Marcelo Gallardo duda: quiere decir ya que sí, que acepta firmar el contrato y ser el nuevo entrenador de Newell’s. El 28 de mayo de 2014, en el hotel Howard Johnson de San Pedro, punto equidistante entre Rosario y la Capital Federal, Gallardo sin embargo le pide 24 horas “para pensarlo” a Sebastián “Terremoto” Cejas, mánager de Newell’s. En el regreso a su casa, Gallardo recibe una llamada: es Enzo Francescoli. Nueve días más tarde fue presentado como DT de River en el Monumental. Por lo bajo, cuentan que desde entonces el director deportivo Francescoli hizo poco y nada en River. Porque Gallardo, además de entrenador, es un gran mánager: controla y supervisa desde los refuerzos y la logística del plantel hasta las divisiones inferiores y la altura en que se debe cortar el césped. Las figuras de director deportivo-mánager-secretario técnico (no son lo mismo) se difuminan en el fútbol argentino, pero la tendencia crece en los cargos: hay 16 exfutbolistas y 10 dirigentes entre los 26 clubes de la Liga Profesional.

Cuando los hinchas volvieron a la cancha tras más de 500 días, se ovacionó a Diego Milito en el Cilindro de Avellaneda. El grito no sólo era el recuerdo de un ídolo ausente: con la salida de Milito como director deportivo a finales de 2020, Racing rompió un proyecto futbolístico y naufraga ahora en la improvisación. Al día siguiente de la derrota en el Superclásico en el Monumental, Juan Román Riquelme, vicepresidente de Boca a cargo del Consejo de Fútbol, habló como si fuera el entrenador encubierto del equipo. Por un lado, los dirigentes del fútbol argentino no suelen tolerar a otros que no sean sus pares. Y no quieren ceder el poder a los “especialistas”. Por el otro, en Argentina todavía existe un problema de terminologías, conceptos y tareas. Los 16 exfutbolistas que ocupan el cargo de director deportivo-mánager-secretario son Francescoli (River), Riquelme (Boca), Rubén Capria (Racing), Christian Bassedas (Vélez), Lucas Bernardi (Newell’s), Agustín Alayes (Estudiantes), Raúl Sanzotti (Argentinos), Raúl Gordillo (Rosario Central), Mauro Cetto (San Lorenzo), Gabriel Perrone (Gimnasia), Pulciano Aquino (Arsenal), Daniel Vega (Platense), Roberto Battión (Unión), Daniel Oldrá (Godoy Cruz), Alexis Ferrero (Central Córdoba) y Mariano Sardi (Sarmiento).

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“Mánager, director deportivo y hasta secretario técnico es un título que se le pone a un rol. Yo quedé pegado como ‘mánager’, aunque lo correcto es director deportivo”, dice Bassedas, en su segundo ciclo en Vélez, y explica la función: “Es una figura institucional, una voz autorizada. Pero cuando te contratan tienen que darle valor a tu orientación futbolística y uno tiene que tener apertura para escuchar a los dirigentes y, principalmente, al entrenador. Y de ahí definir las piezas claves, los refuerzos, la injerencia de los juveniles. El director deportivo articula: es un respaldo y un sostén, sobre todo, para el entrenador, para que se dedique solamente al equipo. Y es una figura fundamental para el dirigente, que en general tiene su trabajo particular y no puede dedicarle al fútbol el tiempo que corresponde en el día a día, y ahí suceden los distintos problemas de los futbolistas, sobre todo en la parte humana y emocional”. Alayes, también en su segunda etapa como director deportivo de Estudiantes, dijo alguna vez que parte de su trabajo es “llevar y traer”: lograr que el entrenador se le quejara de todo lo que quisiera, y que él debía saber llevarle la esencia del mensaje a los dirigentes, y no la forma.

