La cuenta regresiva para los postergados Juegos Olímpicos de Tokio sigue acercándose a cero y ya cruzó la frontera de los 100 días. Pero los interrogantes sobre la cita olímpica parecen crecer a cada hora. Aunque el Comité Olímpico Internacional, el Comité Organizador y el gobierno japonés preparan protocolos, un plan de vacunación masiva para los atletas, manuales de conducta y se mantengan firmes en la idea de llevarlos cabo, el aumento de los casos, las nuevas variantes de coronavirus, y la situación sanitaria a nivel mundial encienden las alarmas.

Los Juegos ya fueron postergados el año pasado a raíz de la pandemia. Se reprogramaron entre el 23 de julio y el 8 de agosto de 2021, aunque decidieron no cambiarle el nombre: serán los Juegos de Tokio 2020. No solo por eso van a ser atípicos: no tendrán público extranjero, el público será reducido, las actividades serán limitadas y la vida de los deportistas en la villa olímpica estará protocolarizada según unos manuales que el gobierno japonés ya se encargó de repartir entre las federaciones.

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En enero pasado, el diario británico The Times publicó que las autoridades de Japón admitían que el riesgo de cancelación era enorme. Tanto el COI como el gobierno lo desmintieron. Y aún hoy sostienen esa postura, en un país que avanza muy lento con su ritmo de vacunación (menos del 1% de la población inoculada, solo la vacuna de Pfizer fue autorizada) pero que tuvo su pico máximo de casos en enero, con más de 7000 positivos, aunque en las últimas semanas las cifras son ascendentes, sin superar la barrera de los 4000. 

“Superaré la pandemia y llevaré a la ciudad a los próximos Juegos”, prometió la gobernadora de Tokio, Yuriko Koike. A poco más de tres meses, más allá de esa promesa, aún es difícil percibir un clima olímpico.  Por el momento, el único país que desistió de participar por el Covid-19 fue Corea del Norte. Y los atletas oscilan entre las ganas de estar y los interrogantes obvios que se abrieron desde marzo del año pasado, cuando la OMS catalogó la crisis del coronavirus como una pandemia.

El presidente del COI, Thomas Bach, se comprometió a comprar dos vacunas adicionales para la población del país al que corresponda el deportista que reciba la dosis provista por el Comité Olímpico Internacional, tras un acuerdo con China. “Lo fundamental es que los atletas, si se puede y tienen la voluntad, estén todos vacunados. Desde el COI vamos a financiar las vacunas excedentes que hagan falta en los países, entendiendo que cada Estado es la autoridad de aplicación. Pero si no hubiera suficientes vacunas, el COI va a garantizarlas en aquellos países más comprometidos con el acceso a ellas para que los atletas, si así lo desean, se puedan vacunar junto con toda la comunidad olímpica”, aclaró el alemán Bach, para cllar las críticas por la distribución diferenciada en un mundo que vive una escasez de vacunas.

Mientras tanto, la organización de Tokio 2020 (se sigue llamando así por el merchandising, la cartelería y todo lo preparado hace años) lanzó una serie de manuales con protocolos y recomendaciones para federaciones, cuerpos técnicos, atletas, prensa acreditada y TV. Todos los actores de la gran cita olímpica deberán hacer una cuarentena estricta de 14 días en sus lugares de origen antes de entrar a Japón, donde se realizarán testeos permanentes, se cumplirán itinerarios estrictos por “burbujas” y se limitarán los ingresos a las distintas sedes de las competencias, hoteles de la organización y a la Villa Olímpica.

El 60% de los atletas ya estaba clasificado antes de la postergación de los Juegos y muchas plazas se definirán por ranking, aunque algunos clasificatorios -pospuestos para el 2021- también se suspendieron (en Tokio, en Brasil, en Europa) en estos meses por los rebrotes. De todas formas, el relevo de la antorcha olímpica empezó el 25 de marzo en Fukushima, Japón, y continúa con algunas alteraciones, como la baja de algunas celebridades que iban a portar la llama olímpica o tramos cerrados al público para evitar aglomeraciones. Más allá de la ceremonia tradicional, el traslado de la antorcha no parece incentivar demasiado a los japoneses. Una última encuesta publicada por Kyodo News muestra que siete de cada diez personas están en contra de que se realicen los Juegos Olímpicos en su país en este contexto. El COI y el Gobierno tendrán solo 100 días para convencerlos.