Los rivales de los equipos argentinos que volvieron a jugar un partido oficial después de seis meses promediaban 10 partidos luego de la reanudación en pandemia por coronavirus: Nacional de Uruguay (9), San Pablo de Brasil (13), Delfín de Ecuador (8) y los paraguayos Libertad y Guaraní (12). En la previa, el estado físico de Racing, River, Defensa y Justicia, Boca y Tigre era la gran incógnita. Resultados al margen, y confirmando que el fútbol es un deporte en el que lo físico juega pero en el que pesan otros factores, los equipos argentinos salieron airosos en la tercera fecha de la Copa Libertadores de América. Se plantaron, todos a la altura, competitivos. Ninguno se arrastró por la cancha ni cayó de rodillas por el cansancio. “Si los equipos argentinos no podían entrenar 11 contra 11 -dijo un futbolero- lo están disimulando bastante bien”.

...
(Foto: Télam)

Repasemos cómo, otra vez, el fútbol nos deja mirando la Luna. Racing perdió 1-0 ante Nacional en el Cilindro. Mereció mejor suerte. Gol de penal y casi 40 minutos con un jugador menos por la expulsión de Augusto Solari. River hizo pata ancha en el Morumbí ante San Pablo. Otra vez apareció el rasgo distintivo del ciclo Gallardo DT. Personalidad y temple. Fue 2-2 y los goles brasileños fueron en contra. Defensa y Justicia goleó 3-0 a Delfín en Florencia Varela con pasajes de good show. Boca le ganó 2-0 a Libertad en Asunción, con un gol de entrada y otro de salida, ambos del Toto Salvio en nivel superlativo, del último campeón del fútbol argentino. Y Tigre, es cierto, perdió 4-1 de visitante ante Guaraní. Es el equipo argentino con menos recursos. Y, de hecho, por esos vericuetos de la AFA y torneos argentinos, juega la Copa y está en la Primera Nacional, que es la vieja B Nacional, o sea la segunda categoría.

Tal vez estos rivales de los equipos argentinos hoy no tienen jerarquía; o no supieron aprovechar las ventajas en el plano físico, advertida incluso por los preparadores físicos. Pero el fútbol argentino sigue un escalón por encima del resto de Sudamérica. Aún con la migración constante de grandes (y hasta regulares) futbolistas a Europa y otros destinos como Estados Unidos, Medio Oriente y China, los equipos argentinos barajan figuras y obtienen rendimientos colectivos. El repatriado Benjamín Garré encandiló a puro encare y gambeta en Racing. Rafael Santos Borré metió su gol 39 en River y quedó a dos de Lucas Alario, máximo goleador en el ciclo Gallardo. Ya apuntamos lo de Toto Salvio. Y Defensa y Justicia, mientras un comentarista de fútbol denostaba el salir jugando por abajo “guardiolista” en una pantalla de TV, construyó esta jugada que terminó en el gol de Braian Romero, el que abrió la cuenta en Varela.

En la jornada del jueves, la que marcó el regreso de los equipos argentinos a la actividad después de 185 días, Independiente del Valle le ganó 5-0 a Flamengo, vigente campeón. Finalista de la Copa Libertadores 2016 y actual campeón de la Sudamericana, no fue nada casual. En esta Copa 2020, Independiente del Valle había despachado 3-0 a Barcelona en Guayaquil y 3-0 a Junior de local: 11 goles a favor, 0 en contra. En el plantel hay seis argentinos: Richard Schunke, Lorenzo Faravelli, Pablo Alvarado, Christian Ortiz, Braian Rivero y Cristian Pellerano, 38 años, capitán y eje del juego de posesión. Independiente del Valle es un candidato a llegar lejos en esta Libertadores. Aunque, se comprueba de tanto en tanto, en el fútbol no hay sentencias absolutas. Sin ser ciencia, tampoco caben los reduccionismos (“el físico”). Lo demostraron los equipos argentinos, que no empezaron de cero: jugaron apelando a la memoria de los cuerpos.