Aunque poco leído en el mundo de habla hispana, el escritor rumano Norman Manea es el ganador por unanimidad del Premio Feria del libro de Guadalapara (FIL) que le será entregado durante la XXX edición de la Feria , el sábado 26 de noviembre a las 11 en el auditorio Juan Rulfo. El galardón está dotado de 150.000 dólares y el escritor rumano se impuso a 54 candidaturas de 23 países.

De acuerdo con el acta del jurado (integrado Alberto Manguel, João Cezar de Castro Rocha, Ottmar Ette, Mercedes Monmany , Louis Chevaillier, Jerónimo Pizarro y Philippe Daros) el autor aborda «grandes temas» que son «las lecciones de la memoria, la absurda violencia del siglo pasado, sus repercusiones en el presente y quizá por sobre todo, la cuestión de la identidad itinerante. Frente a las catástrofes de la historia y a los exilios a los que estamos sometidos, Manea pregunta con agudeza e ironía cómo podemos definirnos en un mundo de espejos cambiantes.»

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Manea es autor de una extensa obra traducida a más de 30 idiomas cuyos títulos más significativos son El regreso de hooligan, El sobre negro, Payasos: el dictador y el artista, La quinta imposibilidad, El té de Proust y El impermeable.

En su trayectoria, fue distinguido con la Beca Guggenheim, el Premio MacArthur, la Medalla Literaria de New York Public Library, el Premio literario internacional Nonino y la Legión de Honor (Francia), entre otros reconocimientos.

Manea nació en 1936 en Suceava (Bucovina, Rumania), vivió sus primeros años en un campo de concentración durante la Alemania nazi y esa experiencia lo marcó de manera definitiva y la ha integrado a su escritura. «El personaje central de toda su obra es el judío errante encarnado en múltiples personalidades y épocas», afirma el comité de selección de la FIL. .
En conferencia telefónica desde Berlín, Manea le dijo a la agencia EFE que en la actualidad esta figura de su literatura se volvió universal, convirtiéndose en un «judío del mundo», un ciudadano que se mueve en el «exilio global». El mundo «ha perdido su centro, y lo que está tratando de buscar cada persona es la paz, la esperanza, el disfrute», en una situación de sufrimiento pero marcada «por la tenacidad y la resiliencia», dijo el autor.

Manea es el primer escritor rumano distinguido con este premio, que en ediciones anteriores reconoció a Nicanor Parra, Juan Marsé, Olga Orozco, Juan Gelman, Juan Goytisolo, Carlos Monsiváis, Margo Glantz, Fernando Vallejo y Enrique Vila-Matas, entre otros.

Según lo indica en el diario La Nación el director de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno y miembro del jurado Alberto Manguel: “Manea es la encarnación del escritor exiliado. En octubre de l941 fue deportado, junto con toda la población de su Bukovina natal, a un campo de concentración nazi en Transnistria. Después de pasar allí cuatro infernales años, fue liberado. Tenía sólo nueve años y los parientes que lo acogieron le regalaron un libro de cuentos de hadas. Nadie, hasta entonces, le había leído tales historias y Manea quedó deslumbrado. Esa primera lectura determinó que su carrera fuese poner en palabras mágicas la experiencia del mundo, por más atroz que ésta fuese. En su adolescencia, Manea militó algún tiempo en el Partido Comunista Rumano, pero muy pronto se desilusionó de los dogmas del sistema, que le parecieron, por sobre todo, ridículos. Sus primeros escritos, en los que describe el absurdo cotidiano y el sistema policíaco establecido en su país, obtuvieron el elogio de sus amigos y la desaprobación de las autoridades. Censurado y vigilado, en 1986 consiguió milagrosamente una beca para estudiar en Berlín Oeste. Allí comenzó una vida de exilio que dura (dice el propio Manea) hasta hoy. Actualmente vive en Nueva York, donde enseña literatura comparada en Bard College.”

Manguel también cita una frase del escritor galardonado: “Escribir es una enfermedad y una terapia al mismo tiempo. Uno escribe para redimirse del caos que lo rodea, tratando de encontrar sentido en algo, en alguna parte. O uno puede inventar un sentido si no lo encuentra, y esto es lo que por lo general produce la obra de arte”

Es de esperar que el premio otorgado por una institución latinoamericana impulse nuevas traducciones al castellano de este autor que ha abarcado todos los géneros.