Editorial Caterva de Caburé Libros publicó Odiarás a tu prójimo. Crítica de la razón maligna: escritos, documentos y testimonios sobre las políticas criminales en la Argentina, de Arturo Emilio Sala que fue presentado en Caburé con la presencia de Eugenio Zaffaroni y Roberto Salvarezza.

Sala, el autor, nació en Buenos Aires en 1945. Es Licenciado en Ciencias Antropológicas por la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, donde fue profesor, investigador a tiempo completo en el Instituto de Arqueología y Director del Museo Etnográfico. Estuvo a cargo de la Dirección de Investigaciones Históricas y Antropológicas del Territorio de la Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, desde allí organizó y llevó a cabo las Primeras Campañas Arqueológicas Sistemáticas del Canal Begle, donde contó con la participación de importantes observadores científicos del país y del exterior.

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 Estuvo a cargo, además,  del Servicio Nacional de Asuntos Indígenas. Fue profesor de la Escuela de Sanidad de la Universidad Nacional del Litoral, desde donde colaboró con Programas de la OPS/OMS. Profesor de la Escuela Nacional de Gobierno (UBA/INAP); Profesor de Historia de la Filosofía Latinoamericana en las Facultades de Teología y Filosofía de San Miguel; del Seminario sobre “Historia de la Filosofía Latinoamericana” del Instituto de Iberoamérica y Portugal de la Universidad de Salamanca. Profesor visitante en diversas universidades de nuestro país y del exterior. Fue Consultor del Programa de Naciones Unidas Para el Desarrollo (PNUD). 

Su línea de investigación interdisciplinar transcurre desde la problemática del habitar en contextos extremos, el pensamiento mítico, las prácticas religiosas y los sistemas de creencias-especialmente los vinculados con la salud, la locura y la muerte-, así como también el estudio de las políticas de exterminio sistemático de poblaciones. Integró el equipo del proyecto“La filosofía después del Holocausto” dirigido por Reyes Mate, en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid. Es autor de numerosas publicaciones individuales y colectivas. Entre las que se destacan. Lancha Packewaia. Arqueología de los Canales Fueguinos. Buenos Aires.Editorial Huemul, 1977. Antropología, Cultura Popular y Derechos Humanos. Buenos Aires. Espacio Editorial, 2004. La resistencia seminal. De las rebeliones nativas y el Malón de la Paz a los movimientos piqueteros. Buenos Aires. Editorial Biblos, 2005 y «Paseos y meditaciones sobre región, memoria e identidad en América Latina». En: Memoria-política-justicia. En diálogo con Reyes Mate. Edición a cargo de Alberto Sucasas y José A. Zamora. Madrid. Editorial Trotta, 2010. 

 Bajo el título “La Civilización y la Barbarie” Osvaldo Bayer escribió un prólogo imperdible que define Odiarás a tu prójimo y que reproducimos a continuación: 

“Sin temor a equivocarme sostengo: este libro marcará un hito en el estudio de la historia argentina. Con profundidad y sabiduría, el autor va desgajando la verdad: con documentos indiscutibles, con análisis profundos basados en los principios éticos. Esos principios éticos que deben marcar el camino de los pueblos hacia la solución definitiva de sus problemas, sus injusticias, sus humillaciones, sus razones malignas, como prefiere calificarlas el autor. Para que sea verdadero progreso, tiene que ser el progreso acompañado de la palabra ética. El progreso dentro de la Ética. 

Esta obra contiene una colección de citas de época, irrebatibles. De los poderosos y sus intereses, de los que ejercieron el poder humillando a los honestos, a los humildes, a los habitantes de la tierra. De quienes poseyeron la palabra para no hacer lo justo sino meramente para respaldar intereses de grupo, o propios. O creer que la palabra “civilización” quiere decir progreso.

 Por estas páginas se pasean el crimen, los delitos de lesa humanidad, la falsedad, la deshonestidad, la “cultura”. Pero también lo noble, el sacrificio, el renunciamiento. El autor nos sorprende con sus citas. No fue así como lo cuenta la historia oficial. No Civilización y Barbarie sino –en capítulos fundamentales- la Barbarie de la Civilización. Pasan por estas páginas, los hombres del poder, desde Rosas a Alberdi, de Sarmiento a Mitre, de Roca al Perito Moreno, del Uriburismo al Nacionalismo, de la Liga Patriótica a la Sociedad Rural. Y muchos etcéteras y acompañantes eternos de ese poder.

 El estilo de este profundo investigador no deja de utilizar la ironía, de calificar cómo se calificaba en la época de cada uno de los personajes que movían las piezas de ajedrez de la potestad, y así dejar desnudos a protagonistas hoy de bronce y cantados en las escuelas. Además de los “catecismos justificantes” y el “derecho natural a la riqueza, a la propiedad, y a los bienes y recursos territoriales”.

