El esfuerzo tiene su premio y es el aplauso cerrado que bajo de las tribunas. No sólo los argentinos reconocen. Lo hacen las tres mil personas que están en el estadio y lo hacen también los jugadores franceses, campeones olímpicos, los mejores del mundo.

Los Gladiadores dejaron su talento y su transpiración, y esos atributos alcanzaron para otra destacada actuación que terminó siendo derrota por 24 a 31.

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Al equipo de Dady Gallardo le quedan dos compromisos. El sábado contra Túnez y el lunes ante Qatar. Pasar a la ronda siguiente es casi imposible. Debería ganar los dos partidos y esperar algunos resultados.

Más allá de los números, este paso por Río de Janeiro será inolvidable para el handball argentino.