Si la pandemia de coronavirus nos aisló para cortar la cadena de contagios, la escritura logró traspasar las barreras impuestas sin ningún tipo de riesgo. En efecto, en el mes de abril, el escritor y tallerista Santiago Llach que junto a Forencia Ure está al frente del Club de lectura Pez Banana, lanzó a través de Twitter lo que llamó Mundial de Lectura, un título que aludía, quizá con cierto tono gracioso, a los mundiales de fútbol. Pero la reacción de quienes participaron de él hizo que lo de Mundial dejara de quedarle grande.

La propuesta era sencilla, pero tuvo una repercusión inesperada. Consistía en conformar diversos grupos. Cada uno de sus integrantes debía escribir diariamente y durante dos semanas por lo menos la cantidad mínima de caracteres que figuraba en las bases. Este era su compromiso tanto con los organizadores como con su grupo. Si no cumplía con la consigna, perjudicaba al equipo porque se le quitaban puntos.  Hacia el final del maratón cada grupo elegía el que consideraba el mejor trabajo y este era sometido al veredicto de un jurado de escritores.

En esa oportunidad participaron 2.600 personas y no es un dato menor que las ganadoras hayan sido tres mujeres.  El primer premio fue para Ivana Soto por su cuento La casa. El grupo al que pertenecía era Nerds de la vida. El segundo se lo llevó  Elena Vinelli, del grupo Ávidas contertulias, por su cuento Aycila. El tercero fue para Josefina Gómez, del grupo Jennifer Loper, por su cuento Hoy te tengo cariño.

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

«La primera vez –le explica Llach a Télam- fue justo en el momento de la cuarentena, y fue una especie de pequeño boom, porque se anotó muchísima gente y generó mucho interés. Fue la comprobación de algo que venía funcionando. Es una mecánica de competencia de escritura por equipo que apunta a la solidaridad. Hay una eficacia de jugar en equipo que te obliga a escribir, y te hace superar el miedo a la página en blanco, la pereza o el bloqueo de escritor»,

La experiencia se repitió en el mes de julio con resultados aún más sorprendentes. Esa vez los participantes se multiplicaron: 5900 personas de 49 países. En esa oportunidad el ganador fue el booktuber y arquitecto ecuatoriano Rommel Manosalvas, del equipo Azules, por su cuento Abuelita. Desde su canal de YouTube, el ganador se dedica a fusionar la literatura con otras expresiones como la arquitectura y la música. La abuelita de su cuento se aleja de la imagen tradicional y edulcorada de las abuelas, ya que se dedica a comer carne cruda. Los otros dos ganadores fueron argentinos. El segundo premio fue para Ignacio Valente del grupo La pregunta no es dónde por su cuento Área de cobertura. Por su parte, Martín Finkelstein, del equipo Rubor Color Pudor, se alzó con el tercer premio por su cuento Pileta.

La escritura de los mundiales no es libre, sino que obedece a consignas que, en esa oportunidad, fueron dadas nada menos que por la escritora mexicana Guadalupe Nettel y el escritor británico Nick Hornby. El jurado fue de lujo. Estuvo conformado por Mariana Enríquez, Jonathan Lethem y Javier Cercas.

En esta tercera edición, el Mundial de Escritura ha decidido, como suele decirse, tirar la casa por la ventana. Hay tiempo hasta el 21 de octubre para inscribirse y la actividad se desarrollará entre el 26 de este mes y el 7 de noviembre.

El jurado estará integrado por Milena Busquets (España), Irvine Welsh (Escocia, autor de Trainspotting) y Beatriz Sarlo (Argentina). Los encargados de dar las consignas serán esta vez varios escritores entre los que se cuentan el galés Cynan Jones y los locales Tamara Tenembaum y Santiago Motorizado, del grupo de rock El mató a un policía motorizado. El objetivo de esta última elección, según lo señala Llach es «probar la apertura hacia otras artes que son una gran influencia e incentivo para la literatura». También serán de la partida María Fernanda Ampuero (Ecuador), Inés Bortagaray (Uruguay), Luis Chaves (Costa Rica), Liliana Colanzi (Bolivia), Malén Denis (Argentina), ​​Ezequiel Mandelbaum (Argentina), Rommel Manosalvas (Ecuador), Fernanda Melchor (México), y ​Gonzalo Torné​ (España). 

