–¿Por qué en la Argentina no son estrictos los controles antidoping? –le preguntaron esta semana a Osvaldo Pangrazio, director de la Comisión Médica de la CONMEBOL.

–Mmm… Es una buena pregunta –dijo–. Esto indica que la Confederación Sudamericana de Fútbol está haciendo bien las cosas.

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Los controles antidoping positivos de los jugadores Lucas Martínez Quarta (10 de mayo, ante Emelec de Ecuador) y Camilo Mayada (18 de mayo, frente a Melgar de Perú) tendieron un manto de sospechas en el fútbol argentino y conmocionaron a River. La hidroclorotiazida –sustancia muy común en los diuréticos– figuró en la notificación de la CONMEBOL. Está prohibida porque puede eliminar a través de la orina la concentración de metabolitos de otras sustancias que mejoran el rendimiento deportivo. Según el comunicado de River y las palabras del doctor del plantel, Pedro Hansing, los positivos fueron por un “suplemento vitamínico contaminado”. “Nosotros no manejamos esa sustancia en nuestra batería de medicamentos que utilizamos en los suplementos”, dijo Hansing. 

Desde el 26 de febrero de 2016, los controles antidoping en el fútbol argentino dependen de la Organización Nacional Antidopaje (ONAD), bajo la órbita de la Secretaría de Deporte de la Nación que conduce el ex futbolista Carlos Mac Allister. A mitad de aquel año, estallaron los casos de jugadores por consumo de OXA B12, un mix de vitamina B12, diclofenac y corticoides, el componente prohibido. Las muestras fueron analizadas en el laboratorio de Coldeportes, en Bogotá, Colombia. Un año después, fue suspendido por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA). Los diuréticos suelen usarse, justamente, para eliminar vestigios de OXA B12.

La ONAD comenzó a enviar las muestras a la parisina Agencia Francesa para la Lucha contra el Dopaje, cuyo laboratorio está acreditado por la AMA. La CONMEBOL, en cambio, adscribe a la Universidad de California en Los Ángeles. De ahí llegaron los positivos de Martínez Quarta y Mayada, y antes los de Fernando Barrientos (Lanús) y Nicolás Figal (Independiente). Todos mantienen sanciones provisorias. Las definitivas podrían ir de seis a 12 meses. Las contrapruebas de los jugadores de River se realizarán en Colonia, Alemania. 

En el torneo que acaba de ganar Boca, no hubo control antidoping en el partido ante Estudiantes en La Plata. La ONAD responsabilizó a la AFA. En la Secretaría de Deporte, aclaran: “ONAD no hace los mismos controles que CONMEBOL. A lo sumo los hace días antes o después, y no necesariamente a los mismos jugadores. Y lo analizan laboratorios diferentes y los tiempos administrativos son diferentes”. Néstor Lentini, director médico del Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CENARD), apunta: “Siempre se trata de buscar laboratorios cuyos antecedentes dicen que no tienen casos de doping”.

Barrientos dio positivo en el control del 9 de marzo, cuando Lanús recibió a Nacional de Uruguay por la Copa Libertadores, y Figal en el del 4 de abril, cuando Independiente jugó como local frente a Alianza Lima de Perú por la Sudamericana. Ambos por diuréticos. “Con esto que pasó con River por ahí cambia mi situación –dice Barrientos–. No tomé nada, pero es mi palabra contra la de los médicos. Tomé ese suplemento que me dieron. Es todo muy raro. No pueden dar en tantos jugadores lo mismo”. Federico Sardella tiene 29 años y juega en Almagro. En 2010, junto a Walter Erviti, dieron positivo por diuréticos en Banfield-Inter de Brasil por la Libertadores. No hubo sanción de la CONMEBOL. “El club demostró que debajo del diurético no había nada tapado. Se aclaró”, marca Sardella. “Lo de River tiene mucho en común con lo de Walter y lo mío. El jugador queda dolido, tu apellido manchado, y después, si estás limpio, te da mucho bronca, porque no podés jugar y es lo único que queremos. Un bajón. Quizás es un error nuestro: seguimos confiando en los doctores de turno”. El médico de Banfield era Gustavo Ríos. Desde enero, Ríos trabaja en Independiente. Figal dio positivo bajo su supervisión. “Hay miles de complementos y te suplen lo que falta. Lo que pasa es que algunos pasan a ser doping. No se puede dar un preparado, salvo que tengas mucha confianza con los jugadores”, sostiene el doctor de un plantel que prefirió no revelar su nombre.

Mañana, en Luque, Paraguay, los representantes de River y de los jugadores que dieron positivo harán el descargo. El proceso que se inicia puede durar un mes hasta conocerse la sanción. Sobre Sebastián Driussi, quien fue al control contra Deportivo Independiente Medellín (el 25 de mayo en el Monumental), la CONMEBOL no confirmó los resultados. Pero Driussi ya tiene otro futuro: el Zenit de Rusia pagó los 22 millones de euros por la cláusula de rescisión. Más allá de los nombres, más allá de cada jugador, incluso más allá de River, Lanús o Independiente, la pregunta que quedó sobrevolando es qué pasa en el fútbol argentino. Si debajo de la alfombra hay otros asuntos escondidos.