Todas las fotos tienen una historia detrás, o varias, y la que ilustró la tapa de la última edición dominical de Tiempo Argentino tiene las suyas. Y después del elogio público que Alberto Fernández le hiciera a través de Twitter, vale la pena conocerlas. Pero mejor, ir en orden.

Esta mañana el Presidente de la Nación publicó la foto en su cuenta personal en la red social del pajarito azul, acompañada de un texto en el que rescató la potencia y el contenido de la imagen. En la misma se ve una calle de adoquines en la que algún comunicador anónimo escribió con pintura amarilla una consigna: “La vacuna somos todos”. Junto a la frase se ve pasar a un hombre que va cargando las bolsas con las compras y que parece regresar a su casa, donde, presumiblemente, continuará con el aislamiento social decretado por el Estado nacional para prevenir la expansión de la pandemia provocada por el infame coronavirus.

“La foto es en una calle de San Telmo. La tomó Alejandro Amdan, reportero gráfico de la agencia Télam. Es uno de los mensajes más claros que vi. Al virus le ganamos desde nuestras casas y entre todos y todas”. Eso dice el tuit presidencial que acompaña a la imagen y que hasta hace un rato había sido compartido casi 9.500 veces y acumulaba 53.000 Me Gusta. Esa misma foto había sido objeto de charlas, marchas y contramarchas entre los editores responsables de poner en los kioscos la última edición de Tiempo Argentino.

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“Nosotros habíamos elegido esa foto para ilustrar otra nota, creo que en la página 5 del diario”, comenta Edgardo Gómez, uno de los editores de fotografía de Tiempo. “Pero todavía nos faltaba encontrar una para la foto principal de tapa. Queríamos algo con un mensaje positivo, que fuera proactivo. Primero habíamos pensado en una de Ginés González García, el ministro de Salud, dando indicaciones en el aeropuerto mientras cargaban los aviones con los respiradores artificiales para mandar a las provincias”, continúa dando detalles el editor. “Pero entonces Pablo Taranto, uno de los editores generales del diario, vio la foto de Amdan y sugirió pasarla a la tapa. Todos estuvimos de acuerdo, porque la imagen es muy gráfica y nos pareció que simbólicamente era el mensaje que queríamos dar como diario cooperativo en este momento”, concluye Gómez.

Eso explica cómo fue que esa imagen que hoy le gustó tanto al Presidente llegó el domingo hasta la tapa de Tiempo Argentino, pero para saber la historia completa todavía faltaría conocer las circunstancias en las que se tomó esa foto emblemática, que con tanta eficacia resume el espíritu de esta época. Alejandro Amdan tiene muchos años de reportero gráfico y una carrera que antes de llevarlo a convertirse en editor de la agencia nacional de noticias Télam, le permitió pasar por algunos de los diarios más importantes del país, como Crónica o Página 12, entre otros. “Casi todas las fotos de prensa se dan o por casualidad o por situaciones que buscamos: este es un caso en el que la buscamos, porque ese grafiti lo hicieron sobre la calle, abajo del balcón de mi casa. Así que lo único que tuve que hacer es esperar a que pasara alguien cerca de él”, cuenta Amdan en diálogo con Tiempo. “Pero la verdad es que por el asunto de la cuarentena no pasaba nadie y los pocos que lo hacían iban por la vereda. Hasta que pasó este señor, al que no conozco, cargando con las compras en una bolsa de un color que hasta era parecido al de la pintura de la calle, lo cual supongo que le da más fuerza a la imagen. Esa fue la primera que saqué. Después me quedé esperando, porque siempre querés ver si pasa algo mejor. Pero no: la primera fue la mejor y así la subimos al servicio de Télam. Esa es toda la historia”, revela el fotógrafo.

-¿Dónde tomaste la foto?

-El grafiti lo hicieron a la madrugada y como es debajo de mi casa, incluso tengo la foto de cuando lo estaban pintando. Pero publicar esa hubiera sido medio buchonazo de mi parte. Además eran las tres de la mañana y la luz tampoco era muy bonita. Se perdía mucho el tema del color de la pintura, que es un amarillo furioso. Por eso esperé hasta el otro día y ahí, bien temprano, empecé a ver cómo resolverlo con gente.

¿Y qué era exactamente eso que esperabas?

-Necesitaba que alguien pasara cerca de la frase, pero todos iban por la vereda. Creo que el color que usaron para pintar, que es muy fuerte, hace que la gente crea que la pintura está fresca y entonces no lo pisaban ni le pasaban cerca. Mi idea era que en el cuadro de la foto solo se viera el adoquín. No quería que aparecieran ni vereda ni ventanas. Y alguna persona que pasara por ahí. Creo que si se viera algo más la imagen no tendría la misma potencia.

-¿De qué forma creés que tu foto representa el espíritu del momento que atravesamos?

-Creo que la clave está sobre todo en la frase. Que yo ya la conocía, porque me parece que se la escuché a la doctora Carla Vizzotti, la secretaria de Acceso a la Salud que todas las mañanas da el parte diario en el Ministerio. Creo que la frase cierra mucho el juego entre la idea de la pandemia y de estar adentro, con eso de que la vacuna somos nosotros. Me parece que eso es lo que llama la atención y que el contraste con los adoquines de la calle, y sobre todo la persona llevando sus compras es lo que termina de dar el sentido. Creo que una foto solo de la pintada sobre la calle no sería lo mismo. En general en fotografía siempre buscamos el elemento humano (o animal) para darle a la imagen algo de vida. Si no es un papel escrito y nada más.

-¿Te pasó alguna vez que una foto tuya tuviera tanta trascendencia? No es habitual que el Presidente de la Nación comente tu trabajo.

-Cristina alguna vez me pidió algunas fotos del primer viaje oficial que hicieron a Europa, cuando Néstor era el presidente y ella Primera dama. Aquella vez hice una foto en la embajada argentina en Londres que a ella le gustó y me la pidió. Pero no fue un comentario público, sino un pedido. Pero eso pasa muchas veces, que alguien ve una foto publicada y te la piden porque le gustó.

-La historia que contás detrás de la foto resume bastante bien cuál es y cómo es el trabajo del fotógrafo. Eso de estar al acecho.

-Nosotros somos cazadores de cosas. Claramente. Vemos situaciones y a veces nos adelantamos. O esperás con la idea de encontrar el momento preciso, que es lo que pasó con este señor de las bolsas. No es que sabemos qué va a pasar, pero sabemos que algo puede pasar. Eso lo tenés todo el tiempo. Los reporteros gráficos, y sobre todo los de mi generación, nos formamos en eso: en cazar situaciones. Obviamente no es lo mismo hacer esta foto que hacer otra, porque detrás de cada foto hay una persona. Y en cada foto vos ponés tu historia, tus lecturas, tu música, tu ideología. Eso es inevitable. El tema es qué hacés con eso sin convertirte en un troll que inventa cosas. Los verdaderos reporteros no inventamos nada, sino que registramos algunas cosas que pasan en la realidad.