Joana Palacios tiene 19 años y ayer, después de levantar 190 kilos (83 de arranque y 107 de envión), se ubicó en el quinto lugar del Grupo B en su primera participación en los Juegos Olímpicos, undécima en la general. La joven rosarina, que compite en la categoría de hasta 63 kilos, todavía con la sangre caliente por semejante esfuerzo físico, entendió que tenía que hacer productivos esos segundos posteriores a su buena actuación. “La verdad es que se me complica mucho, no tengo apoyo y me gustaría tener un entrenador y poder concentrarme en lo que hago”, fue el pedido de ayuda de una chica que habitualmente se ejercita sola, bajo la sombra de las tribunas del estadio Municipal de Rosario, a veces con la compañía de sus allegados.

Los Juegos Olímpicos sacan a la luz decenas de historias de deportistas que trabajan en un segundo plano, lejos de los reflectores que iluminan a las grandes figuras. El caso de Palacios es uno de tantos. “Tenía muchos nervios en el arranque, pero por suerte los pude dominar en el último intento y me fui contenta con la actuación. Estoy muy feliz por representar a Argentina en un Juego Olímpico a los 19 años, es demasiado para mí”, agregó en TyC Sports, al borde de la emoción.

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Así se preparó Joana

Palacios, que en invierno –incluso- tuvo que entrenarse al aire libre, en las peores condiciones, en Río de Janeiro cumplió un rol más que digno. “Entreno –dijo- al aire libre en una pista de atletismo. En pleno invierno, la verdad, se complica con el frío”.

La clasificación de Palacios a los Juegos Olímpicos fue un tanto particular. La rosarina, que consiguió la medalla de bronce en el Mundial Juvenil de Levantamiento de Pesas que se realizó en Georgia, alcanzó la clasificación a Río después de que se liberara un cupo por el escándalo por dopaje que sacudió la previa del torneo más importante del deporte mundial.