La colección Puentes de Encuentro, de la que ya se han publicado tres títulos, fue presentada recientemente en Eudeba. De la presentación participaron Gonzalo Álvarez, presidente de la Editorial Universitaria de Buenos Aires; Jezio Hernani Bomfim Gutierre, Presidente y Director de la Editora Unesp y Leandro de Sagastizábal, Coordinador del proyecto Eudeba/Editora Unesp. 

Eudeba  tendrá a su cargo la producción, distribución y comercialización para toda el área de lengua española. Los títulos a publicar son trabajos académicos  en tono de divulgación que  llevarán un prefacio de los autores a la edición en castellano y un prólogo realizado por especialistas de nuestro país.   

En esta primera etapa los libros publicados son Literatura: ayer, hoy y mañana. Lectores y lecturas en la historia de Brasil de Marisa Lajolo; Las Mujeres de los otros. Los viajeros cristianos en las tierras al oriente, entre los siglos XIII y XV de Susani Silveira Lemos França y Consenso y conflicto en la democracia contemporánea de Luis Felipe Miguel.

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En los próximos meses saldrán a la luz El libro de los milagros de Carlos Orsi y Alzheimer. La enfermedad y sus cuidados de Alessandro Ferrari Jacinto y Marisa Folgato.

En diálogo con Tiempo Argentino, Jezio Hernani Bomfim Gutierre, docente, Licenciado en Economía por la Universidad de San Pablo, Magister en Filosofía por la Universidad de Cambridge, Magister en Lógica y Filosofía de la Ciencia por la Universidad Estadual de Campinas y doctorando en esa misma institución, precisa los alcances del proyecto.

-¿Cómo se concibió y se concretó la idea de la colección Puentes de Encuentro?

-La idea original comenzó con Leandro de Sagastizábal y los amigos de EUDEBA. Me parece un escándalo que tengamos convenios y acuerdos con países de Europa, de Norteamérica y no tengamos algo similar con nuestros vecinos, a quienes nos une una historia rica y muy cercana. Por eso, el objetivo de esta colección es profundizar los lazos culturales entre Argentina y Brasil. Me parece que como editores, como personas que pertenecemos al mundo del libro, nuestra obligación es profundizar estos lazos a través de una colección como Puentes de encuentro.

-El problema que usted plantea, la falta de contacto con la producción de países vecinos, se da no solo en el campo de la producción universitaria, sino también en el de la ficción. ¿Cuál cree que es la causa de este fenómeno? ¿Es un fenómeno político?

-Sí, me parece que es un fenómeno político. Creo que nosotros, tanto Brasil como Argentina, nos entendemos, nos miramos a nosotros mismos como europeos.

-Ese es un fenómeno que se da, creo, no solo en el ámbito de la producción universitaria, sino también en el de la ficción.

-Sí. Yo traduje al español un libro que se llama Los ojos del imperio y que habla precisamente de esto. Los latinoamericanos, los colonizados se miran a sí mismos con los ojos del Imperio, con ojos ajenos. Es una paradoja, pero es la verdad. No me parece extraño que hagamos algo parecido con la ficción. Yo conozco mucho más de literatura inglesa que quizá de literatura latinoamericana. La clase media universitaria de Brasil conoce su Balzac, su Dostoievski, pero con frecuencia no conoce a los clásicos de su propia literatura del siglo XIX. El brasileño medio no conoce la literatura argentina y el argentino medio tampoco conoce la literatura brasileña. Por eso estamos intentando hacer algo para minimizar este problema, incluso con la literatura no ficcional.

– Entiendo que los libros de Puentes de Encuentro, si bien son producciones académicas apuntan a un público mucho más amplio que el académico. ¿Es así? ¿Podría caracterizarlos?

-Sí, es así. Uno de los tres libros que ya salieron Literatura: ayer, hoy y mañana de Marisa Lajolo trabaja sobre conceptos universales, conceptos que no son brasileños ni argentinos. Los ejemplos sí son brasileños, pero todos los que alguna vez pensaron la literatura se formularon las mismas preguntas que plantea el libro: qué es la literatura, qué puede ser considerado literario y cuál será el futuro de la literatura. No es un libro académico, sino para un público ilustrado en general. Lo mismo sucede con El libro de los milagros, que está previsto para los próximos meses. Podría decirse que es una especie de libro de autoayuda porque no es un ataque a la existencia de los milagros, sino un establecimiento de una estructura de análisis de lo que se llama milagro. Al autor le impresionan las cosas extraordinarias que mucha gente realiza en su vida creyendo en verdades que aparentemente son sólidas. Creo que los milagros tienen que ver con la desesperación de las personas, porque en realidad son muchos menos los acreditados que los que existen realmente. Consenso y conflicto en la democracia contemporánea, de Luis Felipe Miguel es un libro un poco más sofisticado. El autor sostiene que el concepto de conflicto está hoy abandonado, lo que fragiliza la ciencia política contemporánea y fragiliza también la representación que para él tiene una razón de ser en la articulación de las fuerzas de  un conflicto. Ni los analistas ni el público en general tienen una preocupación por la representación de pésima calidad porque la ciencia política no tiene en consideración la propia noción de conflicto. Por eso se procura establecer la cooperación de la comunidad y no establecer la zona de conflicto. Para el autor esto tiene consecuencias muy serias tanto científicas  y académicas como prácticas. Por su parte, Las mujeres de los otros. Los viajeros cristianos en las tierras del oriente, entre los siglos XIII y XV de Susani Silveira Lemos França, se plantea como objetivo establecer los matices de la mirada del hombre cristiano sobre las mujeres observadas desde lejos y, muchas veces, hasta con indiferencia. 

