Valió la pena la espera. La de los hinchas por volver a una cancha, después de 18 malditos meses de pandemia. La de la Argentina, con 28 años de sequía. La de Lionel Messi, con 16 años de perseverancia. Todos esos caminos se cruzaron una noche. Con 21 mil personas en el Monumental, la Selección superó por 3 a 0 a Bolivia con tres goles de un Messi fantástico y tuvo un festejo soñado del título conseguido hace exactamente dos meses en el Maracaná, ante Brasil.

Si con los tres goles -el primero, una perla: caño y zurdazo al ángulo- no alcanzaba para dimensionar qué estaba en juego para Messi en este partido en cancha de River, lo demostró en el micrófono cuando el juego terminó. «Estaba con mucha ansiedad, con ganas de poder disfrutarlo. Esperé mucho tiempo esto. Ganamos el partido que es lo importante. Lo soñé mucho. Gracias a Dios se me dio. Es un momento único, después de tanto esperar. Están mi mamá, mis hermanos en la tribuna, es soñado», dijo el rosarino, completamente emocionado.

Luego llegó el turno de la vuelta olímpica, con las luces apagadas. El plantel argentino cantaba lo mismo que las tribunas: «Que de la mano, de Leo Messi, todos la vuelta vamos a dar». La canción que se hizo carne por primera vez en la Copa América pasada. Y que hizo llorar a más de uno en esta noche inolvidable en Núñez. El canto final fue el que resuena en todo el país desde hace dos meses: «Dale campeón».