Sin vueltas, sin rodeos, sin mediatintas. Para narrar una revolución, nada mejor que una crónica revolucionaria. La regla se cumple al pie de la letra con el cardinal libro Diez días que estremecieron al mundo. Obra cardinal del periodismo narrativo, parida por el legendario reportero John Reed, hace justo cien años. Desde las entrañas mismas de la Rusia revolucionaria, Reed pinta un fresco encendido sobre las tórridas jornadas que alumbraron uno de los eventos capitales del siglo pasado: la revolución bolquevique de 1917.

Aventurero romántico, correcaminos eterno y dueño de una pluma exquisita, Reed fue un periodista que, durante su corta vida (1887-1920), se caracterizó por estar en el lugar indicado, a la hora indicada: experimentó la bohemia neoyorquina y el despertar proletario en Norteamérica, cabalgó junto a Pancho Villa en el punto más alto del México rebelde, fue corresponsal en las trincheras de la Primera Guerra Mundial y, por si fuera poco, vivió como ningún otro reportero el momento preciso en que estalló la Revolución Rusa en San Petersburgo. Un suceso que marcó un antes y un después en su vida. Y esa sensación se plasma en su obra máxima. Un libro que combina dosis desparejas de experiencia estética, compromiso política, precisión histórica y, sobre todo, calidad literaria.

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Como afirma Cristian Alarcón en la contratapa del grueso volumen, lejos de la narración mitológica de los hechos, los personajes que aparecen retratados en Diez días que estremecieron al mundo son “tan humanos y próximos como el mozo que nos sirve el café a la mañana en un bar.” Hay delegados anarquistas que no duermen por días, curtidos obreros de todas las ramas, militares conversos, agitadores en su salsa y luchadores de todos los colores. Lenin, Trotsky y Kérenski respiran, gritan, sufren y festejan. 

Una obra maestra del periodismo narrativo, que nos lleva de regreso a octubre. Sin vueltas, sin rodeos, una crónica revolucionaria.

El prólogo del libro, firmado por Lenin

Después de leer con vivísimo interés y profunda atención el libro de John Reed, Diez días que estremecieron al mundo, recomiendo esta obra con toda mi alma a los obreros de todos los países. Quisiera ver difundidos millones de ejemplares de este libro y que fuera traducido a todos los idiomas, pues ofrece una exposición veraz y extraordinariamente viva de unos acontecimientos de gran importancia para entender lo que es la revolución proletaria, lo que es la dictadura del proletariado. Estas cuestiones son ampliamente discutidas en la actualidad, pero antes de aceptar o rechazar estas ideas, es preciso comprender la trascendencia de la decisión que se toma. El libro de John Reed ayudará, sin duda, a esclarecer esta cuestión, que es el problema fundamental del movimiento obrero mundial. 

V. I. Lenin (1919)