“Había descubierto que Cortázar era el escritor que yo hubiera querido ser y el cine era una manera maravillosa de plagiar a un escritor sin cometer delito”, dice Antín al comienzo de Cortázar & Antín. Cartas Iluminadas, el documental de Cinthia Rajschmir que acaba de estrenarse en el cine.  Pero antes de llegar a la pantalla grande el documental hizo un largo recorrido. Se estrenó en el Festival de La Habana y en el Bafici en 2019. También estuvo en Cine.Ar y pasó por la Televisión Pública. Ganó premios en festivales como Trieste y Punta del Este y tuvo otras distinciones. Ahora, llega al cine por dos motivos fundamentales: las menores restricciones por la pandemia que permite un aforo controlado a las salas y los 107 años del nacimiento de Cortázar que se cumplen hoy, 26 de agosto.

Cortázar, por su parte, dijo que le hubiera gustado filmar las películas de Antín. Todo estaba dado para un relación fructífera entre los dos. Fue así que de la relación entre ambos creadores, nacida a fines de la década del 50  a través de un largo epistolario y de algunas grabaciones del escritor en un viejo Geloso, nacieron tres largometrajes: “La cifra impar” (1962, sobre “Cartas de mamá”), “Circe” (1964, basado en el cuento del mismo nombre), e “Intimidad de los parques” (1965, sobre “El ídolo de las Cícladas” y “Continuidad de los parques”).

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Las  cartas tenían al principio un estilo muy formal. Pero a lo largo de la relación la correspondencia iría cambiando el tono hasta llegar, por momentos, a ser decididamente hostil al no coincidir ambos s en sus apreciaciones respecto de cómo llevar a la pantalla lo que estaba escrito.

Según lo consigna Télam, en La cifra impar Antín  no se conocían y, durante el rodaje, se trataban de usted. Cortázar escribiría con un tono de admiración y respeto: “Estimado señor Antín: Su intención de filmar un cuento mío me ha alegrado mucho y no dudo de que los resultados serán excelentes puesto que, a juzgar por los términos de su carta, coincidimos en una cierta forma de ver las cosas y de expresar esa visión”. Con esta carta se abre el intercambio epistolar entre ambos.

Pero En Intimidad de los parques, en cambio, la relación se volvió ríspida y hasta hubo un  distanciamiento: a Cortázar no le gustó que el libro trasladara la acción de “El ídolo de las Cícladas” de Grecia al Machu Picchu. Además de los entredichos, Antín tuvo que lidiar contra otra adversidad: casi el 40% del celuloide allí filmado se estropeó y debió terminar la película con lo que tenía en Buenos Aires y el director no cesaba de lamentarse de todo lo que había perdido.

“Tras haber leído las cartas y escuchado la fonocarta enviada por Cortázar mientras ambos trabajaban en el guión de Circe, materiales que dieron cuenta del difícil vínculo entre literatura y cine, de la amistad que creció entre ambos desafiando las dificultades del correo, las cuestiones económicas, la discordia entre ambos géneros, comencé a desarrollar el proyecto”, le dice Rajschmir a Télam. Y acepta que esa circunstancia también la motivó a explorar la difícil relación entre el universo literario y el cine, que parecen haberse amalgamado entre los dos creadores.

La directora afirma que el plano de lo sobrenatural en los cuentos de Cortázar suponía un riesgo para la versión cinematográfica, ya que podía resultar hermético. Sin embargo, diferencias mediante, la colaboración entre ambos logró que se realizaran tres películas que fueron el comienzo del primer nuevo cine de la década del 60.La película cuenta con los testimonios del propio Manuel Antín y del propio Cortázar, de  Ponchi Morpurgo, María Marta Antín, Ricardo Aronovich, Graciela Borges y Dora Baret.

Más allá de los largometrajes las cartas son, en sí mismas, un legado artístico. Mediante su escritura, ambos creadores lograron sortear la distancia del océano que los separaba, expresar sus puntos de vista, sus coincidencias y diferencias en tiempos en que la comunicación distaba mucho de ser lo que es hoy. Las cartas con Antín tienen un lugar destacado en la producción literaria de Cortázar, una suerte grafómano que cultivó el género epistolar de manera profusa.