La fecha de los River-Boca, Independiente-Racing, San Lorenzo-Huracán, Central-Newell’s, Gimnasia-Estudiantes, Colón-Unión, Lanús-Banfield y Tigre-Platense pone al descubierto una carencia habitualmente poco reparada: que algunos equipos no tienen un clásico natural, un rival histórico, y eso -al menos visto desde afuera- se parece a una orfandad. Como el amor, o como el odio, al fútbol también se lo construye mejor cuando al menos hay dos.

Lo explicaron Martín Caparrós y Juan Villoro en “Ida y vuelta, una correspondencia sobre fútbol”, las cartas que los escritores se cruzaron en 2010 durante el Mundial de Sudáfrica.

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-El fútbol se constituye por binomios, mellizos enemigos, Rómulos y Remos -escribió el argentino, hincha de Boca-. Ser de uno es ser contra algún otro. El gol no está completo si no lo ven los enemigos, el esclavo o el amo de la dialéctica gastada. El binomio se ha establecido en todos los lugares futboleros.

-El gozo de segundo grado que significa ver perder al enemigo -le devolvió el mexicano, aficionado del Necaxa-. Los alemenes acuñaron la palabra schdenfreude para el deleite surgido de la desgracia ajena.

Por la séptima fecha de la Copa de la Liga, que se jugará entre el viernes y el lunes, algunos equipos quedaron “solteros” por diferencia de categoría. Uno de los cruces forzados será Aldosivi de Mar del Plata-Patronato de Paraná, que no pueden enfrentar a sus clásicos rivales porque Alvarado juega en el Nacional y Atlético Paraná acaba de ascender al Federal A.

También en el Interior, Talleres de Córdoba-Godoy Cruz se cruzarán por default: ni Belgrano ni Independiente Rivadavia o Gimnasia de Mendoza están en Primera División, aunque queda claro que ambos equipos tienen una rivalidad (o más de una) muy definida. Lo mismo ocurre con Atlético Tucumán-Central Córdoba de Santiago del Estero, que pasarán a jugar una especie de clásico del Norte ante las ausencias de San Martín y de Güemes o Mitre.

Barracas Central-Sarmiento es otro emparejamiento forzado: el equipo de Chiqui Tapia tuvo un antagonismo contra Sportivo Barracas desde las épocas amateurs hasta 1988, cuando se enfrentaron por última vez, en la D. A su vez, el rival natural de Sarmiento es Mariano Moreno de Junín, ya también un clásico muy desigual, lo que llevó a muchos porteños a creer erróneamente que Douglas Haig de Pergamino, cuando estaba en el Nacional, era la Némesis de Sarmiento.

Defensa y Justicia-Arsenal y, en menor medida, Vélez-Argentinos serán otros “clásicos por default” a partir de la ausencia en Primera de sus rivales tradicionales. A Vélez le ocurre desde 2000, tras el descenso de Ferro, por lo que en la fecha de los clásicos termina jugando contra diferentes rivales, muchas veces sin ningún tipo de historia en común, como contra Tigre en los últimos años. Lo mismo le ocurre a Argentinos, con el “agravante” que nunca tuvo un clásico definido.

Se suele creer que Argentinos-Platense es una rivalidad de siempre pero en verdad nació tras un cruce verbal de hinchadas tras un partido de 1980 en el viejo templo de madera de La Paternal. Ambos equipos, además, estaban “huérfanos” de clásico: desde 1955 a la actualidad, Platense-Tigre -la otra referencia de zona Norte- sólo se jugó en Primera en esa misma temporada, 1980. Con los recientes regresos de Platense y Tigre a la A, el de este viernes será su primer cruce en la máxima categoría en los últimos 42 años. A su vez, el club de La Paternal tuvo varias rivalidades zonales pero nunca un clásico definido. Por influencia de geografía, podría haberlo sido All Boys pero los de Floresta jugaron mucho más tiempo en el ascenso. Lo mismo con Atlanta, que además tiene su gran rivalidad con Chacarita. El Vélez-Argentinos de esta fecha, en ese sentido, será un partido con historia pero no un duelo histórico.

Lo que queda claro, entonces, es que no todos los clásicos son eternos e inmutables: algunos nacen y otros mueren. El de Lanús era, históricamente, Talleres de Escalada, pero desde 1992 no se enfrentan. El de Banfield era Los Andes. Incluso las hinchadas de Lanús y Banfield eran amigas hasta la década del 80. Los más memoriosos recuerdan que compartín tribunas.

Esa orfandad reciente también le pasa a Quilmes, hoy en Segunda División. Su histórico clásico fue Argentino de Quilmes, pero no se enfrentan desde 1981 y resulta difícil aventurar cuándo volverán a enfrentarse. Con su enorme crecimiento en los últimos años, Defensa y Justicia intenta convertirse en el nuevo rival de Quilmes, pero los hinchas del Cervecero son renuentes a aceptarlo. Se enfrentaron por primera vez en 1986 y un clásico implica reconocer la grandeza ajena: nadie acepta ser el par de un equipo inferior. A su vez Arsenal, que por cuestión geográfica jugará contra Defensa, tiene su gran rival en El Porvenir, histórico enemigo del ascenso pero desde hace rato en horas bajas.

La fecha del fin de semana dejará mucho más que ganadores y perdedores: una derrota en un clásico impacta demasiado, pero a su modo todos ellos serán ganadores. Es mejor perder un clásico que no tenerlo. Los binomios, los mellizos enemigos, los Rómulo-Remo, son necesarios.