Con burbujas sanitarias que generan dudas, estadios nuevos pero vacíos, selecciones que entraron por la ventana tras las renuncias de equipos que tuvieron contagios masivos, arranca en Egipto el Mundial de handball, la primera Copa del Mundo para un equipo argentino desde que comenzó la pandemia en marzo pasado. El primer partido del torneo se dio este miércoles, con el triunfo por 35 a 29 del local ante Chile. Los Gladiadores, como se conoce a la selección nacional, juegan este viernes a las 14, ante Congo, con televisación de DeporTV.

Enero suele ser la fecha elegida para los mundiales de handball, lo que en general causa cierta atracción porque es un mes en el que otros deportes acostumbran a estar en período de vacaciones o en instancias preliminares. No es el caso de este 2021, con los calendarios deportivos afectados por la pandemia. Pero igual los ojos estarán puestos en el Mundial de handball porque es el primero desde que explotó la crisis del Covid-19, una buena prueba, a pequeña escala, de lo que puede suceder en los Juegos Olímpicos de Tokio 2021. La pandemia ya irrumpió en la previa del Mundial con el anuncio apenas dos días antes de que arranque el torneo de las renuncias de República Checa, debido al positivo de 12 jugadores, además de miembros del equipo técnico, y de Estados Unidos, con 18 positivos, según su seleccionador Robert Hedin. Les sustituirán Macedonia del Norte y Suiza, según anunció la organización del Mundial. Holanda, Montenegro, Ucrania y Serbia son los siguientes en la lista por si hay otras selecciones que se caen a último momento.

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El campeonato se divide en cuatro sedes, cada una con un hotel que aloja a ocho planteles concentrados en una burbuja. Sin embargo, los casos de República Checa y Estados Unidos encendieron las alarmas. Algunas figuras, como las estrellas alemanas Hendrik Pekeler, Patrick Wiencek y Steffen Weinhold optaron por no viajar a Egipto durante la segunda ola de la pandemia en Europa. El gobierno local y la Federación Internacional, presidida por el egipcio Hassan Moustafa, habían decidido permitir un 20% de público en cada partido, ya que tres de los cuatro estadios fueron construidos a nuevo. Finalmente, dieron marcha atrás: todos los juegos serán a puerta cerradas.


El 27° mundial de handball será el primero con 32 selecciones, divididas en ocho zonas de 4. Sólo una por grupo quedará eliminada en primera instancia, para que luego se formen cuatro zonas de seis. Los dos mejores de cada una pasarán a los cuartos de final. La gran final se jugará el domingo 31 de enero. Entre los candidatos al título aparecen Noruega, finalista de las dos últimas ediciones; Francia, la más ganadora, con seis trofeos; Dinamarca, último campeón; España, que logró el título en 2005 y 2013; y Croacia.

Argentina, en tanto, buscará por primera vez meterse entre los ocho mejores, lo que sería una marca histórica. Dirigida por el español Manolo Cárdenas, con Diego Simonet como gran figura, llega en buena forma. La semana pasada, en una gira de preparación, consiguió el primer triunfo de su historia ante la poderosa España. Campeón panamericano en los Juegos de Lima 2019, compartirá el grupo D con Dinamarca, Bahrein y República Democrática del Congo. A partir de este viernes empezará a conocer su suerte.