En Argentina, a diferencia de Europa, no existe un mercado de directores deportivos. Son futbolistas con pasado en cada club. Y, a veces, solamente se impone ese pasado, no la preparación. Alberto “Beto” Acosta formaba parte de la secretaría técnica de San Lorenzo junto a Hugo Tocalli y Leandro “Pipi” Romagnoli. Marcelo Tinelli se había cruzado de casualidad con Acosta. “¿En qué andás, Beto?”, le preguntó el presidente de San Lorenzo. “Trabajando en la radio”, le respondió el ídolo. “¿Por qué no te venís a la secretaría técnica?”, le propuso. Los 10 dirigentes a cargo del fútbol en los clubes son Sergio Palazzo (Independiente), Luis Calvimonte (Talleres), Carlos Carpaneto (Banfield), Miguel Abbondandolo (Atlético Tucumán), Ciro Lubrano (Aldosivi), Antonio Cano (Lanús), David Garzón (Huracán), Diego Lemme (Defensa y Justicia), Gustavo Abdala (Patronato) y José Vignatti (Colón).

El periodista Nicolás Rotnitzky entrevistó a una treintena de directores deportivos, mánagers y secretarios técnicos de Latinoamérica y Europa en el podcast Directores deportivos. “El mánager es lo que entendemos en términos del fútbol inglés de los 90. Los Alex Ferguson: los encargados de negociar con los jugadores, como lo hacía Ferguson en el Manchester United, y el que elegía el 11 para jugar el domingo”, explica Rotnitzky. “Lo que pasó es que, con las nuevas complejidades del fútbol en los últimos 20 años, desde los métodos de entrenamiento hasta los nuevos actores en una negociación, una persona no podía hacer todo. Y ahí apareció el director deportivo, la cabeza que define el proyecto en base a la bajada de los dirigentes, al contexto, a la historia del club. Reducirlo a la compra-venta de jugadores y a la contratación de un técnico es un error. Y bajo el director deportivo puede -o no- haber un secretario técnico, el responsable del área de scouting, que analiza jugadores, mercados, posibilidades: junta información para que otros tomen las decisiones”.

En el fútbol argentino son los menos los clubes que cuentan con una secretaría técnica. Parte de la que coordinaba Milito en Racing trabaja hoy en Platense, donde Vega y Juan Amador Sánchez, de algún modo, se dividen las tareas de director deportivo y mánager. Y donde Diego Huerta es el secretario técnico. “Asistimos en la reducción de los márgenes de error con información analizada durante muchas horas para que el que tome las decisiones, sea un entrenador, un coordinador de inferiores, un director deportivo, tenga la mayor cantidad de elementos, sustentos y datos -cuenta Huerta-. Las secretarías técnicas son espacios consultivos, pero no resolutivos. En el caso de Platense, la idea de armar una estructura fue del presidente Pablo Bianchini, que tomó la experiencia de Racing. Quería profesionalizar el área de fútbol porque sabía que el ascenso implicaba una exigencia que no iba a alcanzar para hacerle frente a la Primera División”.

Otro integrante de la secretaría técnica de Milito que extrañan los hinchas de Racing era Javier Wainer, hoy scout de la Roma de Italia. Gabriel Wainer, su padre, es el director deportivo de la selección de Ecuador. Ex ayudante-“espía” de Marcelo Bielsa y periodista, Wainer recomendó la contratación como DT de Gustavo Alfaro. Pero no sólo: cuando entró a la Casa de la Selección en Quito, un predio de 13,6 hectáreas inaugurado en 2010, notó que algo no había cambiado desde entonces: los colchones de las camas en las que dormían los futbolistas. “Un jugador más y mejor descansado es un jugador más contento -dijo Wainer-. Y un jugador más contento puede que rinda más y mejor en el partido”. Ecuador, con 16 puntos, está detrás de Argentina y Brasil en la tabla de las Eliminatorias al Mundial de Qatar 2022. A Rusia 2018, directamente no clasificó. Ahora podrá hacerlo o no, pero da pelea. Y no sólo los futbolistas pueden dormir más tranquilos. Hay un trabajo detrás.