Pero la nueva edición trae también otras novedades, además de la incorporación de un cantante de rock. La primera de ellas es que habrá una categoría para chicas y chicos de hasta 12 años. La otra, el Mundial de Poesía, un módulo opcional que se desarrollará durante la tercera semana. En este caso no se exige una cantidad determinada de caracteres, sino la escritura de un poema diario independientemente de cuál sea su extensión

También el Mundial de Escritura infantil contará con participantes de gran prestigio. Los jurados serán los argentinos Antonio Santa Ana, Laura Witner e Isol. Mientras que los encargados de las consignas serán Roy Berocay de Uruguay, María Fernanda Heredia de Ecuador y los argentinos Hernán Casciari, Joana D´Alessio, Pablo de Santis, Jéssica Fainsod, Leandro Katz, Ricardo Mariño, Melina Pogorelsky y Nicolás Schuff.

El jurado del Mundial de Poesía estará integrado por Fabián Casas (Argentina), Elvira Hernández (Chile), ​Elena Medel (España) y Joca Reiners Terron​ (Brasil). Los encargados de proponer ejercicios de escritura serán Julieta Marchant (Chile), Mercedes Halfon, Marina Mariasch, Tomás Rosner y ​Ezequiel Zaidenwerg (Argentina).

La incorporación de la poesía tiene para Llach un sentido preciso, ya que considera que “el origen de la escritura está en gran medida en la poesía. Es un género muy útil para todo aquel que quiera escribir»

Ya casi se ha transformado en un lugar común decir que ya nadie lee y que la tecnología ha minado también el deseo de escribir, ya que la lectura y la escritura son dos caras de una misma moneda.  Sin embargo, hay diversas experiencias que lo desmienten comenzando por el mundial de escritura.  «La escritura -dice Llach a Télam- es una tecnología humana muy básica  que en esta época de redes se ha desarrollado mucho. Hace unas décadas que hemos vuelto a expresarnos por escrito de manera cotidiana, y me parece que en todas las épocas, también en momentos de crisis o incertidumbre, ha habido esta necesidad de escribir. Temas hay siempre».

Los premios también son tentadores para los amantes de la escritura. Habrá libros para chicos y chicas, y suscripciones al club del libro Pez Banana para los adultos.

Los diez finalistas de la categoría general tendrán un taller exclusivo de técnicas de no ficción con Leila Guerriero​, mientras que los diez de la categoría chicas y chicos recibirán una masterclass con el ilustrador Krystopher Woods​, para que puedan ilustrar sus propios textos. Además, los diez finalistas del Mundial de Poesía accederán a un taller de poesía con Llach​.

El organizador sugiere realizar tres lecturas antes de que se largue el Mundial de Escritura que pueden servir a modo de preparación: Mientras escribo, de Stephen King; El camino del artista, de Julia Cameron, y Las clases de Hebe Uhart, de Liliana Villanueva.

Muchas son las experiencias de lectura y escritura literarias que han dado sobradas pruebas de que no es cierto de que la gente ya no lee. Basta con nombrar la iniciativa de Pablo Maurette, quien propuso hace dos años la lectura de la Divina Comedia a través de las redes sociales. Nadie hubiera apostado a que la propuesta se convertiría en un éxito. Sin embargo, superó las expectativas del propio organizador.

Llach está convencido del éxito que tendrá esta tercera propuesta y tiene fundamentos. Se trata de un evento del que participan escritores muy reconocidos de diferentes países quienes juzgarán la obra de aspirantes a escritores.Además, es una forma de socializar sin riesgos en tiempos de pandemia y la edición viene precedida de otras dos rondas exitosas.

La participación es gratuita y la inscripción se realiza a través de  www.mundialdeescritura.com