Si en Argentina este Mundial de Rusia será recordado porque el día de su inauguración un millón de personas festejaron en las calles la media sanción de la Ley por el aborto legal, seguro y gratuito, en Irán las mujeres recordarán esta Copa del Mundo 2018 por otro motivo: por primera vez desde 1981, tras el triunfo de la Revolución Islámica, se les permitió el ingreso a un estadio. Tres mil kilómetros separan Kazán, la ciudad donde se jugó España-Irán, de Teherán. Mientras los futbolistas iraníes buscaban entrar en la historia por lograr el pase a los octavos de final, en el estadio Azadí la historia ya estaba hecha: hombres y mujeres, mezclados, vieron por pantalla gigante el partido. Finalmente el resultado fue 1 a 0 para España, con un gol fortuito de Diego Costa. Pero para las mujeres iraníes fue un triunfo.

“El estadio se abrirá a partir de las seis y media de la tarde a las familias para ver a las selecciones de Irán y España”, había anunciado el director del complejo deportivo Azadí, Naser Mahmudifard, en una entrevista con la agencia ISNA.  Por “familias” también se entendía que se permitía el ingreso a las mujeres.  No fue fácil que eso sucediera. Muchas habían comprado entradas para seguir el partido en un país que no les permite el acceso cuando se enfrentan dos equipos masculinos. Como en este caso era por televisión, era una oportunidad. En un principio la policía les impidió la entrada: las mujeres se sentaron en el piso en los accesos. La transmisión estuvo a punto de suspenderse. Y a menos de una hora de que el uruguayo Andrés Cunha pitara el inicio del juego en Rusia, finalmente las mujeres pudieron ingresar al estadio en Teherán.

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Habrá que esperar para saber si la apertura para la retransmisión de un partido es un paso adelante en el reclamo que llevan adelante las mujeres para terminar con la prohibición insólita de su presencia en los estadios, que según indican las mujeres tampoco tiene una justificación religiosa. Las autoridades argumentan que el ambiente no es adecuado para mujeres y familias. En Arabia Saudita, por ejemplo, la extemporánea separación se levantó recién este año.

En su estreno mundialista ante Marruecos, Irán fue más noticia por una bandera que apareció en el estadio de San Petersburgo que por la victoria agónica por 1 a 0. “Dejen entrar a las mujeres iraníes a sus estadios”, decía la bandera. Es que la pasión por el fútbol no entiende de géneros: ya en 1998 cinco mil mujeres estuvieron en el estadio Azadí para recibir a los futbolistas que habían conseguido la histórica victoria ante Estados Unidos. Veinte años después de aquello, la prohibición sigue vigente. Tal vez la derrota ante España marque una bisagra.