Las alegrías son contagiosas y Platense no sólo festeja que, después de tres fechas de la Copa de la Liga, sea uno de los líderes de la Zona 1 del torneo. Así como San Lorenzo regresó a su vieja comarca de avenida La Plata, en Boedo, también el club de Saavedra quiere volver a su barrio original y parece a punto de conseguirlo.

En realidad, la comparación con uno de los grandes del fútbol argentino es inevitable aunque necesita dos aclaraciones: Platense no planea construir otro estadio sino que seguirá jugando en el Ciudad de Vicente Lopez, al lado de la avenida General Paz y a solo dos kilómetros del templo de madera en el que fue local hasta 1971, el de Manuela Pedraza y Crámer. Además, el «calamar» no pretende comprar sus viejos terrenos de Saavedra sino recuperar la concesión, actualmente en manos de una empresa privada que administra un polideportivo.

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Platense nunca fue el propietario de las parcelas en las que jugó hasta hace 51 años sino que se las alquilaba a la familia Delcasse. En 1971, en medio de una crisis económica y deportiva muy severa, y tras dos años sin pagar el alquiler, Platense perdió su localía, que recién recuperaría en 1979 cuando construyó su actual estadio, a pocos metros de Capital Federal. Pero Platense nunca dejó de sentirse de Saavedra y medio siglo después está a punto de conseguir una reivindicación histórica.

“Es volver al barrio, un tema cultural, la identidad nuestra. Ahí jugamos décadas enteras y hasta cantó (Roberto) Goyeneche”, dice Gustavo Lupetti, secretario de relaciones institucionales de Platense y uno de los principales impulsores del proyecto que, desde ya, cuenta con el total apoyo de los socios.

Los terrenos de Manuel Pedraza y Crámer fueron expropiados por la dictadura cívico-militar en la década del 70 y con el tiempo se reconvirtieron en una escuela pública y un complejo deportivo privado con canchas de fútbol y pileta techada. Para volver a su viejo lugar -pero sin dejar de jugar en Vicente López-, Platense solicitó a inicios de 2021 ante la legislatura porteña la concesión del polideportivo, hoy en litigio entre dos empresas.

El pedido está amparado en el artículo 32 de la constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que garantiza “la preservación, recuperación y difusión del patrimonio cultural, la memoria y la historia de la ciudad y sus barrios”. Platense apunta a mantener en Crámer y Pedraza las mismas actividades deportivas que se realizan en la actualidad, pero sumándole la participación de todas las escuelas del Distrito Número 10 para que los alumnos cuenten “con un espacio para la práctica activa, identificándose con nuestros colores marrón y blanco”. Al mismo tiempo, el club aspira que en el lugar se realicen actividades culturales como talleres de escritura, artes plásticas, teatro, tango y actividades físicas para adultos mayores, como natación, gimnasia y yoga.

El primer guiño llegó en diciembre pasado, cuando la legislatura porteña le dio primera lectura al proyecto de ley para obtener la concesión de uso del predio: la votación tuvo 49 votos positivos, 0 negativos y 5 abstenciones entre los 54 legisladores presentes. El próximo capítulo será el 23 de marzo, cuando se realizará una audiencia pública sobre el tema. Luego llegará la segunda votación y, de volver a aprobarse (se necesitan dos tercios de votos positivos), el regreso de Platense a Saavedrá será un hecho. En el club hay mucho optimismo: entienden que, si la primera votación terminó 51-0, no hay motivos para esperar una derrota.

“Tenemos el compromiso de trabajar con las escuelas. Vicente López nos quedó chico. Queremos que Platense vuelva a su lugar de siempre”, agrega Lupetti, en medio de los días felices de Platense, de regreso a Primera División después de tanto tiempo y, aunque sólo se hayan jugado tres fechas, puntero.