avruj como subsecretario en la ciudad en 2011, había una Secretaría de Derechos Humanos a la que luego de asumir él se le bajó el rango a Subsecretaría. Comenzó su gestión con cuatro Direcciones y unos 150 trabajadores y cuando se va deja tres Direcciones y menos de 100 trabajadores. La política fue el recorte. Otro tanto pasó con el Programa de Asistencia a víctimas de delitos sexuales. Hay gestos a los que hay que prestarles atención: los nuevos casos de prisión domiciliaria para los genocidas y las reuniones que tuvo Claudio Avruj con un par de las asociaciones relacionadas con los militares que están presos, como la de Cecilia Pando y alguna más. Eso es desandar un camino que costó mucho construir.

JS: -Es notorio que este gobierno tiene una visión negacionista y busca reinterpretar los últimos 12 años de avances en las políticas de Memoria, Verdad y Justicia como si hubieran sido un “curro” como ellos mismos dicen. Su objetivo es borrar eso y avanzar por el camino de lo que ellos llaman la reconciliación. Para nosotros la reconciliación es la impunidad.