Las 800.000 hectáreas afectadas por el fuego constituyen, sin duda, la mayor tragedia ecológica sufrida por Corrientes y afecta a toda la región. Se trata de la eclosión de un fenómeno que ya se dio antes, pero siempre con una magnitud menor que esta vez. Los artistas lo vienen plasmando desde hace tiempo y también lo hacen ahora, cuando el fuego ha afectado la flora, la fauna, ha producido pérdidas cuantiosas y dejará consecuencias gravísimas para el medioambiente.

Según lo consigna el diario correntino El Libertador con fecha del 8 de febrero, el pintor Julio Parada Seifert, conocido como “el pincel del campo”, que ya venía pintando lo incendios en la provincia dijo: “No me gusta ser el que pinta la mala onda y la catástrofe, pero alguno lo tiene que plasmar de alguna manera,  así como Cándido López Hizo lo oportuno con la guerra del Paraguay” y agregó: “Acá hay situaciones límite, tal como fueron oportunamente las inundaciones o la tempestad de la seca.” 

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En una nota de la agencia Télam firmada por Mercedes Ezquiaga, diversos artistas se refieren a los incendios y al paisaje de Corrientes que son fundamentales en sus obras. Rodrigo Navarro dice refiriéndose a su obra Cambacito de agua: «Esta obra representa a un ser mitológico litoraleño que protege el río y las lagunas. Según la leyenda era un niño esclavo que escapó de sus amos y Dios lo transformó en un ser acuático para que pudiera salvarse. Desde entonces se convirtió en un vigilante de la naturaleza».

«Con esta obra –agrega- quiero reflejar no sólo un personaje cultural, sino llamar la atención sobre el daño que se hace a la vida que hay en el río, el color rojo de la sangre de los peces depredados se funde con el cielo. El cambacito (la naturaleza) entonces surge para castigar al ser humano. Pero se puede pensar que en nosotros también habita un cambacito, también podemos ser protectores del medioambiente».

Por su parte, la artista María Luz Flores, que vive en Corrientes Capital y que se dedica a pintar animales en extinción dice: «La pintura es un medio más para que la gente conozca, para que sepa lo que está pasando acá, qué es lo que se está dañando y qué es lo que estamos perdiendo». Cuenta, además, que cada noche le lagrimean los ojos por el humo, y por las mañanas se encuentra con cenizas en el piso, en la ropa.

«Me dolió mucho –agrega- ver los animales cómo corrían, huían, buscando agua, refugio. Ni hablar de las personas, los bomberos voluntarios. No sabía cómo ayudar así que hice un sorteo en redes sociales, de la serie de pinturas de animales en extinción, y junté 26.000 pesos con los que compré mercadería y medicamentos para los bomberos».

En el mismo sentido se manifiestan todos los artistas que han hecho de los paisajes correntinos el centro de sus obras como Beatriz Moreiro, María Ibáñez Collantes y Matías Alarcón, que comparte su pasión por las artes plásticas con su pasión por la ciencia que adquirió en su paso por la carrera de Ciencias Biológicas. “Ver desaparecer años de historia, de momentos, de huellas, de seres, y transformarse en cenizas por el fuego, es sumamente triste y desesperante, dice. Vidas perdidas y otras más huyendo atormentadas de su hábitat, sin saber hacia dónde ir, son circunstancias aterradoras que ojalá pronto podamos vencer. Lamentablemente se necesitarán muchísimos años para intentar reconstruir todo lo perdido»,