“Después de 20 años de enfrentamientos, los dos gigantes del tango de vanguardia actuaron juntos por primera vez. Fue el pasado martes 8 de marzo y, esa noche, Astor Piazzolla y Eduardo Rovira produjeron uno de los capítulos inolvidables de la historia musical de Buenos Aires. Esta es, para Ud, la crónica de todo lo que pasó esa noche.”

De esta manera, el joven periodista Julio Lagos publicaba el 13 de marzo de 1966 en el diario El Mundo bajo el título “La Noche del Encuentro”, una reseña de la oportunidad en la que por única vez en sus vidas, compartieron un mismo escenario en un lugar llamado Gotán los dos pioneros de la vanguardia del tango.

Y el título de ese artículo dio nombre para las presentaciones que Sónico realizará en los próximos días como parte de una serie de presentaciones en nuestro país y en Brasil.

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El quinteto creado por el contrabajista argentino radicado en Bélgica Ariel Eberstein, viene llevando una profunda exploración y puesta en valor de la obra de Rovira, un creador que de a poco va recibiendo el reconocimiento que se merece. La agrupación tiene publicados tres discos: Eduardo Rovira: La otra vanguardia (2018), Eduardo Rovira: Inédito e inconcluso (2020) y Piazzolla-Rovira, The edge of tango (2021). Además, realiza una gran cantidad de presentaciones en Europa. Esta será la tercera gira que realiza en América Latina.

Los “20 años de enfrentamientos” a los que alude el artículo de Lagos tienen su origen en cuestiones que, a esta altura, dejan de ser fundamentales cuando se tiene la oportunidad de valorar la obra de dos creadores que, con sus diferentes características personales, elevaron al tango a un nivel de modernidad inusual para esa época y que aún hoy, continúa sorprendiendo.

Eberstein, en diálogo con Tiempo Argentino, habla acerca de los conciertos que ofrecerán en estos días.

– ¿De qué manera surgió la posibilidad de armar este nuevo espectáculo?

– Nuestro primer acercamiento a esta idea fue nuestro tercer disco, Piazzolla-Rovira, The edge of tango, en el que abordamos la música de los dos octetos que lideraron cada uno casi en el mismo período: Piazzolla y el «Octeto Buenos Aires» (1956-1958) y Rovira y el «Octeto La Plata» (1956-1964). Cuando descubrimos el artículo periodístico en el que se describe lo ocurrido esa noche en la que en el mismo lugar actuaron ambos músicos con sus respectivas agrupaciones, nos pareció una muy buena excusa como para conectar musicalmente a ambos compositores desde sus obras, más allá de las polémicas en las que estaban inmersos en aquel momento. La música de ambos son dos mundos absolutamente complementarios. En esa noche actuaron Rovira con su trío y Piazzolla con su primer quinteto. Nosotros interpretaremos las composiciones con una formación de cuarteto en el primer caso, y de quinteto en el segundo. Lo que vamos a presentar corresponde a un período posterior al que retratamos en nuestro último disco. Cuando un compositor con la audacia que ellos tenían se quiere dar a conocer, tira toda la carne al asador. Por esto es que tanto Piazzolla como Rovira empezaron con una formación de octeto, lo que les daba una característica de agrupación de cámara alejada completamente de los antecedentes que tenían las formaciones de tango de fines del cincuenta. En ese momento todavía la interpretación del tango era identificada con la formación de orquesta. En cambio ellos optaron por este tipo de agrupación que les posibilitaba una mayor exploración de los aspectos armónicos y contrapuntísticos, algo en lo que ambos trabajaron mucho.

– ¿Por qué creés que no siguieron su labor con sus respectivos octetos?

– Luego de estas experiencias moderaron su discurso sonoro: Piazzolla formando su primer quinteto con Jaime Gosis en piano, Antonio Agri en violín, Oscar López Ruíz en guitarra y Kicho Díaz en contrabajo y Rovira con su trío, con López Ruíz en guitarra (luego reemplazado por Rodolfo Alchourron) y Fernando Romano en contrabajo. Si bien con estas nuevas formaciones no apelaron a la experimentación extrema que mostraron en sus octetos, lograron producir una obra con una mayor madurez artística.