 Y la Historia queda así –como nos dice el autor, con erudición- convertida en el “cortejo triunfal que acompaña a eventos tan heroicos y magnificantes”. Y se basa para ello en Benjamin y en Mijail Bajtin. “Frente a lo unívoco opone lo polifónico”. Y pasa a describir con Benjamin, “el paisaje petrificado del mito sacralizado de la codicia”. 

Una historia del siglo veinte, la nuestra; caracterizada por su “racismo antipopular y por su positivismo represivo”. Pero el autor propone una esperanza: que el país debata todo su pasado, para aprender, comenzado ya su Segundo Centenario, para encaminarnos a una verdadera democracia, como lo soñaron muchos y no vieron cumplidos esos sueños.

El antropólogo Sala nos introduce en el llamado “liberal-positivismo argentino” a través de un análisis de Juan Bautista Alberdi que no tiene desperdicio. Nos dice Alberdi: “Los liberales argentinos son amantes platónicos de una deidad que no han visto ni conocen. Ser libres, para ellos, no consiste en gobernarse a sí mismos, sino en gobernar a los otros. La posesión del gobierno: he ahí toda su libertad”. Y más adelante: “así, esos liberales toman con un candor angelical por libertad lo que no es en realidad sino despotismo: es decir la libertad del otro sustituida por la de ellos.” 

Una frase para comenzar el debate, la revisión, para encontrar por fin los verdaderos valores. Y más cuando Alberdi personaliza a esos liberales al señalar, más adelante: “en nombre de la libertad y con pretensiones de servirla, nuestros liberales Mitre, Sarmiento y compañía han establecido un despotismo turco en la historia, en la política abstracta, en la leyenda, en la biografía de los argentinos.

¿Comenzamos el debate por ahí? No, dejémoslo al autor Arturo Sala que nos siembra de semillas de frases de los notables de la época que sorprenderán hasta a quienes ya han descrito el racismo de los protagonistas de esos tiempos. 

Cuando se van leyendo estas páginas, uno se pregunta: ¿por qué recién ahora, por qué no antes?, ¿por qué se mantuvieron por siempre los miembros de la sociedad del poder en la capilla sagrada de los “héroes” y los “fundadores”? 

Sala nos lo dice. Y lo demuestra. Llega con Alberdi a decirnos que “el poder es el hijo de la maldad del hombre”. Y más adelante que ese poder es “producto de nuestra flaqueza y no el fruto de la libre voluntad”. 

Aquí están las búsquedas incesantes del poder, desde Lugones y su “hora de la espada”, a los que inauguraron el monumento a Roca en el centro de Buenos Aires, desde los represores del movimiento obrero a las promesas y las palabras no cumplidas. La figura de Sarmiento y su racismo incontrolado nos acompaña en todo el libro, y otro de los protagonistas fundamentales es Bartolomé Mitre. La guerra de la “Triple Alianza”, el “geno-etnocidio paraguayo” como la define el autor. Una verdadera matanza inenarrable cuenta aquí con páginas fundamentales que nos van a mover a todos sus lectores a meternos en el tema para tratar de explicarnos lo inexplicable.

Liberales positivistas pero al fin “occidentales”, “cristianos”, si, “demócratas”. “Patriotas”. El arte de cambiar el verdadero significado de los conceptos. El progreso. ¿Cuál es el verdadero progreso? Ahí está la duda. Nos introduce de frente a la discusión planteada inicialmente en, “El desencanto de la ética política”. 

¿Palabras profundas o meras palabras? Poder. Humillación. Progreso. Sarmiento a Alberdi: “usted verá mis discursos. Si miento lo hago, como don de familia, con la naturalidad y la sencillez de la verdad”. Positivismo. 

Podríamos entrar en el análisis de capítulo por capítulo en este prólogo. Es una seducción que nos cuesta dejar. Pero es tiempo de poner punto final a estas líneas. Porque después llega lo verdaderamente inesperado, las sorpresas. Sí, vamos a dejarlo al autor en su materia. Un libro sobre nuestro pasado, para el futuro. Un punto de partida nuevo, honesto, letrado, informado, antidemagógico, sapiente. Que nos va a llevar a comprender porqué los argentinos fuimos capaces de instalar y soportar la “muerte argentina”, la desaparición de personas y el robo de niños recién nacidos como política oficial. ¿Aquí también se puede barrer la Ética con la palabra “Positivismo”? 

Leamos para el debate, que nos acercará a la Verdad. Debo hacer una confesión, tal vez primitiva, pero honesta: envidio al antropólogo Arturo Sala. Me habría gustado sobremanera haber escrito un libro así.