El aislamiento social obligatorio debido a la pandemia despierta en todo el mundo las reacciones más dispares. Hay quienes no pueden evitar sentirse presos y demasiado angustiados como para concentrarse en leer un libro y otros que encuentran en la escritura una forma productiva de atravesar esta situación inédita.

El escritor español Roberto Domínguez Moro escribió en quince días, al ritmo de la expansión de la pandemia, un trhiller sobre el coronvirus. Se llama El confinado y fue editado en e-book por la editorial Maeva Noir, que se encargó de aclarar que esta es la primera y última vez que publicará solo en formato digital y que lo hace por las restricciones que impone la pandemia que es el escenario sobre el que desarrolla la trama.

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Todos los procesos que implica la publicación de un libro, desde la firma del contrato con el escritor y la maqueta hasta el resultado final fueron llevados a cabo en tiempo récord, un tiempo tan febril como fue su escritura, a pesar de que cada uno de los trabajadores de la editorial se encontraban cumpliendo con el aislamiento social obligatorio. La idea era que el llibro pudiera ser leído precisamente durante la pandemia cumpliendo con una actualidad que es más propia del periodismo que de la literatura.

El libro es un thriller psicológico que narra la historia de Juan, un hombre joven de 30 años que se dedica a la informática. La historia tiene que ver su creciente angustia y abarca desde los días previos al confinamiento y la primera semana de encierro en el centro de Madrid. Al ritmo de las restricciones cada vez mayores –se suspenden las clases en escuelas y universidades- comienza a hacer un acopio de víveres y a aumentar su preocupación. Su familia está lejos, arrastra una profunda crisis de pareja y en el edificio que habita casi no ha quedado nadie, excepto una vecina con su perra y algunos vecinos que evidencian signos de haberse contagiado.

Las redes sociales y los encuentros con su vecina, Julia, no alcanzan a contener su ansiedad ni su intenso sentimiento de soledad. Muy por el contrario, la información sobre el avance de la enfermedad lo lleva al incremento progresivo de un estado de paranoia.

El núcleo de la novela es un fenómeno que desató la pandemia en mucha gente: la desconfianza hacia el vecino, que puede ser un potencial “enemigo”. Según parece, el hostigamiento a quienes están contagiados o están en contacto con enfermos, no es un fenómeno solo argentino. Por lo menos, parece que en España también hay casos de este tipo. “En la puerta de al lado –dijo el autor en un comunicado a la editorial-, puede estar ocurriendo cualquier cosa sin que te des cuenta, porque ya no conoces a tus vecinos.”

En la Argentina vemos a diario casos de hostilidad frente a los enfermos e incluso frente al personal médico, el mismo que es aplaudido puntualmente todos los días a las 9 de la noche desde los balcones de los edificios de la ciudad. 

Aunque el autor carga sobre el personaje la situación de crisis y los miedos, la historia roza la crítica al manejo que las autoridades españolas hicieron de la crisis sanitaria.  El autor, sin embargo, lo niega. En una declaración a la agencia de noticias EFE dijo refiriéndose a su personaje, Juan: “Necesitaba que se pusiera nervioso con la situación, que pensara que hay información oculta y que no se está haciendo lo suficiente para evitar el contagio. No significa necesariamente que yo lo piense, creo que es pronto para pedir responsabilidades por una mala gestión, ya tendremos tiempo de analizarlo a fondo cuando la emergencia haya pasado.”