¿Qué significa ser escritor o escritora? ¿Qué implica la tarea del escritor? ¿Por qué ésta debe ser considerada un trabajo? ¿Qué derechos deberían tener quienes trabajan con la palabra? Estas son algunas de las preguntas planteadas desde la Unión de Escritoras y Escritores, una joven asociación que viene con un intenso y fructuoso recorrido en respuesta a estas cuestiones.

El espacio de la Unión surgió a partir de la necesidad de empezar a pensar la figura de quienes escriben como trabajadoras y trabajadores de la palabra con el fin de reclamar por derechos como los de cualquier trabajador y trabajadora que necesita percibir un salario para vivir. En este sentido, el discurso de Guillermo Saccomanno durante la inauguración de la Feria del libro de Buenos Aires de este año aportó luz y sumó contundentes argumentos a este debate que viene gestándose hace rato desde espacios como el mencionado y que dejan en claro que el prestigio no alcanza para pagar el  supermercado,  los servicios de luz, agua y gas, comprar medicamentos o cargar la sube.

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Desde hace un tiempo la Unión de Escritoras y Escritores de la República Argentina viene trabajando y fortaleciendo su accionar para dar cauce a estas necesidades.  Si bien es compleja la relación que va desde el autor hasta el lector, pues de ella participan múltiples actores que abarcan desde el editor y el imprentero hasta el traductor, el distribuidor y el vendedor, se trata también de reivindicar y visibilizar la importancia de quien escribe los libros, que, luego de ser editados, generan amplias ganancias dentro del mercado, y luchar por la profesionalización de la figura del escritor.  

El viernes se llevó a cabo una nueva asamblea de la Unión, la primera de modo presencial luego de la pandemia. El objetivo principal del encuentro estuvo vinculado con retomar y seguir trabajando en la implementación del tarifario, continuar con el impulso a la ley que contemple la creación del Instituto Nacional del Libro, y seguir bregando por una ley de jubilación para escritoras y escritores, otra gran deuda pendiente. De ella participaron miembros de todas sus comisiones  (comisión directiva, comisión de prensa y acción, comisión de género, comisión gremial, comisión de políticas públicas, comisión de relaciones institucionales e internacionales, comisión de seguridad social)  así como escritoras y escritores de todo el país conectados a través de zoom.

En primer lugar, se mencionó la importancia del reconocimiento de la Unión como asociación civil, hecho que permite dialogar con el Estado -que constituye otro actor importante- y con la industria editorial. Marcelo Guerrieri, su presidente, manifestó que “es necesario que dejen de considerarnos sólo para validar sus políticas públicas o que dejen de llamarnos para la foto o para defender derechos que están en peligro. Necesitamos también que nos incluyan en las instancias de decisión de los programas diversos.”

A continuación, se hizo alusión a la importancia de haber presentado un tarifario durante la última feria del libro: éste constituye una herramienta fundamental para la reivindicación del trabajo como parte importante dentro de la industria editorial. “El tarifario que se lanzó con éxito en la última Feria del libro, dice Guerrieri, tiene que ver con cómo entendemos nuestro trabajo. Hay una disputa por el sentido de quién es escritor. Escritor para la Unión es aquel que trabaja de escribir. En ese sentido hay una sinergia muy importante con la UNA, ya que es escritor aquel que estudió y se formó en una universidad pública y gratuita que forma a escritores en el arte de la escritura.”

A las palabras de Guerrieri, continuaron las de María Inés Krimer quien se explayó sobre el actual proyecto de ley del libro presentado por la senadora Cristina López Valverde y quien expresó que “solo la organización, el golpear puertas y la insistencia pueden llevar a la creación y consolidación de este instituto.” Tanto el tarifario como el proyecto de ley se encuentran disponibles en la página web de la Unión.

Entre otros temas se mencionó la importancia del convenio firmado con la asociación de traductores, la incidencia en la reactivación de los Premios municipales, la creación de una bolsa de trabajo y la implementación de políticas de género en los distintos ámbitos de participación. 

Entre las distintas acciones se resolvió convocar a escritoras y escritores a acompañar las audiencias: en Cámara de senadores, por la Ley de Creación del Instituto Nacional del libro y en Diputados, por la Ley de Jubilación de escritoras y escritores; acompañar al Centro de Estudiantes de la Licenciatura en Artes de la Escritura de la UNA en la iniciativa de crear una cátedra libre de profesionalización de la escritura; apoyar la manifestación de colegas de Mendoza organizados en el frente de sectores de la cultura bajo el nombre Uniendo Luchas; desarrollar una política transversal de géneros que incluya talleres y charlas y apoyar al festival literario “Azabache” a realizarse este año en Buenos Aires con de una mesa sobre nuestra asociación.

La jornada asamblearia culminó con la sensación de haber avanzado en las tareas propuestas y con la esperanza de seguir contribuyendo a una labor colectiva más equitativa en la que el escritor y la escritora sean tenidos en cuenta ya sea por la importancia de su trabajo así como por el aporte al campo cultural.