Isol Misenta afirma que Cortázar está en su ADN, por lo tanto, ilustrarlo, aunque le resultó un desafío significativo, fue un reencuentro con el escritor que leyó y admiró en su adolescencia. Poco a poco se fue involucrando en el proyecto hasta encontrar la forma de no “achatar” los relatos, sino de acompañarlos de la mejor manera. Tan exitoso fue el trabajo que Animalia (Alfaguara)acaba de ser reeditado.

Inaugura la selección de relatos relacionados con animales, un cuento de Final de Juego, “Axolotl”, ese animal que obsesionó al narrador del relato hasta llegar a cruzar todos los límites.  “Hubo un tiempo –comienza- en que yo pensaba mucho en los axolotl. Iba a verlos al acuario del Jardin des Plantes y me quedaba horas mirándolos, observando su inmovilidad, sus oscuros movimientos. Ahora soy un axólotl.” En estas dos frases se condensa lo que luego desarrollará el cuento: una fascinación irresistible por un animal al que el narrador observa diariamente vidrio por medio.

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«Los míos –le dijo la ilustradora Télam en una nota firmada por Milena Heinrich- son procedimientos parecidos a los que él hace en sus cuentos, tomar algo de lo real y usarlo como mirando a través de un espejo deformante que lleva a otro plano nuevo y extraño». Y agregó: «Mi mayor interés y preocupación fue pensar cómo hacer algo que acompañara esas ideas conceptuales de los cuentos, sin arruinar ninguna sorpresa manteniendo cierto extrañamiento, que por otra parte, es muy propio de mi obra también».

A continuación, habla de su relación con la literatura de Cortázar: “Leí todo Cortázar entre los 14 y los 20 años. Pero algunas cosas se leen diferente en diferentes épocas, de acuerdo a las experiencias que una tiene o no, a la mirada y los momentos, en ese sentido fue súper interesante releerlo. Desde chica el estilo compinche de Cortázar con sus lectores arraigó muy fuerte en mí, su humor, su mirada divertida y sensible, también su fascinación por lo que podría haber de ese otro lado misterioso. Me enamora su estilo que toma frases y dichos de la jerga urbana y los usa sin remilgos, su amor por sus amigos artistas, el mundo parisino y sus estampas de Buenos Aires, y cómo puede usar una voz de niño como en el cuento «Los venenos» o «Bestiario» de una manera tan real. Veo mucho de él en mis elecciones como artista.

El libro que tengo en mi estudio desde que me fui de la casa de mis padres es «Último Round», quizá porque tiene mucho material distinto, poemas buenísimos, cuentos variados, ocurrencias, dibujos de otros artistas como Folon, recortes de diarios. Hay mucha libertad allí. Contagiosa. Por eso le agradezco tanto y lo sentí cercano siempre.”

Cada uno de los relatos de Cortázar está acompañados por dos ilustraciones,  una colocada al principio y otra al final. Isol tiene una explicación para esa elección: “Me di cuenta que si ponía una ilustración al comienzo ya `acotaba` mucho un texto que aún no había sido leído, entonces pensé que debía estar al final, y tal vez poner un pequeño detalle al comienzo. De a poco fueron saliendo ideas e imágenes y descubrí que tener una secuencia de dos potenciaba muchísimo lo que podía crear. La primera imagen tira una idea misteriosa, una semilla de idea que, al terminar el cuento, podes ver «germinada» de alguna forma, con todo lo que ya leíste y quedó en vos como lector. Como narradora gráfica, trabajo mucho la idea de secuencia y la relación del texto con la imagen, y en este libro mis intervenciones son como abrir y cerrar las puertas de entrada y salida del cuento con un comentario visual.”

En diversas entrevistas Isol ha afirmado que, dada su condición de ilustradora y también de autora, ilustrar a otro supone un enriquecimiento porque la obliga a meterse en otros climas, en otras ideas, en tratar de penetrar “en otra cabeza”. Por supuesto, esto mismo le sucedió con Cortázar que, además, la llevó a elegir diferentes formatos y técnicas: “Los cuentos –le dijo a Télam tienen climas y texturas diferentes entre sí, al ser de diferentes épocas y libros de Cortázar, es bastante ecléctico. Y a mí me gusta mucho lo que fue haciendo con su trabajo, jugar con formatos, con géneros, con recortes de diarios, fotos, dibujos, como en «Último Round». Entonces sentí que estaba habilitada a meter diferentes materiales y técnicas en el libro.También esta idea de lo cotidiano fantástico me hacía pensar en objetos reales y cotidianos que pueden esconder otras realidades, por ejemplo su mención a cosas como la homeopatía me llevaba a buscar mis frasquitos de glóbulos y meterlos como personajes, los bombones de Circe me llevaron a unos gatitos de chocolate que vi en la confitería, cubiertos de celofán como un cadáver… En realidad los míos son procedimientos parecidos a los que él hace en sus cuentos, tomar algo de lo real (un tratado homeopático, por ejemplo, en `Cefalea` y usarlo como mirando a través de un espejo deformante que lleva a otro plano nuevo y extraño. Es algo que también usé en `La Costura`, mi último libro, usando un chal bordado como base de un cuento fantástico. También tiene un elemento de humor ese tipo de comparación. Pero en otros cuentos usé sólo elementos gráficos, porque tal vez el cuento en sí era tan extraño que me pedía algo más clásico o concreto, o cierta empatía con algún personaje. Además al ser tantos cuentos, está bueno que aparezcan distintas cosas en el libro.”

Isol es ilustradora, narradora y cantante. Además de ilustrar a Cortázar realizó también ilustraciones para textos de otros escritores entre los que se cuentan Jorge Luján, Graciela Montes y Paul Auster. Publicó  en México, España, Suiza, Portugal, Bélgica, Estados Unidos, Francia, Noruega, Estonia, Canadà y Turquía. Recibió diferentes distinciones entre las que figuran el Premio Golden Apple (2003), la selección como finalista en el Hans Christian Andersen, llamado  “el Nobel de la literatura infantil” (2007), el Astrid Lindgren Memorial Award (ALMA) en Suecia (2013) y el Konex (2014).