Como si fuera un resumen de su vida, José María López tuvo una visita a toda velocidad por Buenos Aires. En menos de 24 horas Pechito llegó al país, participó de una conferencia de prensa realizada en el Automóvil Club Argentino en la cual se presentó la fecha de la Fórmula E que se realizará a mediados de febrero del 2017 en Puerto Madero, y antes de volver hacia Ezeiza con rumbo al Viejo Continente recibió a Tiempo Argentino en el Faena Hotel.

“Ya estoy acostumbrado a viajar. Aunque ahora me preocupa más adaptarme a los autos de la Fórmula E que a viajar tanto”, reconoce entre risas el cordobés, que ésta temporada alcanzó su tercer título del mundo en el WTCC y ahora se encuentra en el desafío que representa correr en la categoría de monoplazas con motores eléctricos.

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En los últimos años estabas acostumbrado a ganar casi todas las fechas en el WTCC y en la primera experiencia en la F-E tu carrera terminó casi en la primera vuelta por un toque con Sam Bird, tu compañero en el DS Virgin Racing. ¿Imaginabas que iba a ser así de complicado el arranque?

-Nunca llego a una categoría creyendo que les voy a ganar a todos. La verdad es que irme del Mundial de Autos de Turismo fue una decisión muy personal, pasó por otro lado mi decisión. Podía haberme quedado diez años con algunos de los equipos de los que recibí varias propuestas, seguir ganando carreras y algunos campeonatos porque estaba en mi zona de confort, pero a mí me gusta tener nuevos objetivos constantemente. Nunca fui de quedarme mucho tiempo en un lugar sólo por estar cómodo.

¿Los desafíos te sirven para mantenerte en el mejor nivel?

-Me gustan. Me gusta medirme y competir contra pilotos nuevos y la Fórmula E es un lugar muy bueno para esto, hay muchos ex F1 y será mejor en el futuro. Por ejemplo, Felipe Massa ya manifestó que le gustaría correr ahí cuando se aleje de la F1. Además es una categoría que tiene mayor repercusión en la prensa de la que tenía el WTCC, por ejemplo.

¿Y cambiar el estilo de manejo entre una auto de Turismo y un Fórmula también lo tomas como un desafío?

-El auto de Turismo, en general, al piloto lo embrutece mucho más que uno de Fórmula. Por ejemplo si uno maneja un auto TC viene manoteándolo para todos lados hasta en plena recta, en cambio en un Fórmula el manejo es mucho más fino, más preciso, el movimiento del volante es minúsculo, se mueve muy poco y eso conlleva a tener que acostumbrarse de nuevo. Me tengo que readaptar mucho en ese aspecto.

Ni hablar de acostumbrarte a manejar autos con motores eléctricos…

-Incluso éstos autos de la Fórmula E son distintos a cualquier otro tipo de vehículo de Fórmula. Haber manejado en otras oportunidades un monoplaza no me suma en nada a la hora de subirme a un auto de esta categoría porque es todo muy distinto. El auto es más pesado, tiene neumáticos con dibujo, llantas más grandes y los frenos más fríos y de disco de carbono, algo demasiado fuerte para lo que es el auto y por eso muchas veces se ven bloqueadas. Encima corremos con una batería de 300 kilos que la llevamos en la espalda y la repartición de pesos es muy distinta. Es un Fórmula pero pesa más de 900 kilos.

¿Y también te cambia el estilo ya que no podes ir a fondo todo el tiempo, no?

-Cuando llegas a la carrera también te cambia el chip. Uno tiene cierta cantidad de energía para consumir por vuelta y no te podes equivocar. En cualquier otro lado uno si puede va toda la carrera a fondo, en cambio acá hay que ir regulando porque no podes gastar todo de una porque fuiste. Hay que administrar la energía tratando de ir rápido pero levantando y eso va en contra de mi instinto. Es raro. Seguramente esto sea lo que más me cuesta. Por eso a todos los que debutan les cuesta mucho ese proceso de adaptación. Mi idea es trabajar para que esa adaptación sea lo más corta posible, pero no me presiono. Encima en la primera carrera casi no la corrí porque largué y se me rompió la suspensión por el toque. En cambio, la clasificación me sirvió para mostrarme ya que quedé tercero y eso me sorprendió gratamente.

-¿Y que sólo se corra en circuitos callejeros es otra cosa a la cuál acostumbrarse?

-Es el ADN de la categoría y no lo veo mal. Además, como no son autos súper veloces, con los que aproximadamente se llegan a unos 220kms/h de máxima, no sé si se verían competencias interesantes en autódromos. Igualmente, esa velocidad llevada a los callejeros, con el tipo de grip que tiene y al ser un auto de fórmula, uno parece que viene a 350km/h como mínimo. Se siente a pleno la velocidad en estos autos en un trazado urbano.

Hablando de circuitos callejeros, en las últimas horas surgió el rumor de que se podría utilizar parte del Gálvez, el autódromo capitalino, con salida a la calle, algo parecido a lo que ocurre en México, el único país donde la F-E corre en una parte de un autódromo. ¿Lo ves factible?

-Difícil. Obviamente el circuito no puede ser muy largo, porque está el tema de que las baterías no aguantan -hay que cambiar de auto en mitad de carrera-, entonces no podrían ser pocas vueltas en un trazado largo. Pero si se arma bien, se podría tener un dibujo interesante haciéndolo en el Gálvez con salida a la calle por algún lado, utilizando los boxes y la recta principal. No sé cómo podría ser, pero puede ser viable, aunque nada fácil.

-¿Por la calle la gente te sigue pidiendo por la Fórmula 1?

-Lo mío con la Fórmula 1 es un romance terminado. Con 33 años no puedo competir con chicos de 18 como Max Verstappen, por ejemplo. Ya está, es un ciclo que no se pudo dar y terminó, no pienso más en eso. De mi parte hoy tengo otros sueños más lindos y hoy está en adaptarme a la Fórmula E, una categoría que está por debajo de la Fórmula 1, pero arriba, del Mundial de Turismo, con un nivel de pilotos mejor que el del WTCC porque hay varios ex Fórmula 1 y campeones mundiales de Endurance. Igual en el Mundial de Turismo competí con los mejores del momento.