– ¿Qué actividades lleva a cabo Sónico en Europa?

– Afortunadamente tenemos una gran cantidad de actuaciones en diversos países de la Comunidad Europea. Y tenemos la posibilidad de presentarnos tanto con la formación de quinteto como con la de octeto, como con la que grabamos nuestro tercer disco. Además, antes de venir a Brasil y Argentina, participamos el 15 de septiembre en la premier del “Ballet Buenos Aires” de Rovira en la Vlaamse Opera de Gante, Bélgica. Acá también hay un punto en común porque los dos compusieron música para ballet moderno: Piazzolla con “Tango Ballet” junto con el Octeto Buenos Aires y el que pusimos en escena en estos días. La coreógrafa con la que trabajamos es la argentina Lisi Estaràs. Fue un gran proyecto en el que se levantaron todas las butacas para armar un escenario y representar una milonga. Se montó, además, una especie de estudio de televisión con enormes pantallas. Fue un trabajo cooperativo del que participaron diferentes agrupaciones de baile, bailarines jubilados, bailarines con síndrome de down, bailarines gemelos… Una puesta realmente novedosa y de la cual nos da mucha satisfacción poder formar parte.

– Se afirma que Rovira admiraba a Piazzolla pero que este, en cierto modo, no lo tenía en cuenta. A pesar de esto se comenta que alguna vez llegó a decir “Rovira es mejor que yo”. ¿Era esto cierto?

– Es difícil afirmarlo. Lo que sí es cierto es que había una admiración desigual. De hecho Rovira interpretó y grabó seis composiciones de Piazzolla, para las cuales realizó arreglos, tres de las cuales grabamos en nuestro tercer disco: “Nonino”, “Tango del Ángel” y “Melancólico Buenos Aires”. Hay una anécdota que me contó Enrique Lannoó, quien fuera violonchelista de Rovira. Según él, después de que Rovira había fallecido, Piazzolla le dijo si le podía conseguir la partitura de su tango “Sónico”. No puedo dar una total veracidad a esta historia, pero para nuestra agrupación es un relato que atesoramos como incentivo para seguir internándonos en su obra y seguir descubriendo su valor como compositor. Sería muy tonto perdernos la oportunidad de disfrutar de la música de ambos por tener que optar por uno o por otro. No es como si tuviéramos que elegir entre Ríver y Boca o los Beatles y los Stones. Para una cultura periférica como la nuestra, y esto lo digo por las condiciones económicas complicadas y no de calidad o cantidad, es un lujo tener a dos creadores de semejante magnitud que nos brindaron lo mejor de su talento en un período relativamente pequeño. Lo que nos interesa a nosotros es hacerlos caminar juntos y no contribuir a la grieta que se produjo con la aparición del, en su momento, llamado “tango vanguardia”.

Los integrantes actuales de Sónico son: Stephen Meyer (Estados Unidos/Bélgica) en violín; Lysandre Donoso (Francia/Chile) en bandoneón; Alejandro Schwarz (Argentina/Francia) en guitarra eléctrica; Ariel Eberstein (Argentina/Bélgica) en contrabajo e Ivo de Greef (Bélgica) en piano.

Sónico: “Piazzolla-Rovira: La noche del encuentro”

Miércoles 21 a las 14. Centro Cultural Kirchner (Sala Argentina) ciclo mediodía del Mozarteum Argentino – La actividad es gratuita y no requiere reserva previa: se ingresa por orden de llegada.

Jueves 22 a las 20. Teatro Argentino de La Plata (Sala Piazzolla) – Entrada gratuita

Viernes 23 a las 19.  Centro Cultural Borges – Entrada gratuita – link del sitio de reservas: https://linktr.ee/reservas.ccborges

Lunes 26 a las 20. Muchas Músicas Festival (Auditorio de la Universidad Nacional de Quilmes) – Entrada gratuita