“Una polibiografía donde los deseos luchan por existir más allá de las fronteras del patriarcado y el capitalismo, pero también de la cultura gay”. Arriesga el filósofo queer Paul B. Preciado sobre Vaquera invertida, el libro de la escritora y docente australiana McKenzie Wark. Pero esa definición, por suerte, no cierra los límites de la obra recientemente publicada por la vital editorial Caja Negra. Memorias, diario, ensayo, novela fragmentaria, manual de supervivencia. Sin dudas, un libro transgénero. Mejor dicho, Wark inventa un género para narrar su devenir mujer. “Una autoetnografía de la opacidad del yo”, sentencia precisa la contratapa del volumen.

Wark se apropia del término “Vaquera invertida” para titular su libro. “La montada de espalda” es una de las mil y una posiciones sexuales que se hacen cuerpo en el papel. Un tratado alucinante sobre el sexo y el deseo que va desde Newcastle, un pueblito perdido a 100 millas de Sídney, la contracultura hippie, glam, punk y marxista australiana, los fallidos intentos por ser gay y hétero, los senderos que se multiplican a la hora de construir una identidad siempre provisoria, hasta la deriva por la movida queer de Nueva York, donde Wark migró hace años.

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Las polimemorias de Wark son acompañadas por un coro de citas –guiño a los modos online que a veces dificultan la lectura en físico- de diversos escritores y escritoras, también de ensayistas y pensadores vibrantes: Wilde, Bataille, Genet, Megan Milks y también el mencionado Preciado.

La autora es profesora de Estudios Culturales y Medios de Comunicación en el Eugene Lang College de la New School for Social Research de Nueva York. Publicó varios ensayos de crítica cultural centrados en el legado cultural y político de la Internacional Situacionista (IS). También estudió los cambios sociales y culturales producidos por la incursión de las tecnologías de la información y la comunicación en el presente. Actualmente se encuentra trabajando en un libro acerca de la escena rave trans y queer en Nueva York.

En el epílogo de Vaquera invertida, Wark reflexiona sobre la escritura, su transición que comenzó en 2017 y la memoria trans: “Que nuestra historia ya no tenga el leitmotiv espantoso de estar absolutamente solas en el mundo… eso ya sería un progreso. Se puede transicionar a solas, de ser necesario, pero nuestra liberación sólo puede ser un proyecto colectivo y transnacional.” Cuánta razón.