A 40 años de la desaparición de RW y de la fecha que no olvidamos, extiendo este homenaje en tinta de birome y marcador negro a quien, para mí, hace del oficio del periodismo, no sólo una forma de vida, sino también una forma de lucha. 

Es por eso que pienso en él y en su obra en presente. Su indeleble impronta marca, aun hoy, el pulso del periodismo comprometido con la realidad y sus contundentes golpes fueron a dar precisos en la mandíbula de aquel monstruo llamado terrorismo de estado.

*Este ensayo político ilustrado formará parte de los beneficios de los lectores [email protected] de Tiempo Argentino.