El Boca-River se concentró todas las miradas, pero hubo mucho más: la rabona de Lamela, la vuelta al gol de Agüero, el cabezazo de Lautaro para el Inter puntero. La Liga se empareja en España. Sigue la Libertadores femenina. Se coló un tapado en el número 2 del ranking de tenis. Y más. 

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El clásico que será recordado por la jugada que no fue gol

El segundo Boca-River del año, con apenas dos meses de diferencia, fue otra vez empate en la Bombonera. Fue un 1 a 1 que le cayó bien a los dos equipos, que otra vez terminaron con diez jugadores por las expulsiones de Zambrano y Casco. El clásico tuvo la emoción que es parte de su esencia, pero al partido le faltó brillo desde el juego. Ante la ausencia del lesionado Cardona, Miguel Ángel Russo puso un defensor central más y armó una línea de cinco atrás. Gallardo apostó por Palavecino, el autor del empate. El local parecía dominar el partido con el 1 a 0, pero no lo supo liquidar y la igualdad pareció justa. La jugada del clásico llegó sobre el final, en una escena que quedará para la mitología de los River-Boca. El juvenil Girotti llegó hasta el fondo y mandó el centro atrás. La pelota rebotó primero en el botín de Lisandro López y luego en la cabeza de Izquierdoz. Pasó por encima del arquero Andrada y cuando parecía ir al arco, un pique con un efecto extraño la sacó sobre la línea. Zuculini intentó empujarla, pero entre el 1 xeneize y el palo ahogaron el grito. En las redes sociales se dijo que no fue el palo, ni Andrada ni la suerte: fue Diego Armando Maradona. Explotaron los memes con la figura de Diego sacando la pelota en la línea, con la ya clásica frase “Fua, el Diego”, la sentencia burlona con la que se explica cada uno de los hechos inverosímiles que ocurren desde el último 25 de noviembre, cuando murió Maradona.


Una de rabona y otra de arena

Que la vida es como un partido de fútbol es una frase que ya se volvió un lugar común. Con un significado diluido, quienes la repiten buscan representar lo cambiante que pueden resultar las cosas en ambos campos. A veces estás arriba, a veces abajo. A Erik Lamela se le volvió enseñanza durante el clásico de Londres que jugaron Tottenham y Arsenal. Apenas pasada la media hora del partido, dentro del área, el zurdo improvisó una rabona para definir suave al palo más lejano del arquero. Golazo. El ex River, que suele ser titular para Moruniho, ya había marcado de rabona en 2014, en una goleada ante el Asteras Tripoli, por la Europa League. Pero la tarde se empezó a torcer para el Tottenham. Arsenal lo dio vuela con goles de Martin Ødegaard y Alexandre Lacazzete. A 15 del final, Lamela se fue expulsado: intentando cubrir la pelota puso el codo muy arriba y recibió la segunda amarilla. Su gol quedará para el recuerdo, aunque el argentino no la rememorará como una jornada de gloria. 


Viva o Fluminense, viva a Democracia

¿Hay algo más lindo que marcar un golazo cerca del final de un clásico para sellar el 1 a 0? El lateral derecho de Fluminense, Igor Julião puede decir que sí: además hacer en el festejo un gesto que deje un mensaje político. “Viva o Fluminense, viva a Democracía”, posteó en sus redes, junto a la foto en la que celebra su tanto con el puño apretado en alto. Días atrás, este carioca de 26 años había celebrado en sus redes el discurso del expresidente Lula luego de que se anularan las causas por las que estuvo preso casi dos años: “Qué discurso fantástico. Un soplo de esperanza después de tanto caos”. Fue el primer gol que marca Julião con la camiseta tricolor. Nada menos que ante Flamengo. “El festejo fue para elogiar la actitud que tuvo Fluminense durante la pandemia. No todos los equipos están teniendo una postura coherente, sabemos lo difícil que es, incluso con el protocolo defectuoso que tiene la Confederación Brasileña de Fútbol. Fue para apoyar a Fluminense”, aseguró. Su puño en alto fue la tapa del lunes de los diarios en Río de Janeiro. 


Al Big Four se le coló un número 2

Por primera vez en más de 15 años uno de los dos mejores tenistas del mundo no se llama Roger Federer, Rafael Nada, Andy Murray ni Novak Djokovic. El ruso Daniil Medvedev, campeón del Torneo de Marsella, logró quedó como segundo en el ranking ATP, superando a Nadal (34 años), ahora tercero, en una lista en la que sigue mandando Novak Djokovic. Los cuatro fantásticos monopolizaron los dos primeros lugares del podio desde que lo abandonara hace casi 16 años el australiano Lleyton Hewitt. Medvedev, de 25 años, está a 2.068 de Djokovic, que el pasado lunes batió el récord de semanas como número 1 con 311, superando a Federer (39). Diego Schwartzman sigue 9°. Pero la mejor noticia de la semana para el tenis masculino argentino fue que por tercer domingo consecutiva hubo un finalista en un torneo ATP: Facundo Bagnis llegó a la final del Abierto de Chile, aunque cayó en tres sets ante el local Christian Garín (20°).


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(Foto: twitter)


Di María y un domingo de pesadilla

“Vení conmigo y no me digas nada”, le dijo el entrenador Mauricio Pochettino al remplazado Ángel Di María, mientras caminaban hacia el vestuario. Al DT lo habían puesto al tanto de que la familia del rosarino había sido asaltada en su casa y tomó la decisión de cambiarlo a los 62 minutos, para que el ex Real Madrid se acercara a su hogar.  Según contaron después fuentes policiales, no hubo violencia en el asalto a la casa de Di María, aunque su familia estaba presente. Le robaron joyas, relojes y dinero que había en una caja fuerte. Quien sí la pasó mal fue la familia del defensor brasileño Marquinhos, también asaltada a la hora del partido entre París Saint Germain y Nantes. En febrero la víctima había sido Mauro Icardi. Cuando el zurdo salió reemplazado, el partido estaba 1 a 0 para los parisinos. Terminó en derrota 2 a 1. “Tenemos la decepción por haber perdido tres puntos, pero el grupo estaba preocupado por cosas de las que probablemente ya están al tanto. No es una excusa, pero hubo una baja de energía inhabitual”, aseguró Pochettino.