Cuando sea que Atlético de Rafaela vuelva a jugar en la Primera Nacional, sus hinchas se preguntarán quiénes son los futbolistas. Sexto en la Zona B, a cinco puntos de la última posición que otorga un lugar en el Reducido, Atlético afrontará el resto del torneo con juveniles de la casa: ante la crisis estructural por el coronavirus, decidió que no renovará 16 de los contratos profesionales que finalizan el 30 de junio. “Si tuviéramos que arrancar mañana, pasado, en agosto, en septiembre o en octubre -dice Ricardo Castro, presidente de la Comisión de Fútbol-, lo vamos a hacer con jugadores propios. Estamos sufriendo la pandemia económica. Somos un club chico de la B, de una ciudad chica, y tratamos de hacer las cosas bien”. Atlético de Rafaela, que jugó siete temporadas seguidas en Primera División, supo moldear futbolistas de nivel, en especial arqueros, como Marcelo Barovero, Guillermo Sara y Axel Werner. Aunque no solamente: Matías Godoy, goleador que jugó el Mundial Sub 17 de Brasil 2019 con la Selección Argentina, debutó a los 16 años y ya juega a préstamo en el Dinamo Zagreb de Croacia. Otra necesidad por fuera del Covid-19.

El fútbol argentino, sin descensos hasta 2022, será pospandemia un fútbol con mayoría de juveniles. En la flamante Liga Profesional (paradójicamente) y en la Primera Nacional. Porque ya hubo demandas de futbolistas profesionales a clubes y rescisión de contratos. Porque muchos de los que vencen el 30 de junio no serán renovados. Porque la pelota recién volverá a los entrenamientos cuando en todo el país se avance a la fase cuatro de la cuarentena, como confirmó Claudio Tapia, presidente de la AFA. Y, sobre todo, porque el fútbol argentino había dado señales de ir hacia el modelo exportador de carne de futbolista incluso antes del coronavirus. En 2018, Matías Palacios se convirtió en el futbolista más joven en debutar en San Lorenzo, a los 16 años, 4 meses y 11 días. En 2019, Darío Sarmiento hizo lo propio en Estudiantes de La Plata, a los 16 años, 6 meses y 1 día. Palacios y Sarmiento son mediocampistas creativos y ofensivos. Como pincelada del cuadro, el último gol de Racing, en el 4-3 agónico ante Aldosivi por la primera fecha de la Copa de la Superliga, lo anotó Carlos Alcaraz, mediocampista de 17 años, que suma 20 minutos en Primera.

Con una AFA que anticipó que cubrirá el sueldo mínimo hasta fin de año a cada futbolista que se quede libre el 30 de junio, sin grandes refuerzos por la crisis económica, y con el bonus track de la suspensión de los descensos, es la hora de los juveniles. O la profundización de la tendencia: el argentino es un fútbol que acumula muy pibes y muy viejos, porque la franja media, en general, juega en las ligas del exterior. Rosario Central anunció esta semana que no le renovará el contrato al entrenador Diego Cocca. “Ante esta realidad, vamos a apostar por un proyecto integral, en el que entran varios jugadores de nuestra cantera y de la Reserva -dice Ricardo Carloni, vicepresidente de Central-. En definitiva, somos un club formador y vendedor, y tenemos que cotizar en esa línea. Es una oportunidad para reacomodar las economías, reestructurar presupuestos. Lo vamos a hacer sin dejar de ser competitivos. Pero tenemos que ser responsables”. Carloni admite que es una idea compartida con la mayoría de los dirigentes de la Liga Profesional, a excepción de “los mal llamados grandes de Buenos Aires”.

Palacios en San Lorenzo y Sarmiento en Estudiantes son joyas cuidadas con recelo que, de tanto en tanto, van al banco y suman minutos de juego. Pero el año pasado también debutó Yoel Juárez a los 16 años, 11 meses y 26 días, el más joven con Aldosivi en la Primera División. Sumó 73 minutos en tres partidos, dos por Superliga y uno por Copa Argentina. En el último, ante Atlético Tucumán, fue expulsado. Desde entonces, Juárez no jugó más. “No creo que sea lo más adecuado llenar de juveniles a un equipo de Primera, pero no va a ser fácil -sostiene Hermes Desio, coordinador de las inferiores de Talleres de Córdoba-. Pueden llegar a haber muchas diferencias ante un equipo poderoso que mantuvo la estructura. No es lo mismo que un chico entre en un equipo con diez compañeros profesionales, a que entre con otro montón de chicos”. Si el riesgo de interrumpir un proceso formativo para apurar el debut de un pibe en general recae en un entrenador apremiado por la urgencia de resultados, esta vez el peso se trasladará más a los clubes. La mayor diferencia entre un futbolista profesional y un juvenil no es técnica: es física y psicológica. La fuerza en los choques, la dinámica del juego, la presión externa.

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Según un informe del Centro Internacional de Estudios Deportivos (CIES), con un promedio de edad de 23.1, Godoy Cruz es el equipo más joven entre las ligas de Argentina, Brasil y México, las más importantes de América Latina. Lo siguen Talleres (24.3) y Vélez (24.9). En la última Superliga, Godoy Cruz terminó último. Y en la primera (y última) fecha de la Copa de la Superliga perdió 4-1 ante el campeón Boca en Mendoza. En el fútbol argentino, la juventud tampoco es un divino tesoro. “La idea no es jugar con tantos pibes. Tenemos un promedio muy malo y tenemos que armar un buen equipo para cuando vuelvan los descensos -marca Daniel Oldrá, mánager de Godoy Cruz-. Por ahí se pueden dar ese lujo Lanús o Vélez. Y los grandes pelearán el campeonato. Nosotros buscaremos acumular puntos para el promedio, hacer buenas campañas, porque además no te podés confiar: las reglas cambian muy rápido en el fútbol argentino”.

A partir de un acuerdo entre clubes y AFA, los juveniles categoría 1999, los que deben firmar su primer contrato antes del 30 de junio, no quedarán libres y podrán quedarse hasta diciembre. Pero lo que viene es la Generación Z, los nacidos a partir de 2000, los Palacios, Sarmiento, Alcaraz y Juárez. Los “veteranos” Pedro de la Vega (19 años y 35 partidos con Lanús) y Thiago Almada (19 años y 46 partidos con Vélez). El diario italiano Tuttosport colocó a tres argentinos dentro de los candidatos al premio Golden Boy a mejor futbolista Sub 21 en Europa: Facundo Colidio, Nehuén Pérez y Matías Soulé. Sus pases pertenecen a Inter, Atlético de Madrid y Juventus. Salieron de Boca, Argentinos Juniors y Vélez.

Diferente es el caso de Luka Romero, de Mallorca, que nació en México pero juega en la Selección Argentina Sub 15, ya que es hijo de un exfutbolista argentino. Romero fue por primera vez al banco de suplentes en la reanudación de la Liga de España. Podría ser el jugador más joven en debutar en toda la historia. En la Primera División de Argentina, el récord lo conserva Sergio Agüero, que superó a Diego Maradona: el Kun debutó a los 15 años, 1 mes y 3 días en Independiente, en el Clausura 2003. Pero Agüero, que ganó el premio Golden Boy en 2007, lo hizo en la última fecha de un torneo. Y de local. “No entendía nada, no tenía experiencia -recordó-. Decía: ‘¿Qué hago acá?’”.