-¿Qué cantidad de publicaciones se contemplan en el proyecto Puentes de encuentro?

-En esta primera etapa serán cinco, pero la idea es hacer un programa continuo, de modo que todos los años se publiquen libros que permanecerán en el calendario cultural de la América Hispánica.

Con Brasil tenemos en Argentina una relación más estrecha que con otros países de América. Pero creo que la conocemos más por sus playas que por su cultura. En una época se leyeron mucho los libros de Jorge Amado que tienen cierto pintoresquismo y también, me parece, cierto embellecimiento de la pobreza.

-Sí, creo que lo ha identificado bien. Coincido en eso y creo que lo mismo se da a la inversa. Los brasileños no conocen nada de Argentina. La clase media conoce Bariloche, la calle Florida, las casacas de cuero y el fútbol. Conocemos a todos los grandes que tiene Argentina en fútbol y los odiamos (risas), pero la cultura escrita argentina es para pocos y lo que se conoce es, sobre todo, Borges y Cortázar. Y esto es un problema. Sé que soy parcial en esto porque admiro mucho la cultura argentina, no solo la cultura de ficción. Soy lector de Sarmiento, Ingenieros, Ameghino. Sé que la cultura argentina no está circunscripta a Borges y a Cortázar. Como editor me incomodan muchísimo los tesoros escondidos, inalcanzables, como sucede, por ejemplo, con la literatura china. Pero lo que sucede con la literatura china es comprensible. Lo que no es geográficamente comprensible es que la cultura argentina y la brasileña no se conozcan. Para mí eso es un escándalo y pensando en el Dia del Juicio Final, creo que esta colección será una de las cosas que podré presentar ante el Señor en mis días de perdón (risas). Es inconcebible que siendo vecinos tan próximos no tengamos un conocimiento mayor el uno del otro. Creo que la nueva colección es un primer paso en dirección al conocimiento mutuo y tiene todas las limitaciones de un primer paso, pero me parece que es un primer paso en la dirección correcta. Por eso estoy muy contento de participar de ella con una editorial con la competencia profesional que tiene Eudeba.  

-Se repite hasta el cansancio que hoy la gente no lee. ¿Cómo lo ve usted?

-Creo que nunca se ha leído tanto como hoy, aunque no se lee lo que tradicionalmente consideramos lectura. WhatsApp es un tipo de lectura que puede resultar interesante en el futuro, incluso en el campo de la literatura. Esta es una cuestión muy polémica en los estudios de Letras. En lo que respecta a Brasil, creo que hoy la situación de la lectura es muy preocupante por diversas razones. El problema está enlazado con cuestiones académicas como el perfil del estudiante brasileño y el perfil de la enseñanza que se imparte allí. Es una enseñanza técnica que no presupone una formación clásica, humanística. Esto me parece mucho más grave que el hecho de que hoy no haya la misma cantidad de lectores que quizá tuvimos hace 30 o 40 años.

-¿Cuál es el nivel de lectura en la población media de Brasil?

-Muy bajo. Mucho más bajo que la media latinoamerciana, mucho más bajo, por ejemplo, que la media colombiana. Se leen 2,5 libros al año por persona, pero este dato me parece, incluso, que está sobrevalorado. Se incluyen en él libros didácticos. La lectura por la lectura misma, la lectura por placer es  una práctica poco común. Quizás esta época en que vivimos sea más de escritores que de lectores. Otra paradoja. En el siglo XIX las chicas de 15 años tocaban el piano. Ahora escriben romances o cuentos. Muchas de las personas que hoy escriben piensan que pueden escribir sin leer. Es algo sorprendente que se piense que basta con sentarse y escribir sin haber leído. Quizá los medios electrónicos como WhatsApp sea una de las razones por las que muchas personas piensen de este modo. Tal vez  se esté creando una nueva forma de escribir. Las revoluciones destruyen algunas cosas del statu quo. Seguramente, con la revolución tecnológica, con la revolución digital, con los libros digitales, con los nuevos modelos de comunicación académica, inevitablemente algunas cosas se perderán, se olvidarán. Pero tal vez podamos esperar que se añadan, en compensación, algunas ventajas.