A punto de cumplirse 50 años de la edición de La balsa, el tema considerado como el iniciador de lo que se dio en llamar rock nacional, Litto Nebbia decidió publicar la discografía completa de Los gatos, el grupo con el que grabó la emblemática canción.
El músico rosarino, quien junto con Tanguito compuso dicho tema, lleva a cabo desde hace varios años una batalla legal contra Warner Chappell, división editorial del sello Warner, poseedor los derechos autorales de casi 200 de sus obras, entre las que figuran muchas de sus composiciones más conocidas.

A esto se suma la constante desidia y desinterés por parte de las compañías discográficas argentinas a la hora de valorar los derechos de los artistas y de sus obras, las cuales fueron (y siguen siendo) constantemente reeditadas sin ningún criterio de respeto hacia ambos.
Por este motivo el rosarino, cansado de tanto manoseo por parte dichas empresas, tomó cartas en el asunto y decidió editar los seis álbumes de Los gatos por medio de su sello Melopea, no sin antes enviar una carta documento a la filial argentina de Sony Music en la que explica los motivos de su determinación.

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“Desde 1967 hasta 1970 fueron grabados y publicados los antológicos álbumes que integraron la colección discográfica completa del grupo de mi juventud, Los gatos. Luego de separarse la banda, esporádicamente se publicaron en compilados algunas de las canciones más famosas. Esto se realizó no sólo en Argentina, sino también en varios países de América Latina tales como Chile, Perú, Bolivia, Venezuela y otros. En 1992 con la llegada del CD (disco compacto), se publicó por única vez la colección completa, tirada que rápidamente se agotó. En 2002 vuestra compañía cedió la licencia al diario Página/12 para que saque el material en sus ediciones dominicales, por ello percibí tres (3) centavos por CD en calidad de royalties. Lo cierto es que más allá de esto último, si a cualquier persona se le ocurriera hoy adquirir un disco con la versión original de la canción más importante del Rock Argentino, La balsa, no la encontraría, pues hace 25 años que los discos no están a la venta en ningún lado», señala Nebbia en la primera sección de la mencionada carta.

Y continúa argumentando que «por ello y a punto de cumplirse 50 años de la salida del primer material del grupo, he decidido no esperar más tiempo sin que los discos de Los gatos estén disponibles para el público, por lo que, a través de Discos Melopea, he publicado el material en forma completa, pues estoy cansado de que perjudiquen mis derechos autorales y artísticos, ya que me he visto sometido –como tantos otros músicos– a la arbitrariedad y maltrato por parte de las compañías discográficas que utilizan la proscripción y la falta de publicación de la obra como una forma de castigo. Ignoro, por carecer de copia, en virtud de qué atadura contractual vuestra compañía pueda justificar el atropello que significa la falta de existencia en el mercado desde hace 25 años de mis discos. También desconozco, pues nunca lo acreditaron, en carácter de qué Uds. poseen algún derecho sobre el material discográfico que en su momento salió a través del sello RCA Víctor Argentina SAIC. Los invito para el caso de poseer algún justificativo en forma de contrato a que me lo exhiban. De cualquier manera y mientras tanto ello ocurra, les advierto que quedan impedidos de publicar el material señalado así como cualquier edición sonora, en cualquier formato, del catálogo musical de Los gatos, dado que por su propia desidia, desinterés y dejadez ya no les pertenece».

La discografía del grupo, integrado por Nebbia, Kay Galiffi en guitarras, Ciro Fogliatta en teclados, Alfredo Toth en bajo y Oscar Moro en batería, (Los Gatos vol. 1 (1967),  Los Gatos vol. 2 y Seremos amigos (1968), Beat N° 1 (1969), Rock de la mujer perdida y En vivo y en estudio (1970)) es publicada con bonus track y sonido remasterizado. En esta primera etapa aparece en formato de disco compacto y en treinta días estará disponible también en formato vinilo.

