Desde la llegada al poder de Cambiemos se vienen observando distintas decisiones, regulaciones y políticas públicas que impactan de lleno sobre la sostenibilidad de los clubes en general y de las entidades solidarias y no lucrativas en particular.

Desde el campo de la Economía Social y Solidaria (ESS) es pertinente analizar estas embestidas más allá de la necesidad del Gobierno de reducir el déficit fiscal para pagar los servicios de una deuda externa cada vez más acuciante. Esta transferencia de recursos hace pocas distinciones entre los actores: afecta a todos, y a los clubes como al conjunto de la sociedad (con excepción de los sectores económicos concentrados que son, precisamente, quienes reciben estos recursos, especialmente,las empresas energéticas y bancos).

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En un proyecto neoliberal como el que propone Cambiemos los veinte mil clubes que existen en el país constituyen, desde distintas perspectivas, un estorbo. Los clubes son organizaciones de la ESS, asociaciones civiles cuyos procesos de gobierno y gestión son esencialmente democráticos, horizontales y participativos.

¿Para quién sobran los clubes?

El neoliberalismo es mucho más que un programa económico de apertura, desregulación, endeudamiento, ajuste y reducción del Estado.Es un proyecto principalmente cultural, social y político, con una matriz ideológica que necesita permear en amplios sectores de la sociedad para poder sostenerse en el tiempo.

El neoliberalismo se propone instalar un sistema de valores basado en el individualismo,el exitismo, la meritocracia y la competencia. En la cultura neoliberal priman el lucro y la reproducción del capital sobre las personas y colectivos. Bajo esta racionalidad, todo esconsiderado como una mercancía, que se compra y vende, y todos los actores sociales son tratadosy juzgados con el mismo criterio que las empresas lucrativas, incluso el propio Estado. Esto habilita, por ejemplo, procesos de mercantilización de derechos, servicios básicos y esenciales. El deporte se concibe estrictamente como un negocio y los clubes como organizaciones ineficientes.

En pos de garantizarse su propio éxito, el neoliberalismo promueve una atomización y desvinculación social, dentro de la cual el sujeto sea la unidad constitutiva de la sociedad. El mercado se instituye como satisfactor totalitario de las necesidades humanas, centralizador y organizador de las relaciones sociales.

La instalación de un proyecto neoliberal también exige una despolitización y desciudadanización, donde prime básicamente el interés propio y las cuestiones privadas, con apatía y desinterés por lo común y lo público, borrando el registro y la pregunta por el otro: el yo, no el nosotros.

Como antagonismo los clubes constituyen espacios de construcción colectiva, de encuentro, inclusión, contención y participación con otros. Estas entidades siembran la organización y la movilización social, y se erigen y sostienen sobre relaciones asociativas e igualitarias. En el seno de los clubes, una parte del trabajo se realiza de forma voluntaria, y se llevan adelante actividades no lucrativas para la defensa y la reivindicación del bien común. Por otra parte, se trata de espacios educativos en el compañerismo y la solidaridad, donde se pone en juego un sistema de valores e ideasqueenaltecen y reafirman lo colectivo.

Un club es un constructor de vínculos de cercanía, procesos de socialización e identidades colectivas fuera del mercado, donde se construye comunidad y se fortalece el ejercicio de la ciudadanía. En el centro de estas organizaciones se encuentran las personas, el territorio y la reproducción de la vida.

Por eso, las medidas que se vienen tomando desde el Gobierno en los últimos años (como los tarifazos, la desatención, la eliminación de organismos, las políticas públicas, etc.) y que afectan directamente la sostenibilidad de los clubes hay que entenderlas necesariamente más allá de la imposición de reducir el déficit fiscal y achicar el Estado. Los clubes son tratados como lo que no son (empresas lucrativas que hacen negocios) para que no puedan ser ni hacer aquello para lo cual nacieron.

En defensa de los clubes. Retos y perspectivas

Volviendo al principio, lo que se está viendo afectadoen el fondo es la capacidad de miles de clubes para seguir existiendo. Frente a este escenario, estas asociaciones civiles vienen fortaleciendo la construcción de redes y las relaciones de cooperación entre clubes.Consolidando sujetos colectivos y sectoriales que funcionan como asociaciones de clubes que, además de entramar a los actores, permite potenciar las capacidades de acción y devisibilización de sus problemáticas comunes.Un ejemplo reciente es el Frente Unido del Deporte Argentino, que aglutina diferentes sectores del deporte para la unidad de acción frente a las políticas del Gobierno.

Previendo que este conflicto seguirá intensificándose, se pueden observar distintos desafíos por delante. Un primer reto de los clubes es, por una parte, fortalecer sus procesos de gestión, buscando equilibrar la eficiencia económica con la solidaridad social. Por otra, consolidar sus procesos de gobierno, haciéndolos más participativos, y de esa forma más democráticos y transparentes. En esta línea, es importante la capacitación y el compromiso dirigencial para estar a la altura de estos desafíos.

La gestión y el gobierno de los clubes tiene repercusiones que van más allá de las propias entidades. La optimización de sus actividades económicas es una garantía para el cumplimiento efectivo de las funciones sociales y culturales. Un gobierno participativo tiende a profundizar la visibilidad y el arraigo territorial, consolidar la identidad colectiva, aumentar el interés por la participación de los vecinos en los procesos colectivos, robusteciéndose como espacio de encuentro e inclusión de su comunidad.

Otro desafío reside en profundizar las articulaciones y los vínculos económicos, sociales y políticos de los clubes con otras entidades de la ESS, ya sean cooperativas, mutuales, asociaciones civiles o colectivos no formalizados, con los que comparten intereses, objetivos y una matriz de valores y de ideas.

Sin duda lo más importante que tienen los clubes es su masa societaria. En este sentido, será clave fortalecer la identificación, sentido de pertenencia e involucramiento de los asociados en los procesos internos. Hacia esto se podrá avanzar optimizando la comunicación con los asociados, fortaleciendo su formación y capacidades, ampliando las acciones de socialización, encuentro y dialogo local, consolidando la presencia territorial y la inserción de las entidades en sus comunidades.

En el contexto actual será imprescindible fortalecer el entramado de clubes y demás organizaciones de la Economía Social y Solidaria que cimenten un nuevo sujeto capaz de ejercer mayor incidencia política e influencia social. También, las personas que integran los clubes serán, en última instancia, las mejores defensoras y garantes de la permanencia como entidades solidarias. Asociados que se sientan parte de un proyecto colectivo, se apropien simbólicamente de los clubes como un instrumento para satisfacer multiplicidad de necesidades, vincularse con el otro, con el territorio próximo y ejercer activamente la ciudadanía.