Hoy a las 18, Horacio González será homenajeado por la Legislatura Porteña recibiendo un diploma que lo acredita como ciudadano ilustre de la ciudad de Buenos Aires. El homenaje se llevará a cabo en el Salón Dorado de esa institución. La iniciativa del homenaje fue del bloque del Frente para la Victoria (FPV). 

González es, sin duda, uno de los intelectuales más lúcidos y prolíficos de la Argentina y su labor al frente de la Biblioteca Nacional contribuyó a engrandecer la institución y marcó un rumbo al convertirla en un verdadero centro cultural al que accedía diariamente diferente tipo de público, tal como es la tendencia en el mundo entero respecto de las bibliotecas públicas. Además permitió que se desarrollara como editorial a través de la cual fue al rescate de textos imprescindibles de la cultura argentina que no constituyen un negocio para las editoriales privadas. Supo ganarse el respeto y el reconocimiento de quienes trabajaron a su lado en las más diversas funciones.

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Sociólogo y miembro fundador de Carta Abierta, mantuvo a la vez un apoyo y una distancia crítica respecto de la gestión kirchnerista durante la cual se desempeñó como director de la Biblioteca Nacional.

Nació en la ciudad de Buenos Aires, en 1944. Creció en Villa Pueyrredón, empezó la secundaria en un colegio comercial de Villa Devoto y la terminó en el colegio Nacional Sarmiento. En 1962 ingresó a la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, en la calle Viamonte al 400, en donde estudió Sociología. En sus años como estudiante fue parte del Frente de Estudiantes Nacionales. En 1971, un año después de recibirse, se vinculó con el Movimiento Revolucionario Peronista. Unos años después fue miembro de JP Lealtad.

Se doctoró en Ciencias Sociales en la Universidad de São Paulo, Brasil, en 1992. Desde 1968 ejerce la docencia universitaria. Ha sido profesor titular en la Universidad de Buenos Aires, en la Universidad Nacional de Rosario y en la Facultad Libre de Rosario, entre otras. Sus cátedras dan cuenta de intereses que anclan en campos diversos, que van desde la estética y el arte, hasta la revisión crítica y la construcción del pensamiento argentino y latinoamericano desde posiciones que cuestionan su inserción periférica en el trabajo intelectual global (caracterizadas bajo la práctica pasiva de la “recepción”). En el año 2013 fue distinguido con el título honorífico Doctor Honoris Causa, otorgado por la Universidad Nacional de La Plata.

Al regresar del exilio, conformó junto a otros compañeros y compañeras, la Revista Unidos. En los años noventa emprendió un nuevo desafío: la revista cultural El Ojo Mocho, en cuya estela escriben hoy otros de sus lectores más jóvenes.