El deporte argentino vivió una madrugada de martes inolvidable, acaso una de las mayores alegrías nacionales en estos Juegos Olímpicos de Tokio 2020. El seleccionado masculino de vóley, que ya había dado muestras de estar para algo grande en la fase de grupos, dio el golpe ante Italia, en cuartos de final, y ahora se metió en zona de medallas, como ya lo había hecho en Seúl 88 y Sidney 2000. Fue una victoria histórica frente al último subcampeón olímpico por 3 a 2 (21-25, 25-23, 25-22, 14-25 y 15-12) para alcanzar las semifinales, donde se medirá con Francia.

Facundo Conte fue el máximo anotador argentino con 19 puntos, incluido el tanto final.  Ezequiel Palacios hizo 18, aunque terminó sentado en el banco luego de sufrir una torcedura de su tobillo. El goleador del partido fue el cubano Osmany Juantorena, con 22 puntos, que juega para Italia, donde también se destacó el juvenil Alessandro Michieletto, con 21.

Rusia, que le ganó 3-0 (25-21, 30-28 y 25-22) a Canadá, y Brasil, el último campeón olímpico, que superó a Japón por 3-0 (25-20, 25-22 y 25-20), jugarán la otra semifinal. Ahora, Argentina tendrá dos partidos para intentar conseguir una medalla. La única en la historia del vóley nacional fue la de bronce en los Juegos Olímpicos de Seúl 88.

El Ariake Arena de Tokio fue testigo de una escena que se volverá icónica en el tiempo. Con Las Panteras -que ya finalizaron su participación en los Juegos- como únicas espectadoras en un estadio con capacidad para 12 mil personas, el aliento argentino se hizo sentir. Y el festejo fue emotivo. Argentina estuvo en partido todo el juego ante un rival en los papeles superior, que lastimó demasiado con su saque en el primer y cuarto set. En el tie break los de Marcelo Méndez hicieron la diferencia cuando le tocó el saque al sanjuanino Bruno Lima. 

Además de la emoción por meterse entre los cuatro mejores, la selección argentina festejó por los malos momentos recientes que le tocó atravesar. El equipo partió a mediados de mayo a Europa para jugar la Liga de Naciones. Sufrió un contagio masivo de casos de Covid-19 que complicó la competencia y la preparación. Ya en Tokio, el equipo se presentó con un buen nivel pero los resultados le eran esquivos, como ocurrió en el clásico sudamericano ante Brasil, donde parecieron sellar el cariño con el público nacional que lo siguió por televisión en la madrugada.