Olé, olé, olé, Gooordooo, Gooordooo”, gritan los hinchas en las tribunas de All Boys en el último partido como local del torneo. Es un tributo que ocurre en la penúltima fecha de la B Nacional ante Boca Unidos de Corrientes. Es una caricia para el atacante de 25 años que sostiene al equipo en la segunda categoría. Es un reconocimiento para Germán Lesman, el apellido de la confusión: en la web del club lo escriben tanto con una como con dos eses. El error trasciende al Albo:  en Google, por caso, hay un 40 por ciento de diferencia entre la mención correcta -Lesman- y la incorrecta -Lessman- del futbolista que alcanzó los 17 goles para convertirse en el goleador del semestre del fútbol argentino. En el festejo, el santafesino que llegó a Floresta después de haber pasado tres temporadas en el Torneo Federal A y B parece hacer suya la canción cuando, con la mirada perdida hacia la platea, se refriega la panza con la mano derecha.   

–La verdad que no le presté atención a lo que cantaban. Festejé así porque les había prometido algo a unos amigos.

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–¿Cuál era la promesa?

–Me cargaban algunos conocidos. Era una dedicatoria para ellos, no para los hinchas.

–¿Te cargaban por el físico?

–Sí.

–¿Le das bola?

–Si me jodiera estaría más flaco. Ahora igual me voy a poner mejor físicamente cuando haga la pretemporada, algo que no puedo hacer desde hace tiempo. En el medio del torneo no me gusta bajar muchos kilos. Trato de poner un límite porque si no, pierdo mucha fuerza. Capaz que es psicológico pero es lo que me pasa.

–¿Se le da más importancia de la que tiene al físico?

–Puede ser, pero yo no le doy mucho valor.

–¿Cómo se escribe tu apellido?

–Es Lesman, con una ese sola. Siempre hay dudas. En Chile también hubo una confusión cuando jugué en el Rangers en 2012. El día del debut llegué al vestuario y en la camiseta me anotaron con dos eses. Les dije que mi apellido es con una ese.

–¿Y la corrigieron?

–No, los primeros partidos la usé así como estaba y la terminaron de arreglar más adelante.

–¿Qué genera ser el goleador del semestre del fútbol argentino?

–Mis amigos están más pendientes de eso y me lo comentaron. Es un orgullo grandísimo.

–¿Te gustan tus goles?

–Este año hice muchos goles pero pocos fueron lindos. El año pasado hice goles más lindos en Defensores de Villa Ramallo. Pero igual son goles: valen todos uno y mientras entre la pelota en el arco suman. Un gol lindo da más satisfacción, pero bueno… Estoy arriba en la tabla por hacer goles de oportunista, otros con algo de suerte y también metí un par de lindos goles. Mientras pase la línea, sirven todos.

–¿De qué jugabas en los picados en Esperanza, la ciudad de Santa Fe en la que te criaste?

–Siempre fui delantero. Desde pibe me gustó tener la pelota en los pies, agarrarla, buscarla y encarar. Nunca fui de quedarme a esperar la pelota abajo del arco. Al contrario, siempre me gustó llevarla y en los partidos trato de hacer eso: estar cerca de la pelota y asociarme para jugar.

–¿Tu viejo tiene verdulería allá?

–Sí, hace mucho y es muy conocida.

–¿Laburaste ahí?

–Sí, muchas veces. Lo ayudaba y estaba con él. Ahora también: cada vez que voy me pongo a atender y hacer algo porque mi viejo trabaja mucho. 

–¿Qué aportó haber jugado en el ascenso?

–Pasé de tener todo a tener que lucharla de vuelta, pero eso me hizo más fuerte. Me aportó mucho roce con los defensores con los que estaba constantemente peleando.Como no hay veedores, se pega bastante.

–¿Algún episodio recordado?

–Una vez en Sportivo Rivadavia jugamos contra Kimberley de Mar del Plata y me hicieron marca personal. Estaba jugando bien y cuando abrí una pelota me pusieron un codazo en la boca. El árbitro no cobró nada, me calenté y cuando el defensor estaba yendo para el arco le pegué una patada de atrás. Me echaron: fue muy alevosa.

–Te dicen Colo, Pepo, Rooney, Gordo. ¿Cuál de todos tus apodos te gusta más?

–Toda la vida me dijeron Colo. Es el que más me gusta más, pero no tengo problema con ninguno.

–Este semestre te dijeron mucho Rooney. ¿Te hartó?

–No me molesta. Qué voy a hacer: no les voy a andar diciendo a todos que no me digan así.

–¿Es tu referente?

–Es un jugadorazo, una figura mundial pero no lo seguía. Sé todo lo que genera, que hace muchos goles y lo que significa pero no es mi referente.

–En tu puesto, ¿qué jugadores te gustan?

–Yo soy hincha de Colón y me tocó jugar con el Bichi Fuertes, uno de mis ídolos. Fue un goleador bárbaro. Aprendí mucho con él. También me gusta Wanchope Ábila por el estilo de juego, por cómo sale a jugar y define. Pero no soy de mirar mucho  cómo juegan. Veo los goles y nada más. Me gusta ser yo nomás.