Sobre esta reedición y su procesamiento sonoro, Nebbia comenta que prácticamente no existen en nuestro país los másters originales de álbumes históricos. «Se han destruido, extraviados o bien, con el advenimiento de la cinta DAT digital, los sellos decidieron pasar todas sus cintas al nuevo sistema. Para ser más gráfico, aquí no se puede hacer lo que por ejemplo se hace todo el tiempo con las grabaciones de Los Beatles u otros artistas internacionales que, a partir de las cintas analógicas originales, pueden retocar o volver a mezclar. Hace más de una década, con Mario Sobrino, técnico de Melopea y mi compañero en Los Gatos, Ciro Fogliatta, pudimos alterar algunos planos y dar más brillo al audio general, a través de nuestra consola de sonido Nive. Increíblemente, esta es la mesa con la que en su momento grabamos los discos de Los Gatos. De esta manera pudimos lograr una nueva remasterización, que es la versión más aproximada a cómo realizamos los álbumes».

Miranda, la hija del artista, quien se transformó en parte esencial de la batalla legal que inició el músico rosarino para recuperar el manejo de los derechos de sus obras y de sus fonogramas, publicó su visión del tema en el sitio emepea.com: «En 2014 mi papá se vio obligado a iniciar una demanda legal contra la Editorial Musical Warner Chappell, debido a la sucesiva ausencia de respuestas frente a su reclamo por el incumplimiento de los contratos firmados a partir de 1997. En cierta forma, eran las consecuencias engendradas en los contratos ruinosos y la deshonestidad de la empresa multinacional al momento de la firma. Durante la negociación acordaron limitar la duración de todos los contratos a 20 años. El primero de los contratos de la pila que correspondía a la obra llamada Martita (en homenaje a mi abuela), cumplía con los parámetros de duración pautados, así que mi papá lo firmó. Pero los 183 siguientes no aclaraban la duración, y esto sólo lo advirtió tiempo después. Ante la decepción frente al “trabajo” de la editorial, comenzó a releer los contratos y descubrió el alcance de esa omisión. Al no existir dicha especificación, rige el plazo estipulado por la ley del Copyright… ¡70 años después de su muerte! ¿Será que el/la mecanógrafo/a se cansó de tipear, o es este el resultado del libre ejercicio de la crueldad corporativa? Más allá de los daños y lo perdido, él solo desea recuperar los derechos sobre la totalidad de sus obras».

«Para sintetizar, concluye Miranda, el objetivo concreto que nos proponemos es intervenir en las políticas públicas para que los intereses de los vulnerados sean representados. En este sentido, sostenemos que es necesaria una transformación más profunda de las estructuras de poder que han generado exclusión en la sociedad. Interiorizarme, desentrañar y discutir la complejidad de estas cuestiones fue y sigue siendo un proceso inagotable que comenzó en la cola de SADAIC (Sociedad Argentina de Autores y Compositores), un día de cobro junto a mi papá, y que hoy me interpela en los rincones más inesperados. Hacer visible la experiencia que atraviesa mi papá es la punta del ovillo para desnudar la infinidad de casos desconocidos que se encuentran presos de los contratos con estas editoriales musicales».

La oportuna y esperada reedición de la discografía completa de Los gatos (que se reunió en 2007 para una serie de conciertos y la publicación de dos CDs y dos DVDs registrados en vivo) permite reencontrarse con canciones fundamentales del rock argentino, como Viento dile a la lluvia, Madre, escúchame, El rey lloró, Los payasos no saben reír, Soy de cualquier lugar, Esperando a Dios o Fuera de la ley, Rock de la mujer perdida y Mujer de carbón (estos tres últimos pertenecientes a los álbumes Beat N° 1 y Rock de la mujer perdida, grabados con Norberto «Pappo» Napolitano en guitarra) y volver a apreciar la música de uno de los grandes grupos que tuvo el rock en la